Eso dijo Horacio en su Ars Poetica, verso 359
...quandoque
bonus dormitat Homerus
Y si hasta Homero a veces dormita, ¿de qué ronquidos serán
capaces ripiosos trovadores de poca monta?
Por ejemplo Rafael Alberti. En 1928 escribió por encargo de la
Bodega Domecq un largo poema laudatorio dedicado al Vizconde de Almocadén.
Empezaba:
¡Párate, gran Vizconde! Ten el freno
áureo de tu caballo jerezano,
y al pie del Guadalete, ya sereno,
presta tu oído a un ruiseñor cristiano.
¡Detente, gran Vizconde, frena y mira
cómo el viento en tu honor se vuelve lira!
Y terminaba 36 estrofas después:
Pensativo, el Vizconde, a la carrera,
se perdió hacia Jerez de la Frontera.
Diez años después el genio versátil de Alberti compuso
una Canción a Thaelmann (1), dedicada
al dirigente del Partido Comunista alemán Ernst Thaelmann. Tuvo mucho éxito y
fue cantada por las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil española:
¡Camaradas, hombro con hombro!
¡Camaradas, más firme el paso!
¡Para marchar en cadena
una cadena tejamos!
¡Para marchar en cadena
una cadena tejamos!
¡Norte, Sur, Este y Oeste!
Unidos vienen cantando,
los proletarios avanzan,
ya avanza el proletariado,
¡Viva!
Thaelmann será libertado.
¡Camaradas, hombro con hombro!
¡Camaradas, más firme el paso!
¡Para libertar a Thaelmann
hoces y puños en alto!
¡Para libertar a Thaelmann
hoces y puños en alto!
Ya las hachas retroceden,
tiembla Alemania sangrando,
rueda por tierra el fascismo,
¡Muera!
al pie del proletariado.
Ya se sabe, no hace falta venderse, basta con alquilarse. Pero en ese caso no se puede dormitar, hay que estar bien despierto. Aunque sea pariendo ripios.
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(1) La Música en la Guerra Civil Española, Marco Antonio de la Ossa Martínez, Ediciones de la Universidad de Castilla La-Mancha, 2011.
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