Marqués de Tamarón || Santiago de Mora Figueroa Marqués de Tamarón

lunes, 7 de agosto de 2023

La gran sindéresis

     (El ensayo que aparece a continuación ha sido publicado el Sábado 5 de Agosto en la Gaceta de la Iberosfera)

Lo principal que tienen en común Gracián, jesuita español del siglo XVII, y Schopenhauer, filósofo alemán ateo del siglo XIX, es el pesimismo. El hoy llamado pesimismo filosófico aúna un grupo variopinto que incluye a creyentes y agnósticos, cínicos, hipócritas y santos, occidentales y orientales, paganos, judíos y cristianos. Pero ningún tonto.

Entre el Rey Salomón y Camus hay una procesión abigarrada de ilustres pesimistas como Pascal, Voltaire, Giacomo Leopardi, Hippolyte Taine, Lord Acton, Nietzsche, Fernando Pessoa o Cioran. Es curioso comprobar que los integrantes de dicha procesión eran reaccionarios además de pesimistas. Más raro aún resulta observar que a la vez eran liberales. Quizá sea imposible ser pesimista sin ser también reaccionario. ¿Y liberal? Pues también el ser liberal —“generoso, dadivoso” desde 1295— es compatible con ser reaccionario, término que en su origen francés se refería a que algunos monárquicos reaccionaban cuando los revolucionarios pretendían decapitarlos. Puestos a decidir quién es más liberal, el que se resiste a que lo degüellen o el degollador, yo no tengo ninguna duda. Los liberales reaccionarios no son “de centro izquierda” o “de centro derecha” o “fachas disfrazados” o “rojos disfrazados”. No, los liberales son gente liberal en algunas cosas y reaccionarios en otras. Escasean, pero abundan más cuando consiguen despistar a periodistas y psiquiatras.

Los liberales reaccionarios no saben que lo son, pero tampoco las ballenas saben que son mamíferos marinos. Y ambas especies ignoran que están en peligro de extinción. Por eso, aunque con frecuencia invocan la sindéresis, no siempre la poseen o practican. Júzguese con ayuda del Diccionario:

“Del latín medieval synderesis, y este del griego bizantino συντήρησις syntḗrēsis 'observación cuidadosa, preservación', derivado del griego συντηρεῖν syntēreîn 'observar de cerca', 'guardar, proteger'

1. f. Discreción, capacidad natural para juzgar rectamente”.

Diccionario de la Lengua Española, Edición del Tricentenario, actualización 2022.


Cabe preguntarse si los dos primeros mencionados, Gracián y Schopenhauer, eran plenamente conscientes de su lugar en la eterna ágora donde discuten optimistas y pesimistas, liberales y reaccionarios. Ayuda a aclarar el panorama el dato de que el alemán Schopenhauer era buen conocedor y aun más, traductor del español Gracián. Pero lo más esclarecedor es la vieja costumbre de citar con cierto detalle textos característicos, como estos de Gracián:

“De la gran sindéresis. Es el trono de la razón, basa de la prudencia, que en fe della cuesta poco el acertar. Es suerte del Cielo, y la más deseada por primera y por mejor: la primera pieça del arnés, con tal urgencia que ninguna otra que le falte a un hombre lo denomina falto; nótase más su menos. Todas las acciones de la vida dependen de su influencia y todas solicitan su calificación, que todo ha de ser con seso. Consiste en una conatural propensión a todo lo más conforme a razón, casándose siempre con lo más acertado”.

(Núm.96, Oráculo Manual y Arte de Prudencia, Baltasar Gracián, 1647).


Antes de tachar de ingenuo optimista al maestro Gracián, véase cómo más adelante en el mismo Oráculo exhorta a ser mixto de paloma y de serpiente”.

No ser todo columbino. Altérnense la calidez de la serpiente con la candidez de la paloma. No hay cosa más fácil que engañar a un hombre de bien; cree mucho el que nunca miente y confía mucho el que nunca engaña; no siempre procede de necio el ser engañado, que tal vez de bueno. Dos géneros de personas previenen mucho los daños: los escarmentados, que es muy a su costa, y los astutos, que es muy a la ajena. Muéstrese tan extremada la sagacidad para el recelo como la astucia para el enredo, y no quiera uno ser tan hombre de bien que ocasione al otro el serlo de mal. Sea uno mixto de paloma y de serpiente; no monstro, sino prodigio”.

