Marqués de Tamarón || Santiago de Mora Figueroa Marqués de Tamarón

lunes, 10 de junio de 2024

José Manuel Blecua

 

Hoy he tenido el gusto de hablar sobre mi amigo José Manuel Blecua en el curioso archivo llamado Caja de las Letras en la sede del Instituto Cervantes en Madrid: 



Creo que hace más de un cuarto de siglo le dije a José Manuel Blecua Perdices en el Primer Congreso de la Lengua Española, en Zacatecas, Méjico que yo confiaba en Dios para que me colocase en la tertulia del Cielo junto a José Manuel Blecua aquí presente y no en la tertulia también celestial de cierto santo varón cuyo nombre no hace al caso a cuya vera la eternidad sería insoportable. 

Y es que el hombre más sabio y menos pedante con el que he trabajado es sin duda José Manuel Blecua. Su virtud del sentido del humor, que no del sarcasmo –virtud menos apreciada en la patria de Quevedo que en otras latitudes– corre pareja con su cortesía y ambas se aúnan con su erudición. Ingresó en la Real Academia Española en 2006 y fue Director de 2010 a 2014.

Antes, fue Director Académico del Instituto Cervantes y trabajó denodadamente con el primer Director, Nicolás Sánchez-Albornoz, y después conmigo. En 1997 tuvo lugar el Congreso en Zacatecas. Allí fue, entre otros participantes, Camilo José Cela, Premio Nobel de Literatura. Al aterrizar y en una suerte de duermevela un periodista mejicano le preguntó cortésmente a nuestro Premio Nobel:

­–“¿Qué piensa usted del habla en la América Latina?”

 “¡Ah! ¿Hay muchos mejicanos que hablan latín?”

Las explicaciones a la prensa mejicana las dio José Manuel, no el diplomático, que era yo, sino el sabio erudito… Gracias, de nuevo, querido José Manuel.

Tampoco olvidaré sus gestiones múltiples para mitigar los problemas inevitables en todas las reuniones internacionales como estas. Como en las batallas, la intendencia y la logística son fundamentales. Y por supuesto la reunión el 7 de Abril de 1997 en Zacatecas del Rey Juan Carlos I, el Presidente Zedillo Ponce de León y los tres Premios Nobel de Lengua Española: García Márquez, Cela y Octavio Paz.

Al final, el 9 de Abril de 1997, José Manuel Blecua organizó la Mesa Redonda Plenaria sobre la Dimensión Internacional de la Lengua Española. Participó allí con Álvaro Mutis, colombiano e hispanófilo y maestro del humor sin sarcasmo. 

Hay cosas mucho más importantes que estas en la vida de nuestro amigo aquí presente, José Manuel Blecua, pero éstas para mí son inolvidables.

Y a todos nos satisface la justicia poética de que queden en este Archivo papeles de José Manuel Blecua Perdices juntos con los de su padre, José Manuel Blecua Teijeiro y su hermano, Alberto Blecua Perdices.

lunes, 29 de abril de 2024

Hace medio siglo en Copenhague


En Septiembre de 1975 –ya después del indulto general de 1971 y antes del nuevo indulto general de Noviembre de 1975– fueron ejecutados dos asesinos de la ETA y tres del FRAP. Hubo una campaña en muchos países protestando por la condena y ejecución de los terroristas.

 En la Embajada de España en Copenhague el Embajador se fue inmediatamente a España. Yo me quedé como Encargado de Negocios. El otro diplomático, aunque hombre de ideología izquierdista, insistió en quedarse conmigo.  El canciller de la Embajada (cargo burocrático de poca altura), hombre sencillo y bueno, de espléndida sonrisa gracias a una bomba de mano soviética que no estalló pero le rompió la dentadura, luego reemplazada por una vistosa pieza postiza, también se quedó. Hubo manifestaciones ruidosas ante la  Cancillería de la Embajada. Me llegó el aviso de algún miembro de la colonia española: “que tenga cuidado el Encargado de Negocios porque le podemos dar un disgusto con su hijo, el rubio” (que tenía entonces siete años). Me llamó por teléfono un amigo y compañero de la Universidad de Madrid, Alejandro Royo-Villanova, insistiendo en que le mandara a mis hijos a su casa. Mi hijo se negó. Me llamó otro amigo y colega en Copenhague, el Encargado de Negocios de Israel, país con el que España todavía no tenía relaciones diplomáticas. Se llamaba –y espero que siga vivo y activo– Eli Tabori. También me dijo que en su casa mis hijos estarían del todo a salvo y en compañía de los suyos. Pero mi hijo volvió a rechazar el ofrecimiento. Al fin, el Embajador de Irlanda, que vivía en la misma calle que nosotros, me ofreció llevar todas las mañanas a mis hijos con los suyos al Colegio Francés.

Aquel lance me enseñó que la naturaleza y el corazón de algunos, de tan diversa condición e ideas, eran buenos y valientes y otros malos y cobardes. Que nos pregunten a mi mujer y a mí, entre otros millones de gentes.

 Quien crea que ya no existe el buen samaritano, se equivoca. Y quien crea que todos los samaritanos son buenos también se equivoca.

 



martes, 16 de abril de 2024

Soledades, Galerías y otros poemas

    Lo más interesante de las exploraciones e indagaciones eruditas no surge cuando resultan exitosas sino cuando fracasan, pues aparece entonces el misterio. Juzguen ustedes:


Soledades, Galerías y otros poemas

Antonio Machado




1919


AL JOVEN MEDITADOR

JOSÉ ORTEGA GASSET


A ti laurel y yedra

corónente, dilecto

de Sofía, arquitecto.

Cincel, martillo y piedra

 

y masones te sirvan; las montañas

de Guadarrama frío

te brinden el azul de sus entrañas,

meditador de otro Escorial sombrío;

 

y que Felipe austero,

al borde de su regia sepultura,

asome a ver la nueva arquitectura,

y bendiga la prole de Lutero.


