William Hutton Riddell no era un inglés al uso. Tenía un
castillo en Arcos y una finca en la playa. Todo era en sus
inicios de Violeta Buck, su esposa, que tenía los ojos del color violeta y una
casa con su nombre en La Barrosa.
La jerezana de origen británico, nacida en el Recreo de las
Cadenas -hoy Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre- tuvo vista. La primera y
entonces única casa de la playa, se inscribió a su nombre el 17 de
diciembre de 1930, valorada en 1.116 pesetas: Villa Violeta, donde se
fraguó uno de los primeros capítulos de la ornitología en España.
William H. Riddell (1880-1946), con una historia de
película, se convirtió en un apasionado estudioso de la historia natural de la
provincia, especialmente de las aves. Con él nace en este confín de Europa la
ornitología como ciencia y también como deleite porque era un excelente pintor
de pájaros y de nubes.
Así empieza un flirteo entre la ornitología y Chiclana, que
en la actualidad es alimento, refugio o descanso de más de 170 especies de
aves.

William Hutton Riddell
La relación con la ornitología, después de Riddell, ha
cobrado fuerza con dos hechos relevantes: la introducción en Chiclana del ibis
eremita en 1993, una especie en peligro de extinción y el reconocimiento en
2011 de la fabulosa migración de las espátulas desde la torre del Puerco. Unos
que vienen y otros que se van, como en la canción.
El ibis llegó a Chiclana bajo la tutela de Manuel Balcells,
director del zoobotánico de Jerez. Un joven biólogo llamado José María Román,
era entonces responsable de la Agencia de Medio Ambiente y ahora alcalde de
esta ciudad.
Y el ibis prosperó en Chiclana. A la postre, el terreno
húmedo de los campos de golf les ha resultado riquísimo para buscar alimento
con su pico largo y curvado.
De las espátulas se hizo cargo la Sociedad Gaditana de
Historia Natural, una entidad que en enero ha cumplido cuarenta años
dando testimonio de la grandeza natural de la provincia.
Entre sus fundadores, Javier Ruiz y Francisco Hortas, dos
jóvenes que se siendo niños se conocieron, literalmente, buscando aves en las
marismas y las salinas de la bahía de Cádiz en los años setenta.
En 2011 comenzaron a estudiar la migración de las espátulas
desde Europa hasta África. Un proyecto que lleva por nombre Limes Platalea y
que nació de la mano de investigadores, naturalistas y voluntarios. La campaña
de 2025 la recordarán durante mucho tiempo. Más de 22.000 espátulas
sobrevolaron el mar por el corredor migratorio «Playa de La Barrosa-Cabo
Roche», el 90% de la población atlántica de esta especie.
Pájaros con arte
Unas idas y venidas que bien merecían un homenaje. En otoño
de 2022, José María Román, inauguró en la torre de El Puerco una
veleta dedicada a las espátulas y el 31 de marzo de 2023 un conjunto
escultórico sobre ellas en la Loma de Sancti Petri. La espátula es además
protagonista del logo turístico de la ciudad con el lema «Chiclana te hace
volver».
Desde el 23 de septiembre de 2025, el ibis también tiene una
rotonda en su honor en el Novo Sancti Petri.
Ciencia y literatura
A estos dos hitos se han sumado la publicación de libros,
exposiciones, talleres de educación ambiental y en marzo la feria AVINSAL para
reivindicar la identidad de Chiclana como destino ornitológico desde los
tiempos de Villa Violeta.
Con vistas al mar, Bill -para los amigos-, escribió y dibujó
lo que está probado que fue uno de los primeros capítulos de la ornitología en
España. Fundamentales si se tiene en cuenta cómo influyó en Mauricio González
Gordon, reconocido defensor de los que sería la conversión de Doñana entonces
territorio de caza, en un espacio protegido. El comienzo de la conciencia
conservacionista en España.
Villa Violeta, junto a las marismas de Sancti Petri, fue
punto de reunión de ornitólogos como Lord Alanbrooke, mano derecha de
Winston Churchill en la II Guerra Mundial y lugar de recreo en el que
William dio testimonio del avistamiento, por primera vez en España, de las
golondrinas dáuricas.
Cuna de la ornitología
El papel de los bodegueros en el reconocimiento del parque
nacional de Doñana está más que probado, pero estaría incompleto sin su
capítulo preliminar: los dibujos, los apuntes y el amor por las aves que les
inculcó William H. Riddell.
Para Javier Ruiz «es uno de los hechos que convierte a
Chiclana en una de las capitales de la ornitología de España. Riddell influyó
de una forma decisiva en que una familia bodeguera, que tenía una propiedad
como lugar de caza, decidiera convertirla en Parque Nacional. Riddell es el
eslabón perdido de la Historia Natural de la provincia de Cádiz…o lo que es lo
mismo, del nacimiento de la ornitología como pasión y ciencia en el sur de
España».