(Núm.243, Oráculo Manual y Arte de Prudencia, Baltasar Gracián, 1647)


Pocos clásicos españoles del siglo XVII son tan brillantes en el fondo y en la forma como Baltasar Gracián, S.J. No conviene olvidar que sus sutiles desahogos dialécticos terminaron costándole caros. Tras la publicación de El Criticón en 1657 sus superiores jesuitas —que no la Inquisición— lo castigaron dejándolo a pan y agua, y sin poder disponer de papel y tinta. Solicitó permiso para pedir el ingreso en otra orden religiosa. Pero murió, poco después, en Tarazona en Diciembre de 1658.

 

Baltasar Gracián, atribuido a Velázquez, Museo de Bellas Artes de Valencia 


Paradójicamente, Gracián es recordado sobre todo por su libro El Criticón. No conozco a nadie que lo haya leído entero. Pero lo mencionan como una novela comparable al Quijote, popular y divertida. Claro que tampoco me fío de muchos que dicen haber leído el Quijote entero. En fin, El Criticón es más pesado aún que À la recherche du temps perdu, que sí he leído empujado por mi juvenil pedantería.

Gracián terminó, pues, triste, humillado, maltratado. ¿Sería del todo creyente? La pregunta no es gratuita, aunque carece de respuesta en este mundo. Enlaza a su manera con el caso de Schopenhauer, quien fue ambicioso y reivindicativo, y acabo satisfecho y engreído. ¿Sería del todo ateo?

“Tres grandes fuerzas tiene el mundo, dice muy acertadamente un pensador de la antigüedad: prudencia, fuerza y azar. Creo que la más poderosa es la tercera, pues el curso de nuestra vida se parece a la navegación de un barco. El azar, la secunda aut adversa fortuna [«fortuna favorable o adversa»], desempeña el papel del viento, que nos hace avanzar o retroceder rápidamente; contra él pueden muy poco nuestros esfuerzos y actuaciones. Estos corresponden a la función de los remos en nuestro ejemplo: cuando los remos nos han hecho avanzar un trecho determinado, gracias a muchas horas de arduo trabajo, aparece súbitamente una ráfaga de viento que nos hace retroceder otro tanto. En cambio, si el viento es favorable, nos impulsa de tal modo que podemos prescindir de los remos. Este poder de la fortuna lo expresa insuperablemente un refrán español:

«Da buena ventura a tu hijo y échalo a la mar».

Es cierto que el azar como tal es una fuerza maligna de la que uno debe depender lo menos posible. Sin embargo, ¿qué otro donante, al mismo tiempo que nos concede algo, nos da a entender de manera tan clara que no tenemos ningún derecho a sus dones, que debemos los mismos no a nuestra valía sino exclusivamente a su magnanimidad y a su compasión, y que, justamente por ello, podemos aún albergar la esperanza de recibir humildemente otro don inmerecido? Sólo el azar: él domina el arte soberano de hacernos entender que, comparado con su favor y su compasión, cualquier merecimiento es impotente y carente de valor.

[…]

Quizás aquel impulso interior esté bajo la dirección, inconsciente para nosotros, de ciertos sueños proféticos que olvidamos al despertar y que le otorgan a nuestra vida esa regularidad y unidad dramática que la consciencia cerebral, tan frecuentemente insegura y extraviada, tan voluble, no es capaz de infundirle, y a consecuencia de la cual, por ejemplo, el predestinado a llevar a cabo grandes obras de una clase determinada intuye esto mismo interna y ocultamente desde su juventud y trabaja para ello como las abejas en construir su panal. Esto viene a ser para cada cual lo que Baltasar Gracián denomina «la gran sindéresis»: la gran custodia instintiva de mismo, sin la cual el individuo acabaría por perecer. Obrar de acuerdo con principios abstractos es asunto difícil, y sólo se consigue tras mucha práctica, e incluso así, no siempre: muchas veces, además, no bastan los principios. En cambio, cada cual tiene ciertos principios concretos innatos, con los que está plenamente identificado porque son la quintaesencia de todo lo que piensa, siente y quiere. Casi nunca los percibe in abstracto, sino que, al volver la vista hacia su vida pasada, se da cuenta de que siempre los ha observado y ha sido guiado por ellos como por un hilo invisible. Dependiendo de su índole, esos principios innatos lo conducirán hacia su felicidad o hacia su desdicha”.