    Por eso, suplico a cualquier erudito, masón o no, que me aclare las alusiones insinuantes: "dilecto de Sofía, arquitecto", "masones te sirvan", "que Felipe austero [...] bendiga la prole de Lutero". 

    Todo ello dirigido por un Antonio Machado que en 1919 tenía 43 o 44 años, a un Ortega Gasset (sic) de 35 ó 36 años. Pero ya antes, en 1915, consta que Antonio Machado conocía al "joven  meditador" pues escribía en el semanario España, fundado por Ortega en ese año. 

    En cualquier caso, estos versos parecen irónicos e insinuantes, pero ¿de qué? 



Enlaces relacionados:

lunes, 25 de marzo de 2024

Pessoa, o poeta é um fingidor

 (El ensayo que aparece a continuación ha sido publicado el Domingo 24 de Marzo en la Gaceta de la Iberosfera)


Fernando Pessoa, pintado por Almada Negreiros, Fundación Calouste Gulbenkian, Lisboa

    Hace diez meses –una eternidad– escribí y publiqué en mi cuaderno de bitácora una nota titulada El desasosiego de Pessoa. Reconozco que en vez de sosegarme, mi modesta nota me ha ido desasosegando. Como si Pessoa, maestro de la prestidigitación, muerto en 1935, se entretuviese desconcertando a sus lectores. 

    Tal vez porque he seguido leyendo al maestro portugués, lo veo al cabo de menos de un año con ojos distintos. Al principio el énfasis lo ponía mi mente ingenua en una cierta seriedad barroca (o pre-barroca, recuérdese el Estilo Manuelino de principios del siglo XVI). Después, poco a poco, empecé a observar en su obra escrita ciertos rasgos burlones. 

    Singularmente llama la atención un resumen autobiográfico escrito en Marzo de 1935, unos meses antes de morir. El texto está redactado en el estilo habitual en estos casos, sobrio y aburrido. Hasta que cambia radicalmente el tono y dice lo siguiente de sí mismo: 

Ideología Política: Considera [el autor, Fernando António Nogueira Pessoa] que el sistema monárquico sería el más propio para una nación orgánicamente imperial como es Portugal. Considera, al mismo tiempo, la Monarquía completamente inviable en Portugal. Por eso, de haber un plebiscito entre regímenes, votaría, si bien con pena, por la República. Conservador de estilo inglés, esto es, liberal dentro del conservadurismo, y absolutamente anti-reaccionario.

Posición religiosa: Cristiano gnóstico y por tanto enteramente opuesto a todas las Iglesias organizadas, y sobre todo a la Iglesia de Roma. Fiel, por motivos que más adelante están implícitos, a la Tradición Secreta del Cristianismo, que tiene íntimas relaciones con la Tradición Secreta en Israel (la Santa Kabbalah) y con la esencia oculta de la masonería.

Posición iniciática: Iniciado, por comunicación directa de Maestro a Discípulo, en los tres grados menores de la (aparentemente extinta) Orden Templaria de Portugal.

Posición patriótica: Partidario de un nacionalismo místico, del que sea abolida toda la infiltración católico-romana, creándose, si es posible, un sebastianismo nuevo, que la substituya espiritualmente, si es que en el catolicismo portugués hubo alguna vez espiritualidad. Nacionalista que se guía por este lema: "Todo por la humanidad, nada contra la nación".

Posición social: Anticomunista y antisocialista. Lo demás se deduce de lo expuesto arriba.

Resumen de estas últimas consideraciones: Tener siempre en la memoria al mártir Jacques de Molay, Grado-Maestre de los Templarios, y combatir, siempre y en todo lugar, a los tres asesinos: la Ignorancia, el Fanatismo y la Tiranía.

Lisboa, 30 de marzo de 1935

Esta declaración de Pessoa es incalificable sensu stricto. El lector no sabe si los párrafos antes citados están escritos en serio o con ironía de mayor o menor grado. Al final, comprendemos –por lo menos yo– que hay una buena carga  burlona. Compárese con la siguiente letrilla: 

O poeta é um fingidor.
Finge tão completamente
Que chega a fingir que é dor
A dor que deveras sente.

Fernando Pessoa, fevereiro de 1925.

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que en verdad siente.

Fernando Pessoa/Bernardo Soares; Autopsicografía; publicado el 1 de abril de 1931.


Y esa letrilla parece en la traducción al español una de esas coplas flamencas que son a la vez tiernas e irónicas. Aunque, bien pensado, tienen aires antiguos más ilustres:

Ca uso faze maestro,
e virtud es exerçiçio:
al siniestro faze diestro
el deleite del offiçio.

El Marqués de Santillana, Coplas al muy exçellente e muy virtuoso señor don Alfonso, Rey de Portugal. 


En ocasiones la ambigüedad conmueve, como aquí:

Onde está Deus, mesmo que não exista? Quero rezar e chorar, arrependerme de crimes que não cometi, gozar ser perdoado como uma carícia não propriamente materna.

Livro do desassossego, 88. 

¿Dónde está Dios, aunque no exista? Quiero rezar y llorar, arrepentirme de crímenes que no he cometido, disfrutar de ser perdonado por una caricia no propiamente maternal.

Libro del desasosiego, 88. 


Pessoa escribe torrencialmente, pero siempre parece angustiado ante lo que llama “la vida real del mundo” : 

Sólo participa de la vida real del mundo quien tiene más voluntad que inteligencia, o más impulsividad que razón. «Disjecta membra»,dijo Carlyle, «es lo que queda de cualquier poeta, o de cualquier hombre»[1]

Y no son pocos los “restos dispersos” de Pessoa :

El maletín con 25.000 páginas manuscritas 

La enormidad de su legado de textos inéditos es propia de un escritor que fumaba 80 cigarrillos diarios y bebía mucho… Aunque también dedicó tiempo al amor, pero menos si hemos de creer que su único amor fue Ofélia de Queirós. 



