Marqués de Tamarón || Santiago de Mora Figueroa Marqués de Tamarón: 2021

viernes, 1 de octubre de 2021

La Caída

Eva en el Jardín del Edén (c. 1935) William Hutton Riddell

Génesis 3:22
Vulgata 
et ait ecce Adam factus est quasi unus ex nobis sciens bonum et malum nunc ergo ne forte mittat manum suam et sumat etiam de ligno vitae et comedat et vivat in aeternum.

 Reina Valera Antigua
Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de Nos sabiendo el bien y el mal: ahora, pues, porque no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.  

  Este pasaje bíblico es el crucial en el relato de la Caída. Es el que justifica la expulsión de Adán y Eva, que se debe no sólo a haber comido del fruto del Árbol del Bien y del Mal sino a la posible segunda caída al comer el fruto del otro árbol, el Árbol de la Vida. Dios ve que el Hombre empieza a creerse quasi unus ex nobis, casi como uno de nosotros, y parece decidir que la segunda Caída sería la peor pues, para colmo, daría la inmortalidad al Hombre. 

  Este es el momento que muchos exégetas bíblicos se permiten interpretar aludiendo a la ironía de Dios. Calvino, protestante, usa la palabra y otros comentaristas católicos también. Extraña que alguien como Calvino acuda a la ironía como explicación. También desconcierta en otras fuentes católicas(1). Tal vez la sorpresa no esté justificada. La extrema austeridad no excluye el sentido del humor. Tan sólo he tratado y muy poco– a dos  priores de sendas cartujas y ambos tenían humor afable. Lo mismo puedo decir de cierto benedictino a quien mucho admiro.

  Por último y principal, Jesús dice en los Evangelios palabras que pueden sonar irónicas, a su Madre en las Bodas de Caná o a Pedro al fundar sobre él su Iglesia. 

  Pero el único comentario que he encontrado sobre Adán que parece creerse uno de nosotros es de un teólogo inglés, supongo que anglicano, pero he olvidado su nombre(2). Dice que Nosotros se refiere a la Trinidad. Eso sí es un dislate, pues está claro que la Santísima Trinidad no forma parte del texto bíblico del Génesis o cualquier otro del Antiguo Testamento. 

___
1. The Jerome Biblical Commentary, 1969.
2. Lo he vuelto a encontrar: Simon Patrick (1626-1707), Obispo protestante y teólogo arminiano.  

El jardín del Edén y la Caída (c. 1615) Jan Brueghel el Viejo y Pieter Paul Rubens,
Mauritshuis, La Haya


















Enlaces relacionados: 

La Coronación


jueves, 23 de septiembre de 2021

Dijnidaz: La elegancia social del trabalenguas (II)

Le défenseur. Honoré Daumier (1808 - 1879) © Photo RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay)






  Cuando alguien – en tele, taberna o tribuna –  habla de dijnidaz, está urdiendo una bellaquería. 

    Y es que hay errores de forma reveladores del fondo podrido. 



Enlaces relacionados

Practique la elegancia social del trabalenguas (2020) 

sábado, 18 de septiembre de 2021

Quédate con Dios, Aquilino



   A primera hora de hoy sábado 18 de Septiembre ha muerto en Sevilla Aquilino Duque. 

   A las 11:31 me llegó un correo de Enrique García-Máiquez con la transcripción de su Tweet: 

Ha muerto Aquilino Duque. 

(Y ahora, de golpe, es vencedor.)

             REALIDADES

No es posible que todo salga bien. 
La vida es lucha y el pasado un cuento
contado por un tonto. 
Uno acierta una vez de cada cien, 
y no por ser más rápido o más lento
se sale antes o se llega pronto. 

La gente es lo que es; no nos hagamos
con ella muchas ilusiones, 
que para llamar jefes a los amos
se han inventado las revoluciones. 

¿La fe? Sí, por supuesto. 
Y la esperanza. Y el amor. 
Y andar por esos mundos con lo puesto, 
y ser buen perdedor. 

    No se me ocurre mejor epitafio que este poema del propio Aquilino, con su alusión a Macbeth. 

    Pero es justo señalar que cinco días antes, el pasado Domingo 12 de Septiembre, Aquilino me envió un largo artículo, tal vez el último que escribió en su vida, Tamarón en «Samisdat»aparecido en El Debate de Hoy ese mismo día. En tono medio en broma medio en serio pero muy bien documentado, salvo cuando olvidaba algunos pormenores, pasó revista a nuestra amistad de tantos años. Contesté dándole las gracias. Ahora lamento no haber aprovechado la ocasión para más comentarios. Pero, ¿quién entra en pormenores cuando no sabe que al reloj se le acaba la cuerda? Y si lo hubiese sabido, ¿me hubiera atrevido a más comentarios? 