(Núm.48, Aforismos sobre el arte de vivir, Arthur Schopenhauer, 1851, Ed. Franco Volpi, Trad. de Fabio Morales 2009)

 

La verdad es que escribe mejor Gracián que Schopenhauer. Aunque a veces pienso que será cosa de la traducción del alemán, imposible como todas las traducciones. Entonces me viene a la mente el fenómeno inexplicable: Schopenhauer, fascinado por Gracián, aprendió español no sólo para leerlo sino para traducirlo y publicarlo. Al final lamento mi ignorancia que me hace incapaz de leer los aforismos mestizos, hijos de Gracián y Schopenhauer. Pero me consuelo pensando que la realidad inconfesable es que aforismos de verdad son los de Gracián (concisos aunque no siempre claros pues “el sentimiento barroco pinta virutas de fuego, hincha y complica el decoro”, que diría Antonio Machado) y no los de Schopenhauer, largos y en párrafos que encierran cada uno un ensayo en miniatura.

En su traducción al alemán del Oráculo Manual y Arte de Prudencia Schopenhauer debió de encontrar un maestro en Gracián, aprovechable para sus propios juicios, que andaban en equilibrio sobre un abismo de cinismo o tal vez sólo de pesimismo irónico:

“Llevar sus cosas con suspensión. La admiración de la novedad es estimación de los aciertos. El jugar a juego descubierto ni es de utilidad ni de gusto. El no declararse luego suspende, y más donde la sublimidad del empleo da objeto a la universal expectación; amaga misterio en todo, y con su misma arcanidad provoca la veneración […]¹”.

(Núm.3, Oráculo Manual y Arte de Prudencia, Baltasar Gracián, 1647)


Habría que iluminar el escenario –largo, muy largo, pues Gracián nació en 1601 y Schopenhauer en 1788– donde ambos ensayistas analizaron, comentaron y sentenciaron las dificultades y las recompensas del trato entre los humanos. Tal vez Voltaire las definió con su habitual amargura sonriente: "Nous laisserons ce monde-ci aussi sot, aussi méchant que nous l'avons trouvé en y arrivant"².

Otrosí , hay que reconocer a Schopenhauer un don teatral que apreció o creyó apreciar más de uno. Por ejemplo, Nietzsche cuando escribió :

“El solitario desesperado no podría escoger un símbolo mejor que el Caballero entre la Muerte y el Diablo, tal como Durero lo grabó, el Caballero con coraza y la mirada dura de bronce que sigue su camino de espanto, indiferente a sus horribles acompañantes, pero sin esperanza, solo entre su caballo y su perro. Nuestro Schopenhauer era ese Caballero de Durero: no tenía ninguna esperanza, pero quería la verdad. Ningún otro lo igualaba”.

(El nacimiento de la tragedia, Friedrich Nietzsche, 1872)

 

El Caballero, la Muerte y el Diablo. Albrecht Dürer, 1513


El grabado de Durero tiene tal fuerza grandiosa y siniestra que, por mucho que Nietzsche lo crea, no es verosímil ningún parecido entre el diabólico caballero y el burgués teatral. A Schopenhauer hay que entenderlo sin creerse nada de lo que él creía ni de lo que creían sus amigos ni sus enemigos.

Además, conviene en todo caso tener en cuenta las dos etapas de su vida y vocación filosófica. Todos los comentaristas coinciden en señalar su impaciencia juvenil, reflejada en El Mundo como voluntad y como representación, y el éxito en su vejez de sus Aforismos sobre el arte de vivir. A este proceso suele señalarse la coincidencia con su retrato como joven romántico y el daguerrotipo como anciano volteriano y sarcástico.


“El rasgo característico y fundamental de la vejez es el desengaño: han desaparecido aquellas ilusiones que hasta entonces habían hecho atractiva la vida y dado estímulo a la acción; uno ha acabado reconociendo la nadería y vacuidad de todas las maravillas del mundo, en especial del lujo, la pompa y la aparente grandeza; uno ha descubierto que detrás de la mayoría de las cosas deseadas y los goces aspirados no se esconde gran cosa y así ha llegado gradualmente a comprender la enorme pobreza y vacuidad de toda nuestra existencia. Solo a los 70 años comprende uno del todo el primer verso de Kohelet [Eclesiastés 1,2: «Vanidad de vanidades, todo es vanidad»]. Pero esto es asimismo lo que otorga a la vejez cierto toque de tristeza. Lo que

«uno es para mismo» nunca adquiere tanto valor como cuando se llega a viejo”.