Envuelto en ambigüedades, Pessoa justifica que John Hollander declarara que si Pessoa nunca hubiese existido, Borges hubiera tenido que inventarlo.  Esa fascinación también llevó a Harold Bloom a incluirlo en una lista de veintiséis escritores que consideraba esenciales para el Canon Occidental, el cual empezaba con Shakespeare y terminaba cayendo hasta Beckett.

Las últimas palabras que escribió Pessoa fueron: 



29-11-1935

I know not what tomorrow will bring

(No sé lo que traerá el mañana)


(Escrito en el hospital de Lisboa donde murió al día siguiente, 30 de Noviembre de 1935).

Fue enterrado en el Cementerio de los Placeres (Cemitério dos Prazeres, Lisboa).  





[1] La educación del estoico, Fernando Pessoa. Trad. de Roser Vilagrassa.


Enlaces relacionados:



jueves, 29 de febrero de 2024

y II: Ludwig Wittgenstein, timidez y osadía

 


9 años

 

41 años


Todas las vidas humanas son productos de una combinación bastante simple: Nature et nourriture. La combinación aparece mencionada en la Antigüedad clásica y de allí pasa al francés medieval y al inglés renacentista.  Pero en la combinación irrumpe a veces, muchas veces, el azar. Ludwig Wittgenstein heredó, como sus hermanos, mucha inteligencia y bastante tensión nerviosa, a lo que el azar añadió en su entorno los cataclismos políticos y bélicos de la primera mitad del siglo XX.

La mezcla de los distintos influjos de su época y los de su entorno familiar (tres de sus cuatro hermanos se suicidaron), los de su país (el Imperio Austro-Húngaro desapareció en 1918 y la propia Austria  fue absorbida en 1938 dentro del Tercer Reich alemán) y los de su propio temperamento, lo llevaron a estallar con frecuencia y de forma impredecible.

Ludwig Wittgenstein fue el octavo y último hijo de una familia austríaca tres cuartas partes judías, de conversos católicos. Nació en Viena en 1889 y murió en Cambridge en 1951.

Yendo al cómo era Wittgenstein y no al qué o al cuándo, cabe detectar en él un notable parecido con una ardilla. Una ardilla fuerte y valerosa, pero ardilla. Véanse por ejemplo algunas de sus chispas de ingenio, a veces cómicas, otras surrealistas y algunas trágicas:

“Cuando hay disparos hay que correr hacia ellos y no huir”, dijo a su hermana Margarete agarrándola de una mano para arrastrarla a donde se oían los disparos que causaron 85 muertos en la manifestación socialista de Viena en Julio de 1927.

           Siempre fue hombre de impulsos. Por impulso cedió su fortuna heredada a sus hermanos. Pero el arrebato más sorprendente fue irse en 1935 a la Unión Soviética con su amigo Skinner para vivir allí trabajando como obreros. No parece que fuese tan ingenuo como para creer que la Rusia de Stalin tenía mucho que ver con la de Tolstói o Dostoyevski, pero tampoco Wittgenstein se sentía atraído en especial por el marxismo, pese a que en Cambridge era entonces la ideología dominante entre muchos de los alumnos más destacados. El caso es que la estancia duró poco.

“ I often fear madness”, escribió Wittgenstein el 18 de Octubre de 1946, una semana antes de la velada del atizador[1].

Podría decirse que la esencia de su vida está en la tragicomedia del atizador atónito. Ocurrió el Viernes 25 de Octubre de 1946, en el King’s College de Cambridge.   Karl Popper, todavía un joven prometedor, era orador esa noche en el Cambridge Moral Science Club. Asistían el profesor Ludwig Wittgenstein, presidente del club, Bertrand Russell, el eterno símbolo de la filosofía provocativa y radical (pero no excéntrica) y una treintena de alumnos y postgraduados. Entre estos últimos abundaban los recién licenciados del ejército británico que acababan de luchar en la guerra y todavía se vestían con restos de sus uniformes.

Wittgenstein tenía en la mano el atizador de la estufa que apenas calentaba el aire frío y húmedo del otoño inglés. Discrepó del invitado, Karl Popper, judío vienés como él, pero menos valeroso o imprudente y también menos atrevido que Wittgenstein en su filosofía[2]. Al cabo de unos diez minutos, tras blandir el atizador y habiéndole dicho Russell “put the poker down” se fue de la sala tirando al suelo el hierro y dando un portazo.  

La manía peligrosa de etiquetar a hombres, comportamientos y rarezas parece obligar a nombrar los elementos esenciales de esa extraña velada cantabrigiense. Pese a su excentricidad –o tal vez gracias a su excentricidad– es Wittgenstein el indudable protagonista de la extraña velada. En la Antigüedad los asiáticos lo habrían llamado el Loco Sagrado. En la modernidad unos lo calificarían de autista y otros de excéntrico pero en nuestra postmodernidad le atribuirían apelativos como esquizoide o síndromes como el de Asperger. Lo cual no siempre nubla la capacidad intelectual. 

Da igual, cada hombre es un mundo y el de Wittgenstein mezclaba creación y abatimiento, inspiración y tedio, dependiendo, cabe suponer, de la etapa de su vida. Sin embargo, incluso de esa mezcla parece surgir una conclusión paradójica:

Always come down from the barren heights of cleverness into the green valleys of folly[3]

 "Baja siempre desde las cúspides estériles de la astucia a los verdes valles de la locura".