   En fin, Aquilino estará ahora más satisfecho leyendo su propio poema que con los demás comentarios de otros amigos y conocidos que vayan apareciendo. "Ya os lo decía yo, en 14 versos de un soneto se dice más que en centenares de páginas en prosa". 

   Sally y sus cinco hijos saben cómo era – y sin duda es  el sentido del humor de Aquilino, entre sevillano y cosmopolita. Si alguna vez llego a su barrio allá arriba, tendré charla interesante, polémica y divertida para la eternidad. 

     Quédate con Dios, Aquilino.

viernes, 3 de septiembre de 2021

Tataranieto del trueno

   Nunca me he sentido más orgulloso de un apodo que hoy, al leer esta reseña de mi Por gusto llena de humor, de broma y de elogios, que Enrique García-Maiquez acaba de publicar en Leer por Leer. De las alabanzas, la que más me gusta es la más inmerecida: Tataranieto del Trueno. Se refiere a Santiago, Apóstol, Santo Patrono de España y Bonaerges, Hijo del Trueno. Gracias Enrique, hasta Herodes temblará de envidia. 


 ENRIQUE GARCÍA-MÁIQUEZ


Tataranieto del trueno
30 de agosto de 2021

«Este libro se acabó de imprimir el 25 de julio del A. D. MMXXI, día de Santiago, hijo del trueno. Ultreia» Y lleva la empresa «In contraria dvcet», de Diego Saavedra Fajardo. Ahí se halla, resumido, el espíritu de este libro, donde Santiago de Mora-Figueroamarqués de Tamarón, ejerce de tataranieto del trueno. Sin miedo ni esperanza, arremete contra viento y marea de nuestra época con un sinfín de observaciones y citas, como fuego a discreción, que se oponen al rumbo del siglo.

¿El hedónico título, Por gusto, es una herramienta de distracción, por tanto? En absoluto. Encuadra el libro en esa tradición tan inglesa de libros de varia lección, más de lectores y conversadores, que de autores y eruditos. Pero, en estos tiempos tan utilitarios, leer por leer, por placer, conversar por diversión, recordar con agradecimiento son actividades radicalmente subversivas.

En Por gusto abunda (el 80% del libro, según contabilidad de su autor) la cita ajena en varios idiomas: griego, latín, francés y, sobre todo, inglés y español. También eso es subversivo. Tamarón se sabe, además de tronante, tataranieto, esto es, heredero. Frente a los desheredados de la cultura que, según la denuncia François-Xavier Bellamy, son los jóvenes de hoy, nuestro autor defiende la herencia universal y el derecho de propiedad intelectual por usucapión. El apabullante índice onomástico con que termina el volumen es el listado de los invitados a su fiesta, entre los que nos contamos nosotros, los lectores, a los que Tamarón nos va presentando, perfecto anfitrión, a unos y a otros.

Eso introduce otro dinamismo en el libro, porque el lector va sintiendo, junto al interés por las citas, una curiosidad creciente por el autor del libro. Se acaba buscando a Tamarón. Muestras de su humor, de su curiosidad, de su bagaje y de su implícita ironía no faltan. Tampoco de su estilo. Así describe a George Santayana: «El ateo más religioso, el bostoniano más español, el español que mejor ha escrito en inglés, el escéptico más reaccionario».

El lector agradece especialmente los atisbos biográficos. Estremece la breve memoria del funeral por las víctimas del atentado de Atocha en la catedral de Westminster, en Londres,, que el autor presidió en calidad de embajador de España. Atiendan a las lecturas que escogió para la ocasión. Pero otras situaciones menos sacras no se puede considerar menos trascendentes, como la descripción de la cocinera de su casa de la infancia, Pepa, que «era tuerta, coja y con dientes irregulares». Cuando los maquis recrudecieron su actividad en el sur, Pepa consoló a la madre del autor. Si los rojos fusilaban a los padres, ella se llevaría al niño a Grazalema a criarlo como pastor. Felizmente, no fusilaron a los padres, pero esa posibilidad de una vida de pastor ha arraigado en el alma de Tamarón en la perfecta comprensión y final identificación con el adagio de un poema navideño de Eugenio d’Ors, que él repite con persistencia de lema o mote: «Cuídate de ser Mago/ Si no eres Pastor». Ya que no fue pastor (por los pelos) se cuida de ser mago, y reunir estas referencias culturales que valen, en realidad, como conjuros. El libro termina con el villancico de d’Ors, como quien no quiere la cosa, pero cerrando el círculo.

