Marqués de Tamarón || Santiago de Mora Figueroa Marqués de Tamarón: septiembre 2021

sábado, 18 de septiembre de 2021

Quédate con Dios, Aquilino



   A primera hora de hoy sábado 18 de Septiembre ha muerto en Sevilla Aquilino Duque. 

   A las 11:31 me llegó un correo de Enrique García-Máiquez con la transcripción de su Tweet: 

Ha muerto Aquilino Duque. 

(Y ahora, de golpe, es vencedor.)

             REALIDADES

No es posible que todo salga bien. 
La vida es lucha y el pasado un cuento
contado por un tonto. 
Uno acierta una vez de cada cien, 
y no por ser más rápido o más lento
se sale antes o se llega pronto. 

La gente es lo que es; no nos hagamos
con ella muchas ilusiones, 
que para llamar jefes a los amos
se han inventado las revoluciones. 

¿La fe? Sí, por supuesto. 
Y la esperanza. Y el amor. 
Y andar por esos mundos con lo puesto, 
y ser buen perdedor. 

    No se me ocurre mejor epitafio que este poema del propio Aquilino, con su alusión a Macbeth. 

    Pero es justo señalar que cinco días antes, el pasado Domingo 12 de Septiembre, Aquilino me envió un largo artículo, tal vez el último que escribió en su vida, Tamarón en «Samisdat»aparecido en El Debate de Hoy ese mismo día. En tono medio en broma medio en serio pero muy bien documentado, salvo cuando olvidaba algunos pormenores, pasó revista a nuestra amistad de tantos años. Contesté dándole las gracias. Ahora lamento no haber aprovechado la ocasión para más comentarios. Pero, ¿quién entra en pormenores cuando no sabe que al reloj se le acaba la cuerda? Y si lo hubiese sabido, ¿me hubiera atrevido a más comentarios? 

   En fin, Aquilino estará ahora más satisfecho leyendo su propio poema que con los demás comentarios de otros amigos y conocidos que vayan apareciendo. "Ya os lo decía yo, en 14 versos de un soneto se dice más que en centenares de páginas en prosa". 

   Sally y sus cinco hijos saben cómo era – y sin duda es  el sentido del humor de Aquilino, entre sevillano y cosmopolita. Si alguna vez llego a su barrio allá arriba, tendré charla interesante, polémica y divertida para la eternidad. 

     Quédate con Dios, Aquilino.

viernes, 3 de septiembre de 2021

Tataranieto del trueno

   Nunca me he sentido más orgulloso de un apodo que hoy, al leer esta reseña de mi Por gusto llena de humor, de broma y de elogios, que Enrique García-Maiquez acaba de publicar en Leer por Leer. De las alabanzas, la que más me gusta es la más inmerecida: Tataranieto del Trueno. Se refiere a Santiago, Apóstol, Santo Patrono de España y Bonaerges, Hijo del Trueno. Gracias Enrique, hasta Herodes temblará de envidia. 


 ENRIQUE GARCÍA-MÁIQUEZ


Tataranieto del trueno
30 de agosto de 2021

«Este libro se acabó de imprimir el 25 de julio del A. D. MMXXI, día de Santiago, hijo del trueno. Ultreia» Y lleva la empresa «In contraria dvcet», de Diego Saavedra Fajardo. Ahí se halla, resumido, el espíritu de este libro, donde Santiago de Mora-Figueroamarqués de Tamarón, ejerce de tataranieto del trueno. Sin miedo ni esperanza, arremete contra viento y marea de nuestra época con un sinfín de observaciones y citas, como fuego a discreción, que se oponen al rumbo del siglo.

¿El hedónico título, Por gusto, es una herramienta de distracción, por tanto? En absoluto. Encuadra el libro en esa tradición tan inglesa de libros de varia lección, más de lectores y conversadores, que de autores y eruditos. Pero, en estos tiempos tan utilitarios, leer por leer, por placer, conversar por diversión, recordar con agradecimiento son actividades radicalmente subversivas.