 



[2] Parece ser que por aquel entonces Wittgenstein había dicho de Popper que pensaba que podría cambiar el mundo y le había aplicado el grosero correctivo de: “don´t try and shit higher than your arse” (“no intentes cagar más alto que tu culo”).  Wittgenstein’s Poker, por David Edmonds y John Eidinow.

[3] Culture and Value, Edited by G.H. von Wright, pág.86. Noviembre de 1948, un par de años antes de morir. 

miércoles, 31 de enero de 2024

Ludwig Wittgenstein, prisionero de una aporía

 


 1 año

 

31 años

 

62 años

 

 

Margarete Wittgenstein (1882-1958), pintada por Gustav Klimt, 1905

 

 Leer sobre Wittgenstein es como comer angulas con guindillas: Wittgenstein es picante y escurridizo. Leer a Wittgenstein no es lo mismo, es críptico, como las inscripciones egipcias antes de que apareciese la Piedra de Rosetta.

Las últimas palabras de Wittgenstein, en el lecho de muerte, fueron “Tell them I’ve had a wonderful life”[1].

Y el juicio más claro sobre él fue de Alexander Waugh:

“Ludwig Wittgenstein] has become an icon of the twentieth century —the handsome, stammering, tortured, incomprehensible philosopher…[2].

Entre ambas observaciones hay un espacio grande e inseguro. Espacio, que no tiempo, pues Wittgenstein nació en 1889 y murió en 1951 con tan sólo 62 años. Entre ambas fechas tuvo lugar la devastación de Europa y de buena parte del resto del mundo por dos guerras mundiales, varias crisis económicas y la transformación de la cultura mundial, todo ello en un torbellino suicida.

Por esa larga serie de catástrofes mundiales, absurdas o proféticas, o por su propia naturaleza de suma inteligencia y suma excentricidad, Wittgenstein fue acumulando experiencias sorprendentes para él y también para sus amigos y para sus enemigos. Valga de ejemplo su amistad con Bertrand Russell. Cuando estaba en Trinity College, Cambridge, Wittgenstein fue un día a ver a Russell y le dijo: “¿Crees que soy un idiota total, un idiota absoluto?” A lo que Russell contestó: “¿Por qué quieres saberlo?” Y Wittgenstein replicó: “Porque si soy un idiota me haré aeronauta, pero si no lo soy me haré filósofo”. Le dije: “Mi querido amigo, no sé si eres un idiota absoluto o no, pero si me haces un ensayo durante las vacaciones sobre cualquier asunto filosófico que te interese, lo leeré y te contestaré”. Así lo hizo, y me lo trajo al comienzo del siguiente trimestre. En cuanto leí la primera frase, comprendí que era un genio y le aseguré que de ninguna manera debía hacerse piloto. A principios de 1914 me vino a ver muy alterado y me dijo: “Me voy de Cambridge ahora mismo”. “¿Por qué?” le pregunté. “Porque mi cuñado ha venido a vivir a Londres y no puedo soportar el estar tan cerca de él”.  Así es que pasó el resto del invierno en el extremo Norte de Noruega. En tiempos anteriores una vez le pregunté a G. E. Moore qué pensaba de Wittgenstein. “Tengo muy buena opinión de él” contestó. Le pregunté por qué y me dijo: “Porque en mis conferencias parece perplejo y jamás ningún otro lo parece”[3].   

 En otro momento de la larga relación de amistad –poco a poco limitándose a lo filosófico y profesional– Russell escribe a su amante Lady Ottoline  Morrell,  “lo invité [a Wittgenstein] a que admitiese que no había ningún rinoceronte en la habitación, pero se negó”[4].

Cabe preguntarse si Wittgenstein era maniático, o si Russell o Wittgenstein eran precursores de Ionesco. O si su retórica e incluso su lógica eran metafóricas. Pero creo que no. Tampoco era un jactancioso.

Se empieza a entender a Wittgenstein y de paso también a Bertrand Russell. Tenían en común que eran como personajes de novela. No parece que se creyeran que lo eran. Pero sí actuaban como tales. Con muy poco exhibicionismo o quizás ninguno. Ambos tenían consciente o inconscientemente un orgullo patricio. Con más fundamento, hasta su muerte mucho después, tenía ese aplomo el III Conde de Russell. Se declaraba ateo y rojo pero hacia 1946 exhortaba a lanzar un bombardeo atómico sobre la Unión Soviética. Wittgenstein en plena Primera Guerra Mundial se escribe con Russell sin dificultad desde el frente. Eso indica que en la Primera Guerra Mundial aún subsistían características del siglo XIX.

Se tarda. Se tarda bastantes años en comprender que Wittgenstein es incomprensible en lo principal. Él mismo tardó en comprender que el Tractatus es incoherente por su polisemia. Ya en la Introducción al Tractatus (1922) escrita por Russell, éste avisaba de que […] Mr. Wittgenstein’s attitude towards the mystical […] grows naturally out of his doctrine in pure logic, according to which the logical proposition is a picture (true or false) of the fact, and has in common with the fact a certain structure […] but the structure cannot itself be put into words, since it is a structure of words, as well as of the facts to which they refer. Everything, therefore, which is involved in the very idea of the expressiveness of language must remain incapable of being expressed in language, and is, therefore, inexpressible in a  perfectly precise sense" [5] .

Hay otro motivo para no entenderlo. La vanidad. El lector suele ser reacio a confesar (y confesarse) que no entiende el Tractatus. Ni la versión original en alemán, ni la traducción oficial en inglés, dirigida por el propio Wittgenstein. Tal vez sean frecuentes casos como éste de una lengua propia individual, algo más que gorjeos y menos que jerga. En todo caso el Tractatus, al igual que las Philosophical Investigations, resultan casi incomprensibles para más de un lector, incluido quien esto escribe y también, el propio Alexander Waugh, horresco referens.