A esas alturas de Por gusto ya sabemos que en sus citas, además de enriquecernos la memoria, Tamarón se está haciendo un sutilísimo autorretrato. Recoge, por ejemplo, cuatro breves escenas de la historia del cine, y ahí están sus cuatro puntos cardinales, aunque no lo diga. Borges lo explicaba así: «Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara». Basta con sustituir aquí «líneas» por «citas» y «dibujar» por «rememorar» y ya tenemos, clavado, el libro de Santiago Tamarón.

Abocetemos algunas líneas suyas y de otros, porque todas son, en última instancia, suyas, esto es, también nuestras:

 

[Desayuno de Pepa, la cocinera] Sorbía los sopones de pan con leche del desayuno y «al final, satisfecha, eructaba y declaraba: “¡Ya comió España!»

 

*

 

«Desperté y la vi.
Por si estaba soñando conmigo,
la dejé dormir».

[Siguiriya popular]

 

*

 

«When love congeals
It soon reveals
The faint aroma of performing seals».

[Lorenz Hart]

 

*

 

One love sufficeth an eternity

[George Santayana]

 

*

 

Este verso final del Conde de Villamediana: «Amar es fuerza y esperar locura». Es tan perfecto que podría servir de lema heráldico o empresa. […] La misma función aforística o heráldica podría tener este otro: «Muerto sí me verán, más no distinto»Bocángel, Lira de voces sacras.

[Me consta por una entrada de su blog que Tamarón no ignora que un verso muy parecido ya se usó como mote. En «Encuentro con Donne», ensayo angloandaluz de José Antonio Muñoz Rojas, se cuenta el primer contacto de nuestro poeta antequerano con su admirado poeta inglés: «Conocerlo, conocerlo físicamente, sólo lo conseguimos cierto tiempo después, en un retrato del poeta a los 18 años. Los ojos, grandes y ambiciosos, el cabello y la apariencia compuestos, los labios sensuales, la mano en el puño de la espada. Y en un rincón del retrato, un mote

Antes muerto que mudado

Como suena en el castellano en que lo había escrito Montemayor. Mejor dicho, alterando el género del verbo, porque Montemayor escribió:

«Sobre el arena sentada,
De este río, la vi yo:
do con el dedo escribió:
Antes muerta que mudada».

La letrilla se halla en la Diana. Ya estaba, por lo pronto bien, que en la Inglaterra de Isabel, cuando no eran precisamente poemas lo que intercambiaban españoles e ingleses, se saliera este gentilhombre por Montemayor».]

 

*

 

[Una inocentada telegráfica.] Cuando murió André Gide, François Mauriac recibió el siguiente telegrama firmado por Gide: «El infierno no existe. STOP. Puedes disiparte. STOP. Avisa a Claudel. STOP». Firmado: André Gide.

 

*

 

Nestroy: «Lo malo del progreso es siempre parece mayor de lo que realmente es».

 

*

 

Nicolás Gómez Dávila «La prosa de César es la voz misma del patriciado: dura, sencilla, lúcida. La aristocracia no es un montón de oropeles, sino una voz tajante» [Comenta dura, sencilla y lúcidamente Tamarón en nota a pie de página: «Predica pro-domo». Lo que le da mucha gracia a la siguiente nota. que dice: «Predica pro-domo y se equivoca» ¿Qué aforismo de Gómez Dávila comenta ahora Tamarón? Éste:] «Sólo la vejez del hombre inteligente no es siniestra, porque sólo la inteligencia no envejece».

 

*

 

[En Mariana Pineda, Federico García Lorca. Recoge dos diálogos]

Mariana: «Ya están aquí».

Pedro (mirando el reloj): «Puntuales, como buenos patriotas»

[…]

Pedro: «¡Ay, qué impaciencia tengo!»

Conspirador 3: «Como todos los verdaderamente liberales».

 

*

 

[La princesa Bibesco dedicó su libro The Romantic (1940) a José Antonio Primo de Rivera con estas palabras, que traduzco yo: «Te prometí un libro antes de que lo empezase. Tuyo es ahora que está terminado. A quienes amamos mueren sólo cuando morimos».] I promised you a book before it was begun. It is yours now that is finished— Those we love die for us only when we die—

 

*

Fernando Pessoa: «I know not what tomorrow will bring». Lo escribió en inglés, con letra firme y bella, el 29 de Noviembre de 1935. Murió al día siguiente.

 

*

 

Hacia 1956 entró en mi casa, en Jerez de la Frontera, sonriente y llorosa una amiga de mi abuela a darnos el pésame por su muerte. Oí como le decía a mi madre, me acaban de echar en la calle un piropo tremendo:

Olé ahí que vieja más guapa.