(El Arte de sobrevivir, Arthur Schopenhauer, Trad. José Antonio Molina Gómez, 2013).


Gracias a todo eso Arthur Schopenhauer pudo pensar, vivir y ser quintaesencialmente liberal y reaccionario. Nunca quiso casarse. Siempre dijo lo que pensaba y casi siempre pensó lo que decía. También era soberanamente ecléctico. Como hemos visto, entre sus gustos, más bien pasiones, estaba la obra de Baltasar Gracián. Tradujo el Oráculo Manual y alabó fervientemente El Criticón. El Oráculo Manual es fascinante y en otro momento podremos hablar del merecido éxito que el jesuita Gracián tuvo y de lo caro que le costó su buena pluma. Descanse en Paz Gracián y si es posible, también Schopenhauer.

Y, por cierto, asimismo el Caballero de Durero.

 



¹ Su misma arcanidad provoca la veneración. Basado en Tácito: omne ignotum pro magnifico est (todo lo desconocido se tiene por magnífico). Nota de Arturo del Hoyo.

² “Dejaremos este mundo tan necio y tan perverso como lo hemos encontrado al llegar”. Carta a la Condesa de Lutzelbourg , 19 de Marzo de 1760.

 

Enlaces relacionados 

Oráculo manual y arte de prudencia, de Baltasar Gracián

Nueve liberales reaccionarios

Charles Baudelaire. Reaccionarios Liberales o Liberales Reaccionarios I

Liberales Reaccionarios (II)

viernes, 2 de junio de 2023

¿Nomen est Omen?

“La envidia”, por Jacob Matham.

Logotipo de la empresa


Hoy he desayunado con The Economist de mañana, 3 de Junio. Informaba que NVIDIA (sic, pronúnciese en inglés envidia, sí, tal como envidia, tristeza del bien ajeno, en español) había superado el "trillion dollar" de valor en bolsa. 

Tal vez convenga aclarar que el trillion americano es nuestro antiguo billón: un millón de millones. Tan sólo hay seis companías en el mundo que superan la cifra: Apple, Microsoft, Aramco, Alphabet, Amazon y ahora Nvidia. 

Lo dicho: la Envidia, en alza vertiginosa. 

Y sí, va a resultar que el Nombre es Presagio. 


jueves, 4 de mayo de 2023

El desasosiego de Pessoa

 

 

"Fernando Pessoa em flagrante delitro": dedicatória na fotografia que ofereceu a Ophélia Queiroz em 1929.

(Cabe sospechar que fue deliberado el parecido entre el flagrante delito y el flagrante de litro)

    "Nací en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes había perdido la creencia en Dios, por la misma razón por la que sus mayores la habían tenido —sin saber por qué. Y entonces, como el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes escogió a la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a aquel género de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no viendo sólo la multitud de la que son parte, sino también los grandes espacios que hay al lado. Por eso ni abandoné a Dios tan ampliamente como ellos, ni acepté nunca a la Humanidad. Consideré que Dios, siendo improbable, podría existir, pudiendo por lo tanto deber ser adorado; pero que la Humanidad, siendo una mera idea biológica, y no significando más que la especie animal humana, no era más digna de adoración que cualquier otra especie animal. Este culto a la Humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me pareció siempre una revivificación de los cultos antiguos, donde los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales"¹.

Fernando Pessoa
Libro del desasosiego
Autobiografía sin acontecimientos
Traducción de Perfecto E. Cuadrado (2013)


    Buena parte de los españoles tiene complejo de superioridad frente a los portugueses y complejo de inferioridad frente a los catalanes. Doble error. Pessoa, coetáneo de nuestra Generación del 98, es superior a casi todos nuestros noventayochistas. 

    No sólo es superior a los nuestros sino a casi todos los demás que ando leyendo o releyendo últimamente. Sospecho que ello se debe a que no tenía doble personalidad sino por lo menos setenta y una personalidades. Descubrió que era posible multiplicar las personalidades creando lo que dio en llamar heterónimos. Cada uno tenía su nombre y su vida y características propias, pero siempre próximas a Pessoa. Eran, en verdad, sus prójimos más próximos.