             En cada etapa de su vida, Wittgenstein escribía con un estilo distinto y —más importante aún— con una clave distinta. Podía escribir las mismas palabras para describir cosas distintas. Por ello es casi imposible hacer una antología de citas sin caer en un guirigay dodecafónico o hundirse en el canto de las sirenas. Puestos a ello, urge preferir los cánticos de las sirenas, por peligrosos que sean.  

Wittgenstein tan sólo vio publicado un libro suyo, Tractatus logico-philosophicus. Pero dejó ya preparado para su publicación otro libro titulado Philosophical Investigations. Ambos se caracterizan por ser de muy difícil o difícil lectura, aunque  a veces el autor parece acudir al viejo recurso del  alivio cómico, como es el caso del pato-conejo.

Ilusión pato-conejo, de Joseph Jastrow, 1892

 

En cambio, su obra póstuma Culture and Value (subtitulada A Selection from the Posthumous Remains) es de fácil y agradable lectura. La edición corrió a cargo de Georg Henrik von Wright. Este último era muy sensible al aspecto aforístico de buena parte de esta obra, aunque también subrayó que “muchos de los más impresionantes aforismos de Wittgenstein se encuentran en sus obras filosóficas –en las Notas de la Primera Guerra Mundial, en el Tractatus y en las Investigaciones también”[6].

         Corolario de lo que antecede es el movimiento pendular habitual en los escritos de Wittgenstein, donde tarde o temprano aparece un aforismo –a veces incluso comprensible– que asoma como una roca batida por las olas turbulentas. Por ejemplo, la proposición I: “The world is everything that is the case” (“El mundo es todo lo que es el caso”[7]). O la última proposición, la VII: “Whereof one cannot speak, thereof one must be silent” (“De lo que no se puede hablar hay que callar”[8]).

          En ocasiones los aforismos recogidos en Culture and Value [9] aparecen agrupados en un párrafo como naranjas en una rama, en este caso la primera página del libro:

  “You get tragedy where the tree, instead of bending, breaks. Tragedy is something unjewish. Mendelssohn is perhaps the most untragic of composers. Tragically holding on, defiantly holding on to a tragic situation in love always  seems to me quite alien to my ideal. Does that mean my ideal is feeble ? I cannot & should not judge. If it is feeble then it is bad. I believe that fundamentally I have a gentle & calm ideal. But may God protect my ideal from feebleness & mawkishness!”.  [página 3]

Hay tragedia donde el árbol en vez de doblarse se rompe. La tragedia no es cosa judía.  Mendelssohn es tal vez el menos trágico de los compositores. Aguantar trágicamente, desafiar agarrado a una situación trágica en el amor siempre me pareció algo muy ajeno a mi ideal. ¿Quiere eso decir que mi ideal es débil? No puedo y no debo juzgar. Si es débil, es malo. Creo que en el fondo tengo un ideal suave y tranquilo. ¡Pero que Dios proteja mi ideal de la debilidad y el sentimentalismo!

                                                                       MS 107. circa 1929

           

            No recuerdo, ni siquiera en los momentos más frívolos e inspirados de Oscar Wilde, una lluvia semejante de nueve aforismos, por lo demás, sonrientes y alegres. A veces como en el anterior ejemplo, tragedy is something unjewish, dando forma caprichosa a algo claramente falso. ¿Acaso la Biblia es unjewish? ¿Y la muerte de Cristo, no es la quintaesencia de la tragedia?

              El libro entero, ya de por sí una selección, es una mina de muy diferentes minerales, de lo trágico a lo cómico y de lo superficial a lo profundo. En la selección que hizo G. H. von Wright se codean bromas y tragedias, y muy pocos textos están guardados por Wittgenstein para aprovecharlos en su labor filosófica.

 

Within the history of the peoples of Europe the history of the Jews is not treated so circumstantially as their intervention in European affairs would actually merit, because within this history they are experienced as a sort of disease, anomaly, & nobody wants to put a disease on the same level as normal life.

MS 154.1931

         En la historia de los pueblos de Europa la historia de los Judíos no es tratada tan detalladamente como su intervención en los asuntos europeos lo merecería, ya que dentro de esa historia los Judíos son considerados como una especie de enfermedad, anomalía y nadie quiere colocar una enfermedad al mismo nivel que la vida normal.  

 

In Christianity it is as though God said to human beings : don’t act a tragedy, that is to say, don’t enact heaven & hell on Earth, heaven & hell are my affair.

MS 111. 1931

En la Cristiandad es como si Dios dijera a los seres humanos: no representes una tragedia, es decir, no representes el cielo y el infierno en la Tierra, el cielo y el infierno son mi asunto.

 

 

The inexpressible (what I find enigmatic & cannot express) perhaps provides the background, against which whatever I was able to express acquires meaning.

     MS 112.1931

         Lo inexpresable (lo que me parece enigmático y no puedo expresar) tal vez proporciona el telón de fondo sobre el cual cualquier cosa que soy capaz de expresar adquiere significado.

 

Tal vez el origen de este párrafo esté en el último del Tractatus logico-philosophicus, antes citado:Whereof one cannot speak, thereof one must be silent”, o sea “De lo que no se puede hablar hay que callar”.

Y tal vez a esto se refería Bertrand Russell en su Introducción al Tractatus: “The totalities concerning which Mr. Wittgenstein holds that it is impossible to speak logically are nevertheless thought by him to exist, and are the subject-matter of his mysticism” (“Las totalidades a propósito de las cuales el Sr. Wittgenstein sostiene que es imposible hablar lógicamente son sin embargo en su opinión algo que existe y son el objeto y materia de su misticismo”).