 

*

 

Art. 90 de las Reales Ordenanzas de las FFAA, de 2009: «El que tuviere orden de conservar su puesto a toda costa, lo hará». [Lo cita la sección «Tautologías». Me parece muy apropiado para un sermón de celebración de una boda.]

 

*

 

El mejor epigrama apologético cristiano escrito por un ateo: «Christians are wrong, but all the rest are bores». C. S. Lewis [Confluyo con Tamarón, y tan bueno es que C. S. Lewis se convirtió]

 

*

 

Algunos compañeros de la insólita pareja [Gonzalo Fernández de la Mora y Gonzalo Puente Ojea] se declararon escandalizados [de que fuesen tan buenos amigos a pesar de la radical divergencia partidista]. Yo no. La amistad y la enemistad tienen poco que ver con la ideología. Y la ideología, a su vez, tiene poco que ver con la política.

 


Artículo de Enrique García-Máiquez publicado en Leer por Leer el 30 de Agosto de 2021

miércoles, 18 de agosto de 2021

La cursilería, enfermedad terminal de los demagogos


 Trente-cinq têtes d 'expression, por Louis-Léopold Boilly 

   Te quiero, Zapatero, bambi de acero le gritaban las masas entusiastas al Presidente del Gobierno el Domingo 23 de Abril del 2006, en el acto conmemorativo de sus dos años en el poder. Radio Nacional de España, añadiendo exquisita pedantería a la cursilería, dijo ese mismo día que aquello había sido la catarsis del PSOE en torno a Zapatero. Es de suponer que querían decir la apoteosis

   Al mismo fenómeno se refería Leopoldo Alas, Clarín en Palique (1894): 

   "Lo que quiere hacer el P. Muiños es una especie nueva de simonía por la que no se puede pasar. En el mundo ha habido muchas clases de religión; las ha habido absurdas, en la forma a lo menos, terribles, inhumanas, pero jamás ha existido una religión... cursi. Una religión cursi no podría vivir ni un día. Los ídolos de fuego abrasando a los niños inocentes son horrorosos, pero no son cursis. Aquellos dioses, hasta ridículos en la forma, que vio Loti en Kioto, y de los que se reían los mismos japoneses, eran ridículos... pero no cursis. 

    Lo cursi en la religión nacería si se dejara arraigar el nuevo jesuitismo de bajo vuelo y contrahecho que, imitando antiguas sutilezas y habilidades que no comprende, quiere conquistar las almas por el similia similibus, descendiendo, y ahí está lo malo, a atemperarse a los usos y a las ideas y sentimientos de la necedad, como si en la necedad la fe de Cristo pudiera recoger algún fruto."

   Más reciente es la lluvia de neologismos más o menos fantasiosos que abundan en las declaraciones y conversaciones de políticos de toda laya. Por ejemplo, esta interesante declaración de nuestro Presidente del Gobierno: 

 "Hemos sido siempre solidarios y también queremos ser responsables con los movimientos secundarios. No somos ajenos y somos empáticos a la situación que atraviesa ahora mismo Alemania."

   Pedro Sánchez, en rueda de prensa el 29 de Junio de 2018. 

  Se conoce que le ha cogido gusto a la palabra empático, que por cierto no figura todavía en el diccionario de la Real Academia aunque empatía sí. 

   Tras declarar su empatía a la Sra. Merkel en Junio de 2018, se declaró también al Sr. Trump en Julio: 

   "Somos empáticos con la demanda que plantea la administración norteamericana, pero para ser justos, es evidente que España es un país fiable, comprometido con el vínculo transatlántico y muy activo en misiones internacionales, ya sea en el Báltico, Turquía o Irak."

    Este párrafo no quería más que excusar a España de ser el país miembro de la Alianza Atlántica que menos se gasta en Defensa. Para ello basta con declararse empáticos. La cursilería es irresistible, y más aún si va reforzada por la pedantería, en labios de un demagogo.

   Aunque bien mirado se corre el riesgo de que la cursilería termine con los propios demagogos, en un accidente laboral.


martes, 3 de agosto de 2021

Reseña por gusto

   Da gusto - aunque sea un gusto inconfesable - leer una reseña generosa e inmerecida como ésta, que reproduzco tal cual me la envió su autor, José Antonio Martínez-Climent. Ya ha aparecido publicada en su página, Humilladero, cruces de término de la literatura. 


Reseña a Por gusto, de Santiago de Mora-Figueroa,

Marqués de Tamarón

De bien pequeño, mi madre, que en Gloria esté, me enseñó que era de muy mal gusto comentar los gustos ajenos. Ahora, al otro extremo de ese rizo literario que es la vida, se ve uno ante la imposible disyuntiva de escribir la reseña de un libro titulado Por gusto. Así las cosas, quizá la única manera de excusar esta nota sea recordar cómo Eliot justificó las suyas sobre Shakespeare: admitiendo que «sólo podemos aspirar a equivocarnos de nueva manera».

