Marqués de Tamarón || Santiago de Mora Figueroa Marqués de Tamarón

jueves, 2 de octubre de 2008

El siglo XX y otras calamidades. Primera página.

Título: El siglo XX y otras calamidades
Género: Ensayos
Autor: Marqués de Tamarón. Introducción de Fernando Ortiz.
Editores: Pre-textos
Año de publicación: 1997
ISBN: 84-8191-141-0
Google Libros Vista de fragmentos
Otros Libros



PRÓLOGO, DEDICATORIA Y AVISO

     Cada época tiene sus ídolos. Los nuestros, los ídolos del siglo XX, están ya muertos o moribundos. No seré yo quien llore la muerte del comunismo o del fascismo o la agonía del arte abstracto o del psicoanálisis. Eran ídolos sanguinarios. Ante su altar fueron sacrificados los restos morales y estéticos de nuestra vieja cultura tradicional. Reinaron por y para la crueldad y la fealdad. Eran, además, ídolos irracionales, aunque eso tal vez no se les pueda reprochar demasiado pues todos los ídolos de la historia humana han sido irracionales, incluida la Diosa Razón de 1793.
    El caso es que el hombre ha mostrado durante lo que va de siglo una devoción fanática a sus nuevos fetiches. Por ellos -«en aras de nuestros principios», se decía- se han asesinado entre sí más semejantes que la suma de muertes violentas ocurridas en todo el resto de la historia. Así, para instaurar la Dictadura del Proletariado, Lenin y Stalin mataron en tres decenios a más gente que los faraones egipcios en tres mil años. En un lustro y para conseguir la pureza racial, Hitler exterminó a más personas que los españoles en un siglo de conquista de América. Para «make the world safe for Democracy» los americanos achicharraron en un solo día a más criaturas en Hiroshima y los ingleses en una sola noche más en Dresde, que el Santo Oficio de la Inquisición durante tres siglos de autos de fe.
     Y no es que falten ejemplos históricos de saña comparable a la de nuestra época. Hubo emperadores bizantinos o capitanes de la Guerra de los Treinta Años que hicieron gala de una maldad...

Bibliografía del Marqués de Tamarón
(c) Marqués de Tamarón 2008

martes, 5 de agosto de 2008

El Rompimiento de Gloria


Título: El Rompimiento de Gloria
Género: Novela
Autor: Marqués de Tamarón
Editores: Pre-textos
Año de publicación: 2003
ISBN: 84-8191-504-1






Edición electrónica:



Bibliografía del Marqués de Tamarón

Marqués de Tamarón marques-tamaron@gmail.com
Título: Pólvora con aguardiente
Número de páginas: 157
Género: Relatos
Autor: El Marqués de Tamarón
Editores: Argos Vergara
Año de publicación: 1983
ISBN: 84-7178-716-4

Primera página




Título: El guirigay nacional
Número de páginas:323
Género: Ensayos
Autor: Marqués de Tamarón. Introducción de Manuel Alvar.
Editores: Editorial Miñón
Año de publicación: 1988
ISBN: 84-355-0851-X







Título: Trampantojos
Número de páginas: 142
Género: Relatos
Autor: Marqués de Tamarón
Editores: Mondadori
Año de publicación: 1990
ISBN: 84-397-1653-2

Primera página


Título: El siglo XX y otras calamidades
Número de páginas: 137
Género: Ensayos
Autor: Marqués de Tamarón
Editores: Libros de fin de siglo
Año de publicación: 1993
ISBN: 84-604-6666-3






Título: El siglo XX y otras calamidades
Número de páginas: 159
Género: Ensayos
Autor: Marqués de Tamarón. Introducción de Fernando Ortiz.
Editores: Pre-textos
Año de publicación: 1997
ISBN: 84-8191-141-0
Google Libros Vista de fragmentos

Primera página



Número de páginas: 246
Género: Novela
Autor: Marqués de Tamarón
Editores: Pre-textos
Año de publicación: 2003
ISBN: 84-8191-504-1

Edición electrónica y comentarios


Número de páginas: 269
Género: Ensayos
Autor: Marqués de Tamarón. Prólogo de Amando de Miguel.
Editores: Áltera
Año de publicación: 2005
ISBN: 84-89779-83-X