            Creo que no soy el único a quien Wittgenstein da vértigo con sus Proposiciones. Por fortuna, tarde o temprano vuelve al alivio cómico con frases como esta:

It is often only very slightly more disagreeable to tell the truth than a lie; only about as much as is drinking bitter rather than sweet coffee; & yet even then I have a strong inclination to tell the lie.

MS 162B. 21 de Agosto de 1940

A menudo, tan sólo es un poco más desagradable decir la verdad que una mentira; tan sólo más o menos como es beber café amargo en vez de endulzado, y sin embargo, incluso entonces tengo una fuerte inclinación a decir la mentira.

 

            La cita es fascinante por la fecha. Se trata del apogeo del Blitz sobre Londres y Wittgenstein estaba dando clases de filosofía en Cambridge en Agosto de 1940. Aquellas semanas angustiosas para los británicos, la única nación de Europa que todavía resistía al Eje, no parecía turbar sobremanera a Wittgenstein.

 

         The whole Earth cannot be in greater distress than one soul.

Christian faith –so I believe– is refuge in this ultimate distress. 

Someone to whom it is given in such distress to open his heart instead of contracting it, absorbs the remedy into his heart.

Someone who in this way opens his heart to God in remorseful confession opens it for others too.  He thereby loses his dignity as someone special & so becomes like a child. That means without office, dignity & aloofness from others. You can open yourself to others only out of a particular kind of love. Which acknowledges as it were that we are all wicked children.

 MS 128.1944

         La Tierra entera no puede tener mayor pesadumbre que un alma.

         La fe cristiana –eso creo– es refugio en esta máxima pesadumbre.

         A quien le es dado en esa pesadumbre abrir su corazón en vez de encogerse, absorbe en su corazón el remedio.

         Aquel que de esta manera abre su corazón a Dios en confesión con remordimientos, lo abre también a otros. De tal manera pierde su dignidad como alguien especial y se convierte en un niño. Eso quiere decir sin trabajo, dignidad y distancia de otros. Puede uno abrirse a otros tan sólo con un tipo especial de amor. Lo cual equivale a reconocer que somos todos niños díscolos.

         The less somebody knows & understands himself, the less great he is, however great may be his talent. For this reason our scientists are not great. For this reason Freud, Spengler, Kraus, Einstein are not great.

 MS 130. 1 de Agosto de 1946

         Cuanto menos alguien se conoce y comprende a sí mismo, menos grande es, por muy grande que sea su talento. Por esa razón nuestros científicos no son grandes. Por esa razón Freud, Spengler, Kraus, Einstein no son grandes.

 

The hysterical fear of the atom bomb the public now has, or at least expresses, is almost a sign that here for once a really salutary discovery has been made.

   MS 131. 19 de Agosto de 1946

El miedo histérico a la bomba atómica que el público tiene ahora, o por lo menos lo expresa, es casi una señal de que ahora por fin se ha hecho un descubrimiento de verdad saludable.

 

I often fear madness.

  MS 132. 19 de Octubre de 1946

A menudo temo la locura.

 

 

Madness doesn’t have to be regarded as an illness. Why not as a sudden–more or less sudden– change of character?

MS 133. 23 de Octubre de 1946

         La locura no necesariamente ha de ser considerada una enfermedad. ¿Por qué no verla como un cambio de carácter súbito, más o menos súbito?

 

“It is high time for us to compare this phenomenon with something different”– one may say. – I am thinking, e.g. of mental illnesses.

MS 133. 29 de Octubre de 1946

“Ya es hora de que comparemos este fenómeno con algo diferente” –podría uno decir. – Estoy pensando, por ej. en enfermedades mentales.

 

The fundamental insecurity of life. Misery, everywhere you look.

The grinning faces of idiots may, it is true, make us think they do not really suffer ; but they do, only not in the same place as the more intelligent.

     MS 133. 12 de Noviembre de 1946

La inseguridad fundamental de la vida. Desdicha, donde miremos.

         Las caras sonrientes de los idiotas pueden, es verdad, hacernos pensar que ellos no sufren realmente; pero sí sufren, aunque no en el mismo lugar que otros más inteligentes.

 

Sometimes a sentence can be understood only if it is read at the right tempo. My sentences are all to be read slowly.

  MS 134. 28 de Marzo de 1947

A veces una frase tan sólo se entiende si se lee con el tempo adecuado. Mis frases han de ser leídas todas despacio.

 

“Wisdom is grey”. Life on the other hand & religion are full of colour.

MS 134. 27 de Junio de 1947

“La sabiduria es gris”. En cambio, la vida y la religión están llenas de color.

                                                                                                                               

Where there is bad management in the state, I believe, bad management is fostered in families too. A worker who is ready for a strike at any time will not bring up his children to respect order either.       

MS 135. 27 de Julio de 1947

Donde hay mala administración en el Estado, creo que se fomenta la mala administración también en las familias. Un trabajador que está preparado para una huelga en cualquier momento tampoco criará a sus hijos para respetar el orden.

 

Life is like a path along a mountain ridge ; right & left smooth slopes down which you slide in this or that direction without being able to stop yourself. I keep seeing people slip like this & I say : “How could anyone help himself in that situation !”  And that is what « denying free will » comes to. That is the attitude that expresses itself in this « belief ». But it is not a scientific belief, has nothing to do with scientific convictions.

MS 135. 28 de Julio de 1947

La vida es como un sendero en la cresta de una montaña; a la derecha y a la izquierda hay laderas lisas desde donde puede uno deslizarse en tal o cual dirección sin ser capaz de pararse. Veo a gente que allí resbala de esa manera y digo: “¡cómo puede nadie reponerse en esa situación’” Y eso es a lo que “la negación del libre albedrío” lleva. Esa es la actitud que se expresa en esta “creencia”. Pero no es una creencia científica, nada tiene que ver con las convicciones científicas.

        It is important for our approach, that someone may feel concerning certain people, that he will never know what goes on inside them. He will never understand them. (Englishwomen for Europeans).                  