Decía Hume que ante cualquier delicadeza de gusto podemos estar seguros de que encontrará aprobación. Uno cree que el filósofo no podía andar más errado. Antes bien, todo aquello que es delicado, raro, esquivo, bello encuentra refrendo entre unos pocos y rechazo entre los muchos. Conste que no lo digo para hacer de Por gusto uno de esos libros que la más bien triste intelligentsia española, imitando a su pálido modelo anglosajón, llamaba un libro de culto, lo que servía para justificar las pocas ventas y un par de dudosos artículos de suplemento dominical. Todo lo contrario. Diría que se trata de un libro alegre, diurno, poco amigo de escondrijos; expansivo incluso, en el que el Marqués de Tamarón compendia algunas de las maravillas literarias con las que se ha ido encontrando a lo largo de su vida. Eso ya es algo inaudito, porque vivimos en tiempos en los que, ante todo, un escritor busca ser original, que es precisamente lo que ningún escritor puede ser. Las fronteras entre el genio propio y la deuda de lectura son tan difusas como notables, y el fuero que las rige va desde la púdica imitación hasta el plagio abierto, que, como nos recuerda Salvador Dalí, son formas a las que todos nos vemos obligados así cogemos el lápiz, el pincel, el buril, la plomada o las llaves de nuestro pequeño negocio. Pero Por gusto va más allá del reconocimiento debido a los eslabones que componen una cierta tradición: es un cofre del tesoro.

Un libro de tesoros mal compuesto puede convertirse en un desierto lleno de ruinas: véanse los catálogos de casi todos los museos de Europa, aquejados de amontonamiento y didactismo. Digo esto porque los glosadores suelen esparcirse en consideraciones académicas plagadas de asteriscos y pies de página hasta el punto de que el lector comprende que los textos glosados son una molestia para el lucimiento ilustrado del crítico. La lectura de un libro así resulta tediosa. Los comentarios que encontramos en Por gusto, al contrario, son livianos, quizá beneficiados por un aire de conversación en la escritura en vez del habitual tono edificante. Uno tiene la impresión no de leer, sino de estar escuchando a Tamarón como si estuviéramos tomando un vino en la terraza un día de verano y la charla nos llevara lejos. Las acotaciones así ofrecidas van desde la broma sagaz a la nota elegante, pasando por la picardía andaluza, la ironía necesaria o la hondura inefable. Porque el libro incluye un capítulo dedicado a lo inefable, que es, como decía Maugham, lo que posee «el mérito de no tener respuesta». En un tiempo de excesiva iluminación, se agradece este rincón donde uno puede «tomar lecciones de abismo».

Ni la lista completa ni el top-ten de los reseñados los voy a nombrar aquí porque eso sería destripar el libro, pero sí diré, porque ya lo dijo el propio autor, que en él hay lazos misteriosos que unen al rey Salomón con nada menos que Cole Porter; o la coplilla sureña con audaces telegramas de la Guerra Fría. No faltará quien diga que echa de menos a tal o cuál autor, ésta u otra cita, que en vez de esto de éste él hubiera puesto… Siempre hay bobos que ante la belleza de Nefertiti no pueden más que señalar que al busto le falta un ojo.

En tiempos más civilizados, un libro de tesoros tendría sitio en la educación; y no me refiero a las escuelas, que por lo general corrompen la literatura, sino a la de la madre que lee a su hijo antes de dormir o a la del chaval que en el libro de mates esconde a Julio Verne. Tengo la ridícula esperanza de que algún jovenzuelo, harto de leer cosas con valores, pizca ahíto de que su colección de Salgari venga corregida por un comité de igualdad y masticada por un especialista, se anime a coger este libro del regazo de su padre, que dormita con las gafas caídas, y le eche una mirada. Puede que le quede algo grande, pero, ay, ¡y el brillo! ¡y la curiosidad! ¡y el misterio! Quizá por eso Tamarón haya dedicado éste su penúltimo trabajo a sus nietos. Sea como fuere, la dedicatoria no deja de ser una hermosa carga de profundidad lanzada contra tiempos en los que las generaciones priman sobre las estirpes.

Y en medio de estas cosas variadas o berrendas, que diría Hopkins, he de decir que una de mis páginas preferidas es más bien terrible. Es la número ciento cuatro. Ya verán ustedes por qué. Si la censuran, tiraremos de copia clandestina.