       Lo dejó bien claro desde el principio: 

    "Nos volvemos esfinges, aunque falsas, hasta el punto de no saber ya quiénes somos. Porque, por lo demás, nosotros lo que somos es esfinges falsas y no sabemos lo que realmente somos. El único modo de estar de acuerdo con la vida consiste en estar en desacuerdo con nosotros mismos. Lo absurdo es lo divino"².

    No se crea que Pessoa era un personaje del teatro del absurdo, y ni siquiera un autor del teatro del absurdo. Tenía sentido del humor. No sé si el sentido del humor portugués es parecido al gallego pero supongo que sí. Además Pessoa, por motivos personales y de su vida en África del Sur, era trilingüe, en portugués, inglés y francés, y en las tres lenguas escribió:

    "Estoy escribiendo, a fin de cuentas, como fuga y refugio. Evito las ideas. Olvido las expresiones exactas, y ellas se me abrillantan en el acto físico de escribir, como si fueran producto de la pluma misma. De lo que pensé, de lo que sólo sentí, sobrevive, oscuro, un deseo inútil de llorar". 

    Sí, Pessoa desea llorar y sabe llorar. Pero también reír: 

    "Fingir es amar. No veo nunca una hermosa sonrisa o una mirada significativa que no intente adivinar, de repente, y venga de quien venga la mirada o la sonrisa, quién es, en el fondo del alma ante la cual se sonríe o se mira, el político que nos quiere comprar o la prostituta que quiere ser comprada. Pero el político que nos compra deseó,al menos, comprarnos; y la prostituta que compramos deseó por lo menos ser comprada. No podemos huír por más que lo intentemos, de la fraternidad universal. Nos amamos todos los unos a los otros, y la mentira es el beso que mutuamente intercambiamos"³.
    









¹ "Nasci em um tempo em que a maioria dos jovens haviam perdido a crença em Deus, pela mesma razão que os seus maiores a haviam tido — sem saber porquê. E então, porque o espírito humano tende naturalmente para criticar porque sente e não porque pensa, a maioria desses jovens escolheu a Humanidade para sucedâneo de Deus. Pertenço, porém, àquela espécie de homens que estão sempre na margem daquilo a que pertencem, nem vêem só a multidão de que são, senão também os grandes espaços que há ao lado. Por isso nem abandonei Deus tão amplamente como ele, nem aceitei nunca a Humanidade. Considerei que Deus, sendo improvável, poderia ser, podendo pois dever ser adorado; mas que a Humanidade, sendo uma mera ideia biológica, e não significando mais que a espécie animal humana, não era mais digna de adoração do que qualquer outra espécie animal. Este culto da Humanidade, com seus ritos de Liberdade e Igualdade, pareceu-me sempre uma reviviscência dos cultos antigos, em que animais eram como deuses, ou os deuses tinham cabeças de animais". 

 Fernando Pessoa (1888-1935)
Livro do Desassossego (publicado en 1982)

   ² "Tornarmo-nos esfinges, ainda que falsas, até chegarmos ao ponto de já não sabermos quem somos. Porque, de resto, nós o que somos é esfinges falsas e não sabemos o que somos realmente. O único modo de estarmos de acordo com a vida é estarmos em desacordo com nós próprios. O absurdo é (o) divino".
Livro do Desassossego 

  ³  "Fingir é amar. Nem vejo nunca um lindo sorriso ou um olhar significativo que não medite, de repente, e seja de quem for o olhar ou o sorriso, qual é, no fundo da alma em cujo rosto se sorri ou olha, o estadista que nos quer comprar ou a prostituta que quer que a compremos. Mas o estadista que nos compra amou, ao menos, o comprar-nos; e a prostituta, a quem compremos, amou, ao menos, o comprarmo-la. Não fugimos, por mais que queiramos, à fraternidade universal. Amamo-nos todos uns aos outros, e a mentira é o beijo que trocamos".

Livro do Desassossego 

martes, 11 de abril de 2023

El Festín del Rey Baltasar (II)

John Martin, Belshazzar's Feast, c. 1821, Yale Center for British Art
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Ustedes perdonen pero hasta ahora no he caído en la cuenta de la hondura y magnitud del cataclismo en pleno Festín del Rey Baltasar. Vuelvo al terrible Festín para mostrar cómo lo vio John Martin hace ahora 200 años. El pintor inglés, muy despreciado en su época y ahora también por los entendidos y refinados, fue muy apreciado por la gente sin instrucción como quien esto escribe. 