MS 137. 9 de Julio de 1948

         Es importante para nuestro análisis que alguien pueda sentir a propósito de ciertas personas que él nunca sabrá lo que llevan dentro. Que nunca las comprenderá. ([Como] las mujeres inglesas para los europeos).

 

         When he was old Charlemagne tried unsuccesfully to learn to write; & someone may be similarly unsuccessful in trying to learn a new line of thinking. He never becomes fluent in it.

 MS 137. 5 de Noviembre de 1948

Cuando Carlomagno era viejo intentó sin éxito aprender a escribir. Algunos pueden ser igual de fracasados al intentar aprender una nueva línea de pensamiento. Nunca adquieren soltura.

Al llegar a este punto, el lector cree ver confirmada su sospecha de que Wittgenstein padecía una de las formas de desequilibrio mental no del todo graves. Los verdes valles de la locura… ¿pueden ser envidiables?

         Tradition is not something that anyone can pick up, it’s not a thread, that someone can pick up, if & when he pleases; any more than you can choose your own ancestors. Someone who has no tradition & would like to have it, is like an unhappy lover.

The happy lover & the unhappy lover both have their particular pathos. But it is harder to bear yourself well as an unhappy lover than as a happy one.

MS 137. 29 de Noviembre de 1948

La tradición no es algo que cualquiera puede recoger, no es un hilo que alguien puede retomar como y cuando quiera; como tampoco puede uno escoger a sus propios antepasados. Alguien que no tiene ninguna tradición y quisiera tenerla es como un amante infeliz.

Ambos, el amante feliz y el amante desdichado tienen su personal patetismo. Pero es más difícil comportarse como un amante desdichado que como uno feliz.

 

Philosophy hasn’t made any progress ? –If someone scratches where it  itches, do we have to see progress ? Isn’t it genuine scratching otherwise, or genuine itching ? And can’t this reaction to the irritation go on like this for a long time, before a cure for the itching is found ?

MS 174. 1950

         ¿La filosofía no ha hecho ningún progreso? Si alguien se rasca donde pica, ¿hemos de ver ahí progreso? ¿No es otra cosa el auténtico rascar, o el auténtico picor? ¿Y no puede esa reacción ante la irritación continuar así durante mucho tiempo, antes de que la cura para el picor se encuentre?

 

         Is the sense of belief in the Devil this, that not everything that comes to us as an inspiration is good ?

MS 175. 17 de Marzo de 1951

         ¿Denotará la creencia en el Demonio que no todo lo que nos llega como una inspiración es bueno?

 

Y así terminan, con este inquietante y penúltimo aforismo sobre el Demonio, estas reflexiones sobre Cultura y Valor. El lector se queda perplejo, sin saber si el Innombrable es el amo del mundo.

 


Post Scriptum

            La Proposición 1 del Tractatus logico-philosophicus de Wittgenstein dice[11]:

                 El mundo es todo lo que es el caso.                    

                 El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.

                 El mundo viene determinado por los hechos, y por ser éstos todos los hechos.

                 Porque la totalidad de los hechos determina lo que es el caso y también todo cuanto no es el caso.

                 Los hechos en el espacio lógico son el mundo.   

                 El mundo se descompone en hechos.                                     

                 Algo puede ser el caso o no ser el caso, y todo lo demás permanecer igual[10].

 

            Dicha Proposición puede interpretarse como una reformulación de la eterna pregunta:

¿Por qué hay el ser y no la nada?

A lo cual muchos contestan:

Porque Dios es Creador.

Pero siempre puede replicarse:

¿Y por qué hay Dios y no la nada?

 

De esto se puede seguir argumentando durante la eternidad, sin que ninguno de los interlocutores se percate de que están prisioneros de una aporía.

 

Bibliografía


Tractatus logico-philosophicus

Por Ludwig Wittgenstein, introducción por Bertrand Russell, 1922

¿Inefable? ¿O en clave?

 La primera proposición: Die Welt ist alles, was der Fall ist (El mundo es todo lo que es el caso).La última: Wovon man nicht sprechen kann, darüber muss man schweigen (De lo que no se puede hablar hay que callar).

 



Tractatus logico-philosophicus

Por Ludwig Wittgenstein, versión e introducción de Jacobo Muñoz e Isidoro Reguera, 2003

La traducción al español, de 2003, parece diferir de la traducción al inglés de Ogden, de 1922. Y no tiene la versión original en alemán.

 



 



Philosophical Investigations

Por Ludwig Wittgenstein, traducción al inglés por G.E.M. Anscombe, P.M.S. Hacker y Joachim Schulte, 1958

Tan críptico como el Tractatus pero mucho más largo.

Publicado póstumamente en 1953 y 1958.  

 

 


Ludwig Wittgenstein, Culture and Value. A Selection from the Posthumous Remains

Edited by Georg  Henrik von Wright, 1977

 El subtítulo es un guiño al lector pero la verdad es que el contenido, sacado de los manuscritos del autor, es una mezcla refrescante de ironía y sabiduría.

 

 

Ludwig Wittgenstein, The duty of genius 

Por Ray Monk, 1991

Excelente biografía, muy detallada y sin embargo amena. Ray Monk casi nunca deja que sus propias ideas condicionen la descripción de lo ocurrido, salvo al final de la vida de Wittgenstein, cuando Monk se empeña en convencer al lector de que su biografiado no era creyente.  

 

 


Aforismos: cultura y valor

Por Ludwig Wittgenstein, trad. Elsa Cecilia Frost, prólogo de Javier Sádaba, 1995

El texto es tan sólo una parte de la versión en inglés y alemán antes citada. El prólogo de Sádaba vale poco y el prefacio de Georg Henrik von Wright vale mucho.