Vamos a dejarlo aquí, porque una reseña larga aburre y suele caer en un penoso lucimiento. Diré con Lichtenberg que la crítica literaria es una enfermedad infantil que padece todo libro recién publicado; aunque a la vez sabemos por Steiner que «un crítico es el eunuco de un escritor», lo que una vez más deja al que suscribe en una situación imposible: porque ni quiere uno ser médico de libros ni menos aún convertirse en crítico capón. Sólo cabe esperar que Tamarón comprenda que esta reseña se hizo con admiración por su libro.

Fdo.: José Antonio Martínez Climent

En Valladolid, a 30 de julio de 2021

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Esta reseña se publicó aquí:

https://joseantoniomartinezcliment.wordpress.com/2021/07/30/resena-a-por-gusto-del-marques-de-tamaron/


Enlace relacionado:
Por gusto (2021)

martes, 22 de junio de 2021

Por gusto


Acaba de aparecer mi libro titulado Por gusto, publicado por Amazon, con esta cubierta: 


La contraportada dice así: 

  Santiago de Mora-Figueroa, Marqués de Tamarón, es autor tan sólo de una quinta parte de este libro, sus comentarios a los cuatro quintos restantes. Éstos son obra de autores, desde el Rey Salomón a García Lorca, que abarcan treinta siglos de Historia y Literatura.
   He aquí por qué, tal y como Tamarón lo explica en el Prólogo:

  «Este libro se llama Por gusto. Me vino la idea de hacerlo cuarenta años atrás. Hube de estar en un tribunal de oposiciones y uno de los ejercicios consistía en conversar en inglés y en francés con cada opositor. Compareció un muchacho que daba muestras de gran nerviosismo.
No se inquiete usted; háblenos de algo que le resulte cómodo, por ejemplo de una novela que haya leído recientemente.
¿Una novela? – preguntó entre sorprendido y angustiado.
Bueno, ya comprendo que con el esfuerzo de preparar la oposición no habrá tenido usted mucho tiempo para leer por gusto. Pero antes, cuando era todavía más joven… Seguro que leyó usted algo de los Episodios Nacionales, o alguna novela de aventuras… ¿Julio Verne, Salgari…? – le dije, ya casi tan nervioso yo como él.
–¿Una novela?
   Decidí cortar por lo sano:
Mire, háblenos por favor de cualquier libro que haya leído por gusto.
   Al joven se le iluminó la cara de esperanza:
 ¿Puedo hablar de la Crítica de la Razón Pura, de Kant?
   Y de eso nos habló. No parecía haber leído el libro, pero incluso antes de la invención de los buscadores de la Red era fácil encontrar resúmenes de libros para preparar temas. No recuerdo su nombre pero creo que aprobó, en esa o en otra convocatoria. Se lo merecía, por no haber leído nunca nada por gusto. Creo, sin embargo, que no merece la pena tan austero sacrificio utilitario.
    Por eso desde entonces cada vez que leo o releo algo que me produce especial placer o me conmueve o me cautiva, o estimula mi curiosidad, agradezco a la fortuna el habérmelo puesto ante los ojos. Si puedo lo copio o tomo la referencia. Y a veces recuerdo a aquel muchacho, ya sin duda en el Otoño de la varonil edad y que acaso haya acabado por abastecerse de lecturas sin fin práctico. La vida sería más grata y más rica si todos leyéramos, en parte al menos, para disfrutar. Por gusto.»

 

Puede comprarlo en Amazon, pinchando AQUÍ



viernes, 16 de abril de 2021

El Doctor Izpisua, el Doctor Freud, el Doctor Moreau y otros aprendices de brujo

Juan Carlos Izpisua

  Con el titular de Juan Carlos Izpisua o cómo bordear los límites de la ciencia, aparece en el ABC de hoy 16 de Abril del 2021 una interesante crónica de Nuria Ramírez de Castro. Sirvan de resumen estos párrafos: 

  "El objetivo era [...] averiguar si era posible convertir a un mono en una incubadora natural de órganos humanos, como ya lo había intentado antes con cerdos. Para lograrlo, primero fecundó óvulos de una decena de hembras de macaco con espermatozoides de la misma especie. Obtuvieron embriones a los que se les añadieron células humanas reprogramadas con capacidad para convertirse en cualquier tipo celular del cuerpo humano: corazón, piel, riñones... El resultado fue un extraño embrión de 10.000 células, un 7% humano." 