Aves desde un castillo
"Tío Bill había estudiado Lenguas Clásicas en Cambridge,
había montado una granja de avestruces en Kenia. También vendió plumas para los
sombreros y luchó en la guerra en Flandes como oficial de artillería, pero su
legado prueba que se enamoró de la provincia de Cádiz." Así lo cuenta su
sobrino, Santiago de Mora-Figueroa, Marqués de Tamarón, en el prólogo de Aves
desde un castillo en el sur de España. Un espléndido y minucioso trabajo de
investigación de Juan Carlos Rodríguez y de Javier Ruiz. De este libro parte
toda la información que aquí se resume sobre Riddell y Villa Violeta.
El libro se debió publicar 75 años antes, fruto del trabajo
de Riddell entre 1940 y 1944, pero lo dejó inédito. Su increíble vida y
su relación con la provincia vienen recogidos también en esa obra de 500
páginas. Como colofón, el libro se acabó de imprimir el 16 de octubre
de 2019, día en el que se cumplía el 50 aniversario del decreto que creaba el
Parque Nacional de Doñana. Incluye la obra de Riddell y más de 140 páginas que
retratan su perfil y la historia de su entorno.
La familia de Mora-Figueroa había conservado el manuscrito en
el castillo de Arcos, donde Bill y Violeta se casaron en 1928. Un año después
llegarían a La Barrosa, a las marismas de Sancti Petri y a los humedales del
golfo de Cádiz, para disfrutar de lo que apreciaban como «otra Doñana» a este
lado de la bahía. Aquí vinieron todos los veranos hasta 1944.
En sus escritos, Riddell incluye el listado «Aves de La
Barrosa y alrededores, incluidas las salinas y el mar». Juan Carlos Rodríguez y
Javier Ruiz recuerdan en una nota a pie de página del libro, que este es el
primer listado existente de la avifauna de las marismas y salinas de la bahía
de Cádiz. Apuntan también que Antonio Machado, abuelo del
reconocido escritor, incluyó unas breves referencias a las salinas de Chiclana
en el Catálogo de las aves observadas en algunas provincias de Andalucía
(1854).
Urbanización Doña Violeta
Juan Carlos Rodríguez cuenta que, buscando información sobre
la Batalla de Chiclana, se preguntó a fondo ¿quién era Doña Violeta? La
respuesta le ha llevado a numerosos artículos, libros y colaboraciones con
Javier Ruiz.
En parte de lo que fue aquella finca con cerca de 30
hectáreas, hoy queda una urbanización con su nombre y un gran legado para la
ciencia. También, y no menos importante, de nuevo Juan Carlos Rodríguez y
Javier Ruiz, un buen tándem para seguir investigando.
Chiclana, garantía de avistamientos
Las referencias de Riddell a Chiclana son numerosas, como
cuando dice "La parte de las salinas que mejor conozco se encuentra en
Chiclana y la costa atlántica. Y siempre me ha parecido ser un lugar
que garantiza una atracción indudable para las aves, permitiéndonos encontrar
siempre algo interesante durante sus periplos migratorios". Premonitorio para
el turismo ornitológico.

De hecho, Javier Ruiz recalca que en las salinas «se pueden
ver más aves que en Doñana, algo reconocido por dirigentes del parque. Las
espátulas son emblemáticas allí y aquí tenemos el 90 % de las que dan el
salto». A la par, recuerda que Riddell fue el primero en reconocer el valor de
las salinas como paraíso ornitológico.
El pájaro más hermoso
Emotivo es cuando Bill Riddell relata "nunca olvidaré la
primera vez que vi a un chorlitejo gris en pleno plumaje nupcial ni mi sorpresa
al encontrarlo vestido así, como si fuera el pájaro más hermoso: muy atractivo,
elegante y gallardo, con ese chaleco negro de amplio ribete blanco. ¡Por qué
las palabras pueden ser a veces tan insuficientes!".
Los pájaros se van de feria
Estas y otras muchas curiosidades forman parte de la
relación de Chiclana con la ornitología, desde el siglo XX al XXI. Los días 20,
21 y 22 de marzo se celebrará la feria AVINSAL en Chiclana para reivindicar el
papel de la ciudad en este campo y el de las aves con el mundo del vino, las
salinas y los esteros. Un nombre acuñado por Javier Ruiz «porque aglutina tres
pilares fundamentales de nuestra ciudad: las aves, el vino y la sal». La feria
contará con el respaldo de la Sociedad Española de Ornitología SEO/Birdlife.
Toda la programación está aquí: https://www.chiclana.es/avinsal
Guía de aves
En Chiclana destacan aves residentes como los flamencos y
las espátulas y otras migratorias como el alzacola, el chorlitejo patinegro, la
gaviota picofina o la gaceta grande.Imprescindible es visitar las salinas y los
esteros, como lo hizo Riddell y contemplar aves acuáticas como el porrón pardo,
la malvasía coliblanca, o el pato cuchara. Identitarias son también las aves
pelágicas que se observan en Sancti Petri, entre las que destacan el
frailecillo o la pardela cenicienta.
Y viene al caso
otra pintura de esa época. El niño con cara malhumorada soy yo, pintado por
otro tío mio, Beltrán Domeq González, en la playa de La Barrosa.
[...]
Artículo de Carmen Meléndez en La Voz de Cádiz, 14 de Marzo, 2026