 

Wittgenstein’s Poker, the story of a ten-minute argument between two great philosophers

Por David Edmonds y John Eidinow, 2001

La reunión en Cambridge en Octubre de 1946 duró unos diez minutos, y se acabó cuando Wittgenstein se enfadó con Popper y agitó el atizador (poker) hasta que intervino Russell para calmarlo. El libro tiene gracia y parece veraz.

 


Ludwig Wittgenstein, Diarios secretos

Por Ludwig Wittgenstein, trad. de los Diarios Secretos por Andrés Sánchez Pascual y los Cuadernos de Guerra por Isidoro Reguera, 1991.

Merece la pena aunque sólo sea por ver cómo Wittgenstein reconoce el miedo en las trincheras y no se jacta de su constante valor, que constó a sus jefes y compañeros. Es curioso como ese hombre de izquierdas detesta a la soldadesca de su propio bando por ser grosera y zafia.

 


The House of Wittgenstein. A Family at War

Por Alexander Waugh, 2008

Ludwig Wittgenstein era uno de cinco hermanos y tres hermanas. Tres de sus hermanos se suicidaron, otro quedó manco en la guerra pero se convirtió en un gran pianista. Las tres hermanas también tenían algunos rasgos excéntricos. Ludwig no es el principal personaje de este libro, pero Alexander Waugh, el autor inglés escribe sobre el gran austriaco con todas las trazas de atrevimiento de su abuelo Evelyn Waugh. 

                       Tiempo de magos. La gran década de la filosofía 1919-1929 (Zeit der zauberer) por Wolfram Eilenberg, 2018.

                    La exégesis que hace Eilenberger del Tractatus  logico-philosophicus es admirable. Incluso logra explicar la proposición: 7 De lo que no se puede hablar, es mejor callar. Lo explica pero yo no lo entiendo, tal como al propio Bertrand Russell le ocurría. La verdad es que lo más útil que hace Eilenberger es iluminar parte del Tractatus de esta manera:  Proposición 6.372 … los antiguos eran aún más claros, en cuanto que reconocían un límite preciso mientras que el sistema moderno quiere aparentar que todo está explicado. La verdad es que el autor alemán explica con más sencillez que ningún otro exégeta el Tractatus y la misma vida de Wittgenstein.


 

Filmografía

Wittgenstein: A Wonderful Life (1989). YouTube. 

https://www.youtube.com/watch?v=LpJwW0vW54E

Esta película está muy bien hecha y termina uno creyendo que ha entendido al críptico pensador.


Epílogo

Pocas veces he puesto tanto ahínco –y con tan dudoso resultado– en comprender a un pensador como he dedicado a Wittgenstein. 
    Era el tercer o cuarto asedio. Volví a fracasar. Pero il y a des défaîtes qui font pâlir d’envie certaines victoires… Sí, hay derrotas que hacen palidecer de envidia a ciertas victorias.
    Ni yo ni Google sabemos quién dijo esto, y llevo años buscándolo. Dejemos a la cita su halo misterioso.
    Y prometo completar en breve el presente comentario añadiendo un resumen de la vida agitada de Ludwig Wittgenstein. En este artículo tan sólo me he permitido un alivio de luto reproduciendo el retrato sonriente y lleno de color de Margarete Wittgenstein, hermana del filósofo.



     



[1]Diles que he tenido una vida maravillosa”.

[2] “[Ludwig Wittgenstein] se ha convertido en un icono del Siglo XX —el bien parecido, tartamudo, torturado, incomprensible filósofo…” The House of Wittgenstein. A Family at War, por Alexander Waugh, 2008.

[3] Autobiography, Bertrand Russell, 1975.

[4] Ludwig Wittgenstein, Diarios secretos. Ludwig Wittgenstein, trad. de los Diarios Secretos por Andrés Sánchez Pascual y los Cuadernos de Guerra por Isidoro Reguera, 1991.

[5] “[…]La actitud del Sr. Wittgenstein hacia lo místico […] crece naturalmente de su doctrina en pura lógica, con arreglo a la cual la proposición lógica es un retrato (verdadero o falso) del hecho, y tiene en común con el hecho una cierta estructura […] pero la estructura en sí no se puede poner en palabras, puesto que es una estructura de palabras, al igual que los hechos a los que aquellas se refieren. Todo, pues, que está implicado en la misma idea de la expresividad del lenguaje debe permanecer incapaz de ser expresado en lenguaje, y es, por tanto, inexpresable con un sentido perfectamente exacto”. Trad.propia.

[6] Culture and Value. A Selection from the Posthumous Remains, de Ludwig Wittgenstein. Edited by Georg  Henrik von Wright, 1977.

[7] Así suele aparecer traducido al español, como en la versión de Jacobo Muñoz e Isidoro Reguera, 2003.Pero la tentación vulgar de alguien que no sepa alemán ni inglés sería traducirlo como: “El mundo es todo lo que hace al caso”.

[8] Traducción de Jacobo Muñoz e Isidoro Reguera, 2003. Hay que aclarar, con todos los respetos que se merecen los citados traductores al español, que la traducción al inglés goza de especial autoridad ya que fue revisada por el propio Wittgenstein. 

[9] Los veintidós aforismos recogidos a continuación están traducidos del inglés al español por mí. 

[10] Versión e introducción de Jacobo Muñoz e Isidoro Reguera, 2003.

[11] 1. The world is everything that is the case.

1.1 The world is the totality of facts, not of things.

1.11 The world is determined by the facts, and by these being all the

facts.

1.12 For the totality of facts determines both what is the case, and

also all that is not the case.

1.13 The facts in logical space are the world.

1.2 The world divides into facts.

1.21 Any one can either be the case or not be the case, and everything

else remain the same.

Tractatus Logico-Philosophicus, de Ludwig Wittgenstein, 1922.



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