En Por gusto abunda (el 80% del libro, según contabilidad de su autor) la cita ajena en varios idiomas: griego, latín, francés y, sobre todo, inglés y español. También eso es subversivo. Tamarón se sabe, además de tronante, tataranieto, esto es, heredero. Frente a los desheredados de la cultura que, según la denuncia François-Xavier Bellamy, son los jóvenes de hoy, nuestro autor defiende la herencia universal y el derecho de propiedad intelectual por usucapión. El apabullante índice onomástico con que termina el volumen es el listado de los invitados a su fiesta, entre los que nos contamos nosotros, los lectores, a los que Tamarón nos va presentando, perfecto anfitrión, a unos y a otros.

Eso introduce otro dinamismo en el libro, porque el lector va sintiendo, junto al interés por las citas, una curiosidad creciente por el autor del libro. Se acaba buscando a Tamarón. Muestras de su humor, de su curiosidad, de su bagaje y de su implícita ironía no faltan. Tampoco de su estilo. Así describe a George Santayana: «El ateo más religioso, el bostoniano más español, el español que mejor ha escrito en inglés, el escéptico más reaccionario».

El lector agradece especialmente los atisbos biográficos. Estremece la breve memoria del funeral por las víctimas del atentado de Atocha en la catedral de Westminster, en Londres,, que el autor presidió en calidad de embajador de España. Atiendan a las lecturas que escogió para la ocasión. Pero otras situaciones menos sacras no se puede considerar menos trascendentes, como la descripción de la cocinera de su casa de la infancia, Pepa, que «era tuerta, coja y con dientes irregulares». Cuando los maquis recrudecieron su actividad en el sur, Pepa consoló a la madre del autor. Si los rojos fusilaban a los padres, ella se llevaría al niño a Grazalema a criarlo como pastor. Felizmente, no fusilaron a los padres, pero esa posibilidad de una vida de pastor ha arraigado en el alma de Tamarón en la perfecta comprensión y final identificación con el adagio de un poema navideño de Eugenio d’Ors, que él repite con persistencia de lema o mote: «Cuídate de ser Mago/ Si no eres Pastor». Ya que no fue pastor (por los pelos) se cuida de ser mago, y reunir estas referencias culturales que valen, en realidad, como conjuros. El libro termina con el villancico de d’Ors, como quien no quiere la cosa, pero cerrando el círculo.

A esas alturas de Por gusto ya sabemos que en sus citas, además de enriquecernos la memoria, Tamarón se está haciendo un sutilísimo autorretrato. Recoge, por ejemplo, cuatro breves escenas de la historia del cine, y ahí están sus cuatro puntos cardinales, aunque no lo diga. Borges lo explicaba así: «Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara». Basta con sustituir aquí «líneas» por «citas» y «dibujar» por «rememorar» y ya tenemos, clavado, el libro de Santiago Tamarón.

Abocetemos algunas líneas suyas y de otros, porque todas son, en última instancia, suyas, esto es, también nuestras:

 

[Desayuno de Pepa, la cocinera] Sorbía los sopones de pan con leche del desayuno y «al final, satisfecha, eructaba y declaraba: “¡Ya comió España!»

 

*

 

«Desperté y la vi.
Por si estaba soñando conmigo,
la dejé dormir».

[Siguiriya popular]

 

*

 

«When love congeals
It soon reveals
The faint aroma of performing seals».

[Lorenz Hart]

 

*

 

One love sufficeth an eternity

[George Santayana]

 

*

 

Este verso final del Conde de Villamediana: «Amar es fuerza y esperar locura». Es tan perfecto que podría servir de lema heráldico o empresa. […] La misma función aforística o heráldica podría tener este otro: «Muerto sí me verán, más no distinto»Bocángel, Lira de voces sacras.