Pero nadie, por muy entendido y refinado que sea, puede incluir en su desprecio al Profeta Daniel. Esta es su descripción de la hecatombe, tal como la relata la Biblia de 1569, la primera en español, traducida por Casiodoro de Reina, conocida como la Biblia del Oso. 


Daniel 5 - La escritura en la pared

1 EL Rey Balsaſar hizo vn gran vanq̃te à mil de ſus principes, y contra todos mil beuia vino.

2 Balsaſar mandó con el guſto del vino, q̃ truxeßen los vaſos de oro y de plata que Nabuchodonoſor ſu padre truxo del Tẽplo de Ieruſalẽ, paraq̃ beuießen con ellos el Rey y ſus principes, ſus mugeres, y ſus concubinas.

3 Entonces fueron traydos los vaſos de oro q̃ auian traydo del Templo, de la Caſa de Dios que eſtaua en Ieruſalem, y beuieron conellos el Rey y ſus principes, ſus mugeres y ſus concubinas.

4 Beuieró vino, y alabaron à los dioſes de oro, y de plata, de metal, de hierro, de madera, y de piedra.

5 En aquella miſma hora ſalierõ vnos dedos de mano de hombre, y eſcriuian delãte del candelero ſobre lo encalado dela pared del palacio real, y el Rey via la palma dela mano que eſcriuia.

6 Entonces el Rey ſe demudó de ſu color, y ſus penſamientos lo turbaron: y las coyunturas deſus lomos ſe deſcoyuntarõ, y ſus rodillas ſe batian la vna conla otra.

7 El Rey clamó à altaboz que hizießen venir Magos, Chaldeos, y Adiuinos. Habló el Rey, y dixo à los ſabios de Babylonià, Qualquiera que leyere eſta eſcriptura, y me moſtrâre ſu declaracion, ſerá veſtido de purpura, y aurá collar de oro à ſu cuello, y enel reyno ſe enſeñoreará el tercero.

8 Entonces fueron metidos todos los ſabios del Rey, y no pudieron leer la eſcriptura, ni moſtrar àl Rey ſu declaracion.

9 Entonces el Rey Balsaſar fue muy turbado, y ſus colores ſe le mudârõ, y ſus principes ſe alterâron.

10 La Reyna, por las palabras del Rey y de ſus Principes, entró à la ſala del vanquete. habló la Reyna y dixo, Rey para ſiempre biue, No te aßombren tus penſamientos, ni tus colores ſe demuden:

11 En tu Reyno ay vn varon enel qual mora el eſpiritu de los angeles Sanos: y en los dias de tu padre ſe halló enel lumbre, y intelligencia, y Sabiduria, como ſciencia de los angeles: àlqual el Rey Nabuchodonoſor tu padre conſtituyó principe ſobre todos los Magos, Aſtrologos, Chaldeos, y Adiuinos: el Rey tu padre:

12 Por quanto fue hallado enel mayor eſpiritu, y ſciencia, y entendimiento, declarando ſueños, y deſatando preguntas, y ſoltando dubdas, es à ſaber en Daniel: àl qual el Rey puſo nombre Balthaſar. llameſe pues aora Daniel, y el moſtrará la declaracion.

13 Entonces Daniel fue traydo delante del Rey. Y habló el Rey, y dixo à Daniel: Eres tu aquel Daniel de los hijos dela captiuidad de Iudá, que mi padre truxo de Iudá?

14 Yo he oydo de ti que el eſpiritu de los angeles Sanos eſtá en ti, y que en ti ſe halló lumbre y entendimiẽto, y mayor ſabiduria.

15 Y aora fueron traydos delante de mi ſabios, aſtrologos, que leyeßen eſta eſcriptura, y me moſtraßen ſu declaracion: y no han podido moſtrar la declaracion del negocio.

16 Y yo he oydo de ti que puedes declarar las dubdas, y deſatar difficultades: Si aora pudieres leer eſta eſcriptura, y moſtrarme ſu declaraciõ, ſerás veſtido de purpura, y collar de oro ſerá pueſto en tu cuello, y enel Reyno ſerás el tercer Señor.

17 Entonces Daniel Reſpondió, y dixo delante del Rey: Tus dones ſeanſe para ti, y tus preſentes da los à otre. La eſcriptura yo la leeré àl Rey, y le moſtraré la declaracion.