La biblioteca ociosa
Artículos reproducidos en esta bitácora y comentarios
Título: El Rompimiento de Gloria
Número de páginas: 254
Género: Novela
Autor: Marqués de Tamarón
Editores: Áltera
Año de publicación: 2012
ISBN: 978-84-96840-46-1







Colaboración en obra colectiva, coordinada también por el autor:

Título: El peso de la lengua española en el mundo
Número de páginas: 285
Género: Ensayos
Autores: Marqués de Tamarón y Eloy Ybáñez, José Antonio Pascual, Antonio Castillo, Francisco Moreno y Jaime Otero.
Editores: Universidad de Valladolid, Fundación Duques de Soria, INCIPE
Año de publicación: 1995
ISBN: 84-7762-547-6





Título: El avestruz, tótem utópico
Número de páginas: 43
Género: Ensayos
Autor: Marqués de Tamarón 
Editores: Encuentro, S.A.
Año de publicación: 2012
ISBN: 978-84-9920-169-6



Título: Entre líneas y a contracorriente. Bitácora 2008-2018. Volumen I (2008-2010)
Número de páginas: 457
Género: Ensayos
Editores: Amazon Publishing
Año de publicación: 2018
ISBN: 978-19-8044-141-0





    Título: Entre líneas y a contracorriente. Bitácora 2008-2018. Volumen II     (2011-2013)
    Número de páginas: 465
    Género: Ensayos
    Autor: Marqués de Tamarón 
    Editores: Amazon Publishing
    Año de publicación: 2018
    ISBN:978-19-8061-206-3

    Título: Entre líneas y a contracorriente. Bitácora 2008-2018. Volumen III     (2014-2018)
    Número de páginas: 363
    Género: Ensayos
    Autor: Marqués de Tamarón 
    Editores: Amazon Publishing
    Año de publicación: 2018
    ISBN:978-19-8061-230-8
 

  Título: Por gusto
  Número de páginas: 214
  Género: Ensayo
  Editores: Amazon Publishing
  Año de publicación: 2021
  ISBN:978-85-1121-449-8




    Título: Liberales Reaccionarios
  Número de páginas: 192
  Género: Ensayo
  Editores: Amazon Publishing
  Año de publicación: 2025
  ISBN:979-827-096-740-6












(c) Marqués de Tamarón 2008






domingo, 3 de agosto de 2008

He's the top




He's the top
Santiago Tamarón
WORDS OF MERCURY by Patrick Leigh Fermor
John Murray, 20 Pounds, pp. 274, ISBN 0719561051
(Copyright) Spectator Oct 4, 2003

The perfect anthology, like the perfect hors d'oeuvre, should turn us into gluttons. The many small dishes add up to a balanced and nourishing meal, but they are so exquisite that they whet one's appetite for more. And the anthology should also include unexpected delicacies, things that even the literary gourmet had not heard about.

This book fulfils both requirements but also a third, more difficult one: it presents a complete portrait of the author. The compiler, Artemis Cooper, writes an introduction which is a model of informative brevity, but also succeeds - with her selection of essays and book chapters, plus an unpublished letter and a dazzlingly original poem, under the headings of Travels', 'Greece', 'People', 'Books' and 'Flotsam' and with a few explanatory words now and then - in capturing the essence of Patrick Leigh Fermor, the man as well as the literary oeuvre. If there was ever a writer of whom it can be said that le style c'est l'homme, it is he. And the essence of Paddy (as the compiler and many others call him) is not his superb English or his arcane erudition, but his obvious and contagious enjoyment of everything he writes about.

Of course, if he enjoys the sights and sounds and smells of the landscapes he travels through, and the words he hears and reads in a dozen languages or two, if he admires the stones and paintings, the plants and trees and the strangely shaped clouds and mountains in the Balkans or the Danubian basin or the Himalayas, if he cares and makes you care about Mozarabic liturgy (in Latin only, naturally, and only in Toledo), or about Phanariot genealogy or Bulgarian shepherd dances or the punctilio of Cretan blood-feuds, it is because all these wonders are not dry-as-dust erudition for Paddy, they are perfectly alive, in his memory and, through his magical language, in our minds.