[Me consta por una entrada de su blog que Tamarón no ignora que un verso muy parecido ya se usó como mote. En «Encuentro con Donne», ensayo angloandaluz de José Antonio Muñoz Rojas, se cuenta el primer contacto de nuestro poeta antequerano con su admirado poeta inglés: «Conocerlo, conocerlo físicamente, sólo lo conseguimos cierto tiempo después, en un retrato del poeta a los 18 años. Los ojos, grandes y ambiciosos, el cabello y la apariencia compuestos, los labios sensuales, la mano en el puño de la espada. Y en un rincón del retrato, un mote

Antes muerto que mudado

Como suena en el castellano en que lo había escrito Montemayor. Mejor dicho, alterando el género del verbo, porque Montemayor escribió:

«Sobre el arena sentada,
De este río, la vi yo:
do con el dedo escribió:
Antes muerta que mudada».

La letrilla se halla en la Diana. Ya estaba, por lo pronto bien, que en la Inglaterra de Isabel, cuando no eran precisamente poemas lo que intercambiaban españoles e ingleses, se saliera este gentilhombre por Montemayor».]

 

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[Una inocentada telegráfica.] Cuando murió André Gide, François Mauriac recibió el siguiente telegrama firmado por Gide: «El infierno no existe. STOP. Puedes disiparte. STOP. Avisa a Claudel. STOP». Firmado: André Gide.

 

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Nestroy: «Lo malo del progreso es siempre parece mayor de lo que realmente es».

 

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Nicolás Gómez Dávila «La prosa de César es la voz misma del patriciado: dura, sencilla, lúcida. La aristocracia no es un montón de oropeles, sino una voz tajante» [Comenta dura, sencilla y lúcidamente Tamarón en nota a pie de página: «Predica pro-domo». Lo que le da mucha gracia a la siguiente nota. que dice: «Predica pro-domo y se equivoca» ¿Qué aforismo de Gómez Dávila comenta ahora Tamarón? Éste:] «Sólo la vejez del hombre inteligente no es siniestra, porque sólo la inteligencia no envejece».

 

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[En Mariana Pineda, Federico García Lorca. Recoge dos diálogos]

Mariana: «Ya están aquí».

Pedro (mirando el reloj): «Puntuales, como buenos patriotas»

[…]

Pedro: «¡Ay, qué impaciencia tengo!»

Conspirador 3: «Como todos los verdaderamente liberales».

 

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[La princesa Bibesco dedicó su libro The Romantic (1940) a José Antonio Primo de Rivera con estas palabras, que traduzco yo: «Te prometí un libro antes de que lo empezase. Tuyo es ahora que está terminado. A quienes amamos mueren sólo cuando morimos».] I promised you a book before it was begun. It is yours now that is finished— Those we love die for us only when we die—

 

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Fernando Pessoa: «I know not what tomorrow will bring». Lo escribió en inglés, con letra firme y bella, el 29 de Noviembre de 1935. Murió al día siguiente.

 

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Hacia 1956 entró en mi casa, en Jerez de la Frontera, sonriente y llorosa una amiga de mi abuela a darnos el pésame por su muerte. Oí como le decía a mi madre, me acaban de echar en la calle un piropo tremendo:

Olé ahí que vieja más guapa.

 

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Art. 90 de las Reales Ordenanzas de las FFAA, de 2009: «El que tuviere orden de conservar su puesto a toda costa, lo hará». [Lo cita la sección «Tautologías». Me parece muy apropiado para un sermón de celebración de una boda.]

 

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El mejor epigrama apologético cristiano escrito por un ateo: «Christians are wrong, but all the rest are bores». C. S. Lewis [Confluyo con Tamarón, y tan bueno es que C. S. Lewis se convirtió]

 

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Algunos compañeros de la insólita pareja [Gonzalo Fernández de la Mora y Gonzalo Puente Ojea] se declararon escandalizados [de que fuesen tan buenos amigos a pesar de la radical divergencia partidista]. Yo no. La amistad y la enemistad tienen poco que ver con la ideología. Y la ideología, a su vez, tiene poco que ver con la política.

 


Artículo de Enrique García-Máiquez publicado en Leer por Leer el 30 de Agosto de 2021