18 El Altißimo Dios ô Rey, dió à Nabuchodonoſor tu padre el Reyno, y la grandeza, y la gloria, y la hermosura.

19 Y por la grandeza que le dió, todos los pueblos, naciones, y lenguajes temblauan y temian delante deel. Los queel queria, mataua: y à los que queria, daua vida: loſque queria, engrandecia: y loſque queria, abaxaua.

20 Mas quando ſu coraçon ſe enſoberueció, y ſu eſpiritu ſe endureció en altiuez, fue depueſto de la ſilla de ſu Reyno, y traſpaßaron deel la gloria.

21 Y fue echado de entre los hijos de los hombres: y ſu coraçon fue pueſto con las beſtias, y con los aſnos mõteſes fue ſu morada. Yerua, como à buey, le hizierõ comer, y ſu cuerpo fue teñido conel rocio del cielo: haſta que conoció queel Altißimo Dios ſe enſeñorea del reyno de los hombres, y àlque quiſiere, pondrá ſobreel.

22 Y tu ſu hijo Balsaſar no humillaſte tu coraçon, ſabiendo todo eſto:

23 Y cõtra el Señor del cielo te has enſoberuecido: y heziſte traer delante de ti los vaſos de ſu Caſa, y tu, y tus principes, tus mugeres, y tus concubinas, beuiſtes vino enellos: demas deeſto à dioſes de plata y de oro, de metal, de hierro, de madera, y de piedra, que ni veen ni oyen, diſte alabãça: Y àl Dios, en cuya mano eſtá tu vida, y ſon todos tus caminos, nunca honrraſte.

24 Entonces de ſu preſencia fue embiada la palma dela mano, que eſculpió eſta eſcriptura.

25 Y la eſcriptura que eſculpió es MENE, MENE, THECEL, VPHARSIN.

26 La declaracion del negocio es, MENE, Cõtó Dios tu Reyno, y ha lo cumplido.

27 THECEL, Peſado has ſido en balança y fueſte hallado falto.

28 PERAS, tu Reyno fue rompido y es dado à Medos y Perſas.

29 Entonces, mandandolo Balsaſar, viſtieron à Daniel de purpura, y en ſu cuello fué pueſto vn collar de oro: Y apregonaron de el, que fueße el tercer Señor en el Reyno.

30 La miſma noche fué muerto Balsaſar Rey de los Chaldeos.

31 Y Dario de Media tomó el Reyno ſiẽdo de ſeſenta y dos años.


La Biblia del Oso RV 1569



viernes, 7 de abril de 2023

El Festín del Rey Baltasar

El Festín del Rey Baltasar, Rembrandt (1635-1638). National Gallery, Londres.
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Un viejo cascarrabias, muy querido amigo, al que llamaré Baltasar, me convidó a almorzar el otro día en su casa para contarme su nuevo plan de lectura. Con mucha seguridad y no poco malhumor, mi anciano amigo declaró: 

– Nada de pensamientos crepusculares o ensayos otoñales. Escribo en el invierno de mis 81 años, con poca melancolía y nada tampoco de Random thoughts of a Fascist Hyena, como tituló Constantine Fitz Gibbon su libro de ensayos, asumiendo con ironía el insulto que le había dirigido un periodista progre. Me propongo si acaso oscilar entre las verdades incómodas y el placer de la transgresión...  
– Hombre, Balta, parece que te has hecho un profeta postmoderno – interrumpí.  
– ¿Y por qué? 
– Lo digo por lo de la transgresión.  
– ¡Qué diantre de transgresión! He decidido decir la verdad de mis gustos y, ante todo, disfrutarlos. Cállate y escúchame.  
    
Balta carraspeó, se caló las gafas, leyó un papel arrugado y declamó con buenos modos escénicos: 

Los pesimistas tan sólo somos unos optimistas exorcistas. Creemos que con el anuncio de catástrofes las conjuramos.  

La verdad es que me gustó ver a mi amigo reconociendo sus tendencias teatrales. Tras declarar que eso no era más que un prólogo, me entregó una holandesa de buen gramaje con unos párrafos escritos con letra cursiva inglesa:                                                                       

La lengua española es superior a la literatura española.  
La lengua inglesa es inferior a la literatura inglesa. 
En cuanto al francés, es inferior al español y superior al inglés.

