Marqués de Tamarón || Santiago de Mora Figueroa Marqués de Tamarón: abril 2024

lunes, 29 de abril de 2024

Hace medio siglo en Copenhague


En Septiembre de 1975 –ya después del indulto general de 1971 y antes del nuevo indulto general de Noviembre de 1975– fueron ejecutados dos asesinos de la ETA y tres del FRAP. Hubo una campaña en muchos países protestando por la condena y ejecución de los terroristas.

 En la Embajada de España en Copenhague el Embajador se fue inmediatamente a España. Yo me quedé como Encargado de Negocios. El otro diplomático, aunque hombre de ideología izquierdista, insistió en quedarse conmigo.  El canciller de la Embajada (cargo burocrático de poca altura), hombre sencillo y bueno, de espléndida sonrisa gracias a una bomba de mano soviética que no estalló pero le rompió la dentadura, luego reemplazada por una vistosa pieza postiza, también se quedó. Hubo manifestaciones ruidosas ante la  Cancillería de la Embajada. Me llegó el aviso de algún miembro de la colonia española: “que tenga cuidado el Encargado de Negocios porque le podemos dar un disgusto con su hijo, el rubio” (que tenía entonces siete años). Me llamó por teléfono un amigo y compañero de la Universidad de Madrid, Alejandro Royo-Villanova, insistiendo en que le mandara a mis hijos a su casa. Mi hijo se negó. Me llamó otro amigo y colega en Copenhague, el Encargado de Negocios de Israel, país con el que España todavía no tenía relaciones diplomáticas. Se llamaba –y espero que siga vivo y activo– Eli Tabori. También me dijo que en su casa mis hijos estarían del todo a salvo y en compañía de los suyos. Pero mi hijo volvió a rechazar el ofrecimiento. Al fin, el Embajador de Irlanda, que vivía en la misma calle que nosotros, me ofreció llevar todas las mañanas a mis hijos con los suyos al Colegio Francés.

Aquel lance me enseñó que la naturaleza y el corazón de algunos, de tan diversa condición e ideas, eran buenos y valientes y otros malos y cobardes. Que nos pregunten a mi mujer y a mí, entre otros millones de gentes.

 Quien crea que ya no existe el buen samaritano, se equivoca. Y quien crea que todos los samaritanos son buenos también se equivoca.

 



martes, 16 de abril de 2024

Soledades, Galerías y otros poemas

    Lo más interesante de las exploraciones e indagaciones eruditas no surge cuando resultan exitosas sino cuando fracasan, pues aparece entonces el misterio. Juzguen ustedes:


Soledades, Galerías y otros poemas

Antonio Machado




1919


AL JOVEN MEDITADOR

JOSÉ ORTEGA GASSET


A ti laurel y yedra

corónente, dilecto

de Sofía, arquitecto.

Cincel, martillo y piedra

 

y masones te sirvan; las montañas

de Guadarrama frío

te brinden el azul de sus entrañas,

meditador de otro Escorial sombrío;

 

y que Felipe austero,

al borde de su regia sepultura,

asome a ver la nueva arquitectura,

y bendiga la prole de Lutero.


    Por eso, suplico a cualquier erudito, masón o no, que me aclare las alusiones insinuantes: "dilecto de Sofía, arquitecto", "masones te sirvan", "que Felipe austero [...] bendiga la prole de Lutero". 

    Todo ello dirigido por un Antonio Machado que en 1919 tenía 43 o 44 años, a un Ortega Gasset (sic) de 35 ó 36 años. Pero ya antes, en 1915, consta que Antonio Machado conocía al "joven  meditador" pues escribía en el semanario España, fundado por Ortega en ese año. 

    En cualquier caso, estos versos parecen irónicos e insinuantes, pero ¿de qué? 



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