It is not that he refuses reality and the unprecedented scale of the destruction brought upon civilisation by the bestiality of the 20th century. He knows and indeed he tells us that the island of Ada Kaleh in the Danube, with its melancholy and beautiful remnant of Ottoman life, was flooded by the Iron Gates dam built in 1971. He knows that the happy Transylvanian country house of his friend Tibor ('jolly, baronial, rubicund, Jager-hatted and plumed, an ex-Horse Gunner') had been turned by the communists into a lunatic asylum. Even sadder, when he returned to Baleni, the house in Moldavia belonging to his friend Balasha Cantacuzène and her sister, where he lived during the months before the start of the second world war (the most poignant memory in this book is the perfect early autumn mushroom-gathering picnic on the last day of peace), he found that 'the house had completely vanished. Some industrial buildings, already abandoned, had taken its place, and the trees had been cut down long ago.' The author is fully aware that many of the things he loves have been destroyed, but I think that he also realises that the joy and pain and privilege of a writer is to save the memories and thereby the physical beauty of past glories, and this he does supremely well and with an immense joie de vivre.

Two months ago he told friends that he had read in the morning Othello, which had depressed him so much that in the afternoon he had read A Midsummer Night's Dream, which had greatly gladdened him. Clearly Shakespeare, like so many other muses and marvels, is no museum piece for Paddy but part of his daily life. That is why he is truly cultured and never pedantic.

He is a generous writer. I have never found an ounce of spite or envy in his books, or sarcasm in his occasional irony ('the agglutinative harshness of the Turks, laced with genteel diaereses, sounded like drinking out of a foeman's skull with a raised little finger'). He genuinely likes and understands Greeks and Turks, Magyars and Rumanians, Germans, Austrians and Jews, even enemies in times of war like General Kreipe whom he abducted in Crete. There is not a dull character in the vast gallery in these pages where barons, bandits and beggars abound, where scholars and poets are colourful and ladies are beautiful (although the latter circumstance is usually left untold, for Paddy is most un-Byronic in his reticence about his own loves).

Some years ago, a group of friends gathered to celebrate Paddy's birthday. John Julius Norwich wrote and sang a new version of 'You're the Top' in his honour:

You're the million volts of the thunderbolts of Zeus,
You're Leda's swan, you're the square upon the hypotenuse! ...
And you'll fill and thrill our hearts until we drop:
So from Bath to Burma, Fermor, you're the top!

Most readers of Words of Mercury will, I think, agree with this assessment.

The Marques de Tamaron is the Spanish Ambassador in London.



Este artículo apareció publicado en The Spectator, Londres, el 4 de Octubre del 2003.

(c) Marqués de Tamarón 2008

jueves, 31 de julio de 2008

El humor en la novela española y en la inglesa. (1/8)

Marqués de Tamarón. Escritor y diplomático.

Estoy de acuerdo con lo que ha dicho Carmen Posadas, pero no con lo que dice Unamuno. Unamuno se caracterizaba porque era incapaz de reírse, no ya de él mismo, que de eso casi nadie es capaz, pero desde luego de nadie más salvo por un sistema y es que hacía bolitas con el pan en los banquetes y se las tiraba a los demás comensales, lo que daba pruebas de un sentido del humor exquisito.También le gustaba hacer pajaritas de papel, pero ahí se reía de las pajaritas, no de la gente. Creo que la frase de él tiene su miga. Y la voy a repetir porque la leíste muy deprisa y es totalmente falsa, como todo lo de Unamuno: «La comedia es una forma de matar el tiempo, del mismo modo que la esencia de la tragedia es matar la eternidad». Creo que es justo al revés: la tragedia es la que mata el tiempo, porque lo abole, lo declara abolido y nos lleva a la eternidad, que da vértigo. En cambio, la comedia lo que intenta matar es la eternidad con la risa o, al menos, olvidarla. Pero, en fin, vamos al rótulo que no está ahí puesto, pero que lo tenemos por aquí, que creo que es necesario para no dispersarse. Aquí dice «La dimensión cultural en la Unión Europea». Yo creo que eso, por de pronto, lo que quiere decir es que existe una dimensión cultural, que se supone importante. Me gustó cuando anteriormente Sir John Elliott hablaba del proyecto de la Ilustración, del que tantas veces hemos oído decir, un proyecto fracasado después de lo que los herederos de Rousseau y Hegel (tanto los comunistas como los nacionalsocialistas) hicieron, pero, bueno, el proyecto de la Unión Europea no está fracasado, sorprende la realidad que ahí está, pues descansa sobre varias cosas y desde luego la dimensión cultural es importante. Lo que ocurre es que, fíjense en el modesto rótulo de lo que íbamos a hablar o estamos hablando Carmen y yo: «El humor en la novela española y en la inglesa». No dice el humor en la novela española e inglesa. Y no lo dice porque son dos humores totalmente distintos. Eso tiene su importancia, porque eso lo que quiere decir es que el humor de la novela inglesa, que incluye claramente la americana, es claramente distinto del humor en lengua española, que incluye el otro lado del Atlántico —aunque me parece que Carmen no está de acuerdo y dice que hay peculiaridades muy notables, y las habrá, pero desde luego es más parecido al humor de la novela española el humor de la novela argentina (salvo Borges que, como todos sabemos, era islandés o inglés, según los días), que el humor finlandés, que aunque yo no he leído nada en finlandés me imagino que tiene poco que ver con nosotros—. El asunto, insisto, tiene importancia porque si no hay humor común es porque no hay lengua común en la Unión Europea. Y si no hay lengua común, ¿puede haber una Unión? Los padres fundadores de los Estados Unidos veían claro que tenían que tener una lengua en común y la tenían. Nosotros no la tenemos. Se podría argumentar que si no nos reímos igual ¿cómo vamos a tener un futuro común? Pero quizás habría que argumentar que, aunque es cierto que el humor es tan distinto en cada rincón de Europa, en cambio se llora igual y que, en el fondo, la Unión Europea, lejos de estar fundada sobre un instinto común de la risa, está fundada sobre el miedo a volver a las andadas. En ese sentido no tenemos un humor común pero sí tenemos tragedias comunes.

Continúa

X Foro Hispano Británico. Noviembre de 2006. Fundación Hispano Británica.

(c) Marqués de Tamarón 2008

El humor en la novela española y en la inglesa. (2/8)

Siguiendo con el rótulo que nos obliga, creo que en el fondo y antes de hablar de las diferencias entre el humor de la novela, que no sé por qué hemos puesto lo de novela porque el humor en España se refugia en la comedia, en Inglaterra hasta cierto punto también y es muy distinto del de la novela. Cuando se dice que no hay humor en España es verdad que no hay novela de humor, salvo humor negro, humor amarillo y humor muy cruel a veces. Pero la comedia no, la comedia española, sobre todo la del Siglo de Oro, es totalmente distinta de la novela. Pero es que, además, si nos remontamos a los albores de Europa, en todas partes había un humor muy cruel y muy brutal. En el fondo era mucho más cruel que la épica, porque la épica era una forma aristocrática. El humor popular no lo era; probablemente era mucho más sincero o no se hacía ilusiones sobre la realidad. En la épica, pero también en la tragedia, los horrores que ocurren —y en ese caso tiene razón Angela Carter que decía que «la comedia es una tragedia que le ocurre a otro»— eso es cierto. Lo que ocurre es que la tragedia, en los módulos clásicos, sólo le ocurría a la gente principal. Y digo principal porque príncipe y principal tienen la misma raíz. Y a los otros no, para los otros eso no era una tragedia. Los horrores que pasan en la novela picaresca, que hay que tener corazón de piedra para leerla sin sobrecogerse, no tenían la menor importancia porque le pasaban a los pícaros, que era gente muy mala. Por eso es revolucionario el Quijote, porque, por primera vez, esos horrores, esas humillaciones, esas crueldades, esos chistes marrones, amarillos y verdes a veces, le ocurren a un hidalgo pobre, pero un hidalgo loco. De ahí la crueldad de la novela de Cervantes Don Quijote. No creo que tenga igual en la literatura española, ni en la universal, es algo tan duro que los críticos, que no se atreven a afrontar esa realidad —salvo algunos pocos como Unamuno y Nabokov— lo resuelven bien sea no leyendo el Quijote, bien sea diciendo una cosa que es palmariamente falsa y es que Cervantes se va encariñando con el personaje. Si eso fuera verdad no le haría recuperar el juicio al final, que es ya el colmo de la crueldad, eso es regodearse con las tribulaciones del personaje. Y es así y no merece la pena dar muchas más vueltas. Claro que en aquella época Rabelais tampoco se quedaba atrás en crudeza, e incluso en Inglaterra había ejemplos de brutalidad extraordinaria. Paralelamente a eso, la comedia, en cambio, que se estilaba en España, Inglaterra, Francia, Italia y en todos los lados, era un género mucho más palaciego y mucho más refinado. Y ahí sí había un humor que no solía ser cruel.

Continúa

X Foro Hispano Británico. Noviembre de 2006. Fundación Hispano Británica.

(c) Marqués de Tamarón 2008

El humor en la novela española y en la inglesa. (3/8)

Pensaba yo preparando estas notas, aunque seguramente se le haya ocurrido a más personas, que en el fondo con el Quijote, con esa misma historia, se podía haber hecho una tragedia. Lo está uno viendo, el Rey Lear de la Mancha. Se vuelve loco, ve visiones, lucha contra los gigantes que resultan ser molinos. Pero claro, si esta novela hubiese sido una tragedia, hubieran sido gigantes; no lo era, tampoco era una comedia, era una burla muy cruel que se mofa de todo impulso noble. Hay dos cúspides en el Quijote, que dicho sea de paso claro que es un libro genial, porque naturalmente Cervantes era quizás el mejor novelista que ha habido jamás y uno de los hombres más crueles también, acaso porque él también sufrió grandes crueldades en la vida, pero eso es aparte, se burla de todo impulso noble y a ese respecto hay un ejemplo tremendo, al principio de la novela, que es una parte que casi todo el mundo ha leído porque luego la dejan -las cien primeras páginas la gente las suele leer incluso hoy en día—. Se encuentra con un hombre muy malo que está azotando a su criado, lo tiene atado a un árbol. Entonces él interviene y defiende al muchacho y huye el amo cruel. Don Quijote se queda muy contento porque ha cumplido con el deber de caballero andante. Andando la novela, no mucho después se topa con el chico que se acerca y le dice: «Por favor, si otra vez ve que ocurre esto, déjeme tranquilo, no se meta a ayudarme, porque mi amo después me ha pegado muchísimo más». Es el colmo de la mala sangre, el reírse de un impulso noble de un hidalgo, loco, claro. Luego la otra cúspide de don Quijote, es cuando Sancho Panza le mira la boca para ver si le han roto muchos dientes en alguna de estas barbaridades que le pasan y entonces, no sé por qué, le vomita a su amo dentro de la boca y él le vomita a él. Luego decimos que las películas de Torrente, que son las que más se ven en España, son falsas. Son absolutamente auténticas, eso es lo que a la gente en verdad le divierte, pero no sólo aquí sino en todo el mundo universal. El motivo es que este tipo de humor español (que coexiste con el humor teatral tan distinto) no es de clase media, cosa que sí es en general el humor de la novela inglesa.

Continúa


X Foro Hispano Británico. Noviembre de 2006. Fundación Hispano Británica.

(c) Marqués de Tamarón 2008

El humor en la novela española y en la inglesa. (4/8)

Quiero recordar que sólo se ve una parte de la literatura española, entendida desde esta perspectiva del humor, cuando se piensa en la novela, porque claro, viene a la mente el Quijote y hasta cierto punto las Novelas ejemplares que son muy distintas y que tienen mucho menos humor y sí la picaresca que es igual de atroz. Pero nos olvidamos de la comedia que es mucho más amable y que desde luego llega hasta el siglo XX con una brillantísima pléyade de comediógrafos, como Mihura o Jardiel o Muñoz Seca, que mezclan lo surrealista con la ternura y con la gracia, y antes toda la comedia de capa y espada que es una forma cortesana de la literatura.

Dicho todo eso, me permito volver a repetir que las diferencias son mucho más aparentes que reales, porque en el resto de Europa existen y coexisten las mismas tendencias, sólo que quizás se le da más importancia a unas que a otras, en Francia, en España, y en Alemania no digamos, o en la misma Inglaterra.

Continúa

X Foro Hispano Británico. Noviembre de 2006. Fundación Hispano Británica.
(c) Marqués de Tamarón 2008