Pero según el género literario habría que precisar: la novela francesa es inferior a la novela inglesa y superior a la novela española (salvo el Quijote).

En cuanto al teatro, el teatro español de los siglos XVI y XVII es sin duda superior al teatro francés y al teatro inglés. Pero con una excepción, Shakespeare.  

– La lingüística comparada queda clara en esos cinco apotegmas señeros– me explicó Balta. 

***

Abel era Neandertal. Caín era Cromañón. Los hombres de hoy descendemos de Caín en más de un 95%. Es natural: "the survival of the fittest" constatado por Darwin arranca del primer fratricidio. 

– Esto último es un fácil resumen de la historia de los últimos milenios del género humano y otros competidores – insistió mi amigo.

***  

Se agradece la curiosidad del amigo que nos asegura haber comprado nuestro libro.  
Se desprecia al autor que nos regala su libro.
Se considera superior, pues, la curiosidad a la generosidad.

– Y con estos aforismos queda explicada la naturaleza real de las dos tribus humanas que compiten en bajeza y estupidez: escritores y lectores – resumió Balta, apurando su taza de café. 


lunes, 27 de marzo de 2023

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó

        La Anunciación cayó este año en el Sábado, 25 de marzo. Como debe ser pero no siempre es, nueve meses justos antes del día de Navidad. Pero no pude celebrarlo anteayer y lo hago ahora con todo el amor y el respeto que se merece lo inefable, tal como Leonardo da Vinci y Carlo Crivelli lo vieron hace medio milenio y mucho antes San Pablo lo describió. 

    El cuadro de Crivelli es tan hermoso y tan original en su perspectiva que todos los otros pintores parecen toscos a su lado y carentes de misterio, salvo la Anunciación de Leonardo. Crivelli parece sentir vértigo de la reciente innovación óptica. 

    Aunque es cierto que todas las imágenes de la Anunciación durante el Renacimiento y los comienzos del Barroco son bellas. Salvo la única Anunciación fea, la del Greco. Está en el Japón.


La Anunciación, por Carlo Crivelli, 1486
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La Anunciación, por Leonardo da Vinci, circa 1472-1475,
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Grabado de Otto van Veen, 1660, citando a San Pablo, 1 Corintios 2:9
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    La cita de San Pablo que recoge el grabado resume la visión apofática de Dios: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó.


viernes, 17 de marzo de 2023

Liturgia de los días. Un breviario de Castilla

  


   Había pensado escribir largo y tendido sobre Climent (Nomem est omen? Tan sólo a medias, por fortuna). Lo he hecho en otras ocasiones¹.

    Pero encuentro un par de páginas en su nuevo libro, Liturgia de los días. Un breviario de Castilla, que resumen a la perfección su ser y su estar. Esto último ya lo indica el título del ensayo: el autor es y está en Castilla. El ermitaño, el impedido, el preso, y aun el desterrado tienen suerte si el lugar de su retiro o reclusión es hermoso, melancólico a veces, casi siempre silencioso y nunca del todo solitario.

    Por fin un reaccionario como Dios manda, un reaccionario como deberíamos ser todos los demás: culto, amable y tan sólo un poco cabreado. En su libro deambula, narra, columbra... Y siempre hay método en su locura:

    "Though this be madness, yet there is method in't." Hamlet, Acto II, Escena II. 


    Valga la siguiente cita de José Antonio Martínez Climent para ilustrar esta reseña mil veces mejor que con palabras mías:

       Por lo que respecta al Reino de las Sombras, me pregunto una vez más si la Iglesia postconciliar no habrá desperdiciado al Maligno en una imaginería demasiado psicológica, maniquea, un tanto pueril. El magnífico demonio Lucifer (que, pese a todo, sigue siendo el hijo predilecto de Dios Padre, encarnando Su Voluntad hacia la Tierra, sería un formidable rival para Prometeo; puede que el único verdaderamente capaz de arrinconarlo, aunque no de vencerlo. Sin embargo, el tremendum social que conmueve, dispone y moviliza el alma postconciliar convoca a Satanás cayendo como un rayo sobre nosotros para ejercer su labor de gusano. Alejándose de estas posiciones puritanas, moralistas, sería posible acoger a Lucifer como Gracia Descendente. Gracia siempre melancólica a causa de la Caída; dolor para él insalvable, que aún así