    [...] "Se cuestiona la utilización de una especie tan próxima a la humana, el riesgo de que se puedan formar neuronas humanas en un cerebro animal e incluso que se haya ido a China para su ejecución, donde los controles éticos son más laxos. Ni siquiera la revista científica Cell, encargada de publicar el controvertido experimento se ha podido contener a la hora de presentarlo. Ha recurrido a una imagen reveladora para ilustrarlo: un dibujo que imita el fresco de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, La Creación de Adán. En lugar de la mano de Dios se muestra una mano de mono y otra humana para dar vida a un embrión híbrido. Como si el científico hubiera vuelto a jugar a ser Dios."

Referencia a ‘la creación de Adán’, de Michelangelo. La imagen muestra una mano humana y una mano de mono que se acercan a un blastocisto humano-mono de quimera. / Ivan D. Gromicho (KAUST)

   El sabio moderno (¿ebrio de Hibris?) tal vez no recuerda que en esos casos no suele andar lejos Némesis, diosa de la Venganza. El ejemplo más incómodo, que de corazón espero y deseo que no sea su caso, es el de Prometeo. El castigo que recibió de los dioses tras robar el fuego queda bien claro en cuadros como este de Ribera, el Españoleto: 

Prometeo, Óleo de José de Ribera, ca. 1630

   Lo peor es que en el caso actual el castigo será para todos nosotros, no sólo para el Doctor Izpisua. 

   Además viene a la memoria otro precedente inquietante: el Doctor Moreau en su isla (en la novela de H.G. Wells) donde hacía experimentos con animales exactamente con la misma finalidad que el Doctor Izpisua. Esos dos ejemplos se ven completados por el caso del Doctor Freud, descubridor del ominoso Id. 

   Así es que esta siniestra tesitura sirve de ilustración tanto para los protagonistas de la Insobornable Contemporaneidad como para los de la Crema de la Intelectualidad.


Enlaces:

Artículo Chimeric contribution of human extended pluripotent stem cells to monkey embryos ex vivo en la revista científica Cell, April 15, 2021.

Artículo Científicos de China y EEUU generan embriones quiméricos humano-mono en El Boletín, 15 de Abril de 2021.



lunes, 15 de marzo de 2021

¿Por qué arde España?

  Creo que no he recogido este artículo de hace 30 años en ninguna otra publicación mía ni en esta bitácora. El problema y el escándalo de los incendios provocados, casi siempre impunes, perdura: 65.923,08 hectáreas de superficie forestal quemada en 2020, en pleno Estado de Alarma. 

   He copiado el texto tal como lo envié al Diario 16 y apareció el 5 de Septiembre de 1991.


¿POR QUÉ ARDE ESPAÑA?

«La única esperanza de que se acaben los incendios forestales es que perezca en ellos algún cura, periodista o político»

POR EL MARQUÉS DE TAMARÓN

 

Durante los últimos tres años he hecho un centenar largo de excursiones de montaña, casi todas por la Sierra de Guadarrama salvo algunas a Gredos y a Grazalema. No es mucho, pero acaso más de lo que ha andado por el monte la mayoría de los políticos, funcionarios y periodistas que están comentando los incendios forestales y en general la destrucción de nuestra Naturaleza. Como además no me gano la vida con nada que tenga que ver con la explotación, conservación o destrucción de nuestros montes, permítaseme una opinión desinteresada –ya  que no desapasionada– sobre algunos de los errores de juicio que a mi entender impiden de raíz la adopción de medidas eficaces para parar el desastre.

Faltan medios preventivos. Lo que falta es vergüenza. Yo tan sólo me he topado con guardabosques –por llamarlos de alguna manera– tres veces en otros tantos años, y nunca iban ellos andando o a caballo por el monte, sino en coche. En una ocasión (Julio de 1990) una cuadrilla se bañaba en el Arroyo del Telégrafo junto a su land-rover aparcado (PMM-0623-F). Uno de ellos intentaba coger truchas con un palo aguzado, mientras pocos metros río abajo un furtivo bien pertrechado pescaba al lado de un letrero que decía Vedado de pesca. En Junio de este año me encontré cerca de la cañada que sube por Poniente al Puerto de Pasapán con dos individuos armados con rifle de mira telescópica y ataviados con prendas que parecían de uniforme, pero sin insignias. No sé quiénes eran ni qué hacían allí; llegaron en vehículo particular por una pista forestal prohibida al tráfico privado.

Faltan leyes represivas. En España nunca faltan leyes, si caso sobran. Lo que pasa es que no se aplican. Estamos hartos de ver letreros prohibiendo el paso de motos, la acampada y las hogueras mientras los montes retumban con el agrio escape de las trial y aparecen marcados con la repugnante viruela del chamuscado de las fogatas y de los montones de basura que el noble pueblo español gusta esparcir. Las autoridades no hacen nada por evitarlo. En Suiza semejante comportamiento vandálico llevaría a la cárcel o al manicomio.

Falta de educación. Es la coartada típica de las autoridades para cruzarse de brazos. Suele ir seguida de la profecía: Y poco a poco el pueblo, cada vez más culto, dejará de destruir la naturaleza. Conviene preguntar a los mandamases por qué entonces no educan a la gente pronto, antes de que ya no quede naturaleza por destruir y por qué hasta los años setenta no había casi incendios. ¿Todos los españoles eran entonces unos exquisitos ilustrados?¿O sería que temían a la Guardia Civil? El otro día un director general predijo en la televisión que los incendios disminuirían sin necesidad de leyes, por la presión social, igual que ya la gente había dejado de tender la ropa en los balcones. No es que la comparación sea desafortunada, es que con poderes públicos así pronto España será un vertedero humeante.

Las repoblaciones estaban mal hechas. Pues háganlas ahora bien, y no haber dejado de repoblar en serio hace años.

Los incendios son obra de locos pirómanos. Es posible, pero también ésos sentían antes un sano temor por la Benemérita.

Lo que de verdad falta para sofocar la pira que está devorando lo mejor de España es voluntad política. La derecha española no es conservadora (ya se sabe, son conservaduros) y a ella le da igual conservar la naturaleza o no; la burguesía está dispuesta a edificar sus llamados chalés en terrenos recalificados tras un incendio forestal. La izquierda española ha mamado un falso ecologismo con poca marcha por el monte y mucha marcha contra la OTAN. Yo veo pocas esperanzas de remedio. Quizá sólo una, que se me ocurrió al caer en la cuenta de que la ETA nunca mata a curas, periodistas ni políticos, o cuando lo hace reconoce que es contraproducente puesto que son los únicos tres oficios que controlan la propaganda y la represión. Cabe esperar que en un fuego de bosque perezca algún obispo, o director de periódico, o diputado de cualquier partido. Entonces sí que se acabaría la piromanía.

 

El Marqués de Tamarón,

es escritor y socio de la Federación Española de Montañismo

 

Publicado en Diario 16 el 5 de Septiembre de 1991.


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lunes, 1 de marzo de 2021

El Demonio está enojado, lleno de melancolía


  Entre otras estrofas ingenuas y realistas y tiernas, esta Salve de los esquiladores tiene las siguientes:

Esta salve que cantamos
la ofrecemos a María
que nos libre del demonio
y de malas compañías

El demonio está enojado,
lleno de melancolía,
porque rezan los cristianos
el rosario de María

Las cuentas de este rosario
son balas de artillería
que todo el infierno tiembla
en diciendo ¡Ave María!

   La oí cantar en Cabanillas del Monte, en el esquileo segoviano del Vizconde de Altamira, en Mayo de 2010, y la coreamos dirigidos por el maestro esquilador Geminiano Herranz, que acababa de aligerar de cinco kilos de lana, con tijeras, a una oveja que luego parecía entre sobresaltada y aliviada por el trance.

   Volviendo en coche a la modernidad, medité sobre esa Salve, tan decididamente premoderna. Llegué a la conclusión de que el pensamiento y las creencias que refleja son más serias que las de Rousseau, puesto que la antropología de éste descansa en la gratuita presunción de que el hombre es bueno, mientras que la antropología cristiana –como la clásica– conoce la naturaleza caída del hombre. Es curioso que quien abrió la puerta a Hegel, a Marx y a Hitler –es decir a la Modernidad– sea tan poco realista. Es más, es incomprensible que el mundo de hoy no crea ya en la personificación del Mal, y en su cómodo asentamiento en las entrañas del hombre. Que muchos rechacen la existencia de Dios –a veces por no poder entender su coexistencia con el mal– puede resultar triste para otros que sí creen en la Divinidad, pero lo que resulta incomprensible, para creyentes o descreídos provistos de realismo, es que casi nadie crea ya en Satán. ¿Será que no han estudiado Historia, que no leen los periódicos, que ni siquiera ven la televisión con sus noticias de violadores y torturadores de niños? Los que maltratan al más débil y disfrutan causando dolor físico o moral son la prueba odiosa de que Jehová tenía razón cuando “al ver cuánto había crecido la maldad del hombre sobre la tierra […] se arrepintió de haber hecho al hombre sobre la tierra, y se entristeció en el corazón. Y dijo Jehová: Borraré los hombres que he criado de sobre la faz de la tierra […] pues me pesa haberlo hecho” (Génesis VI, 5-7).


***

   Hasta aquí escribí hace once años en un artículo que dejé incompleto e inédito, por razones que no recuerdo. Me atrevo ahora a publicarlo como una imagen más de una modesta búsqueda del tiempo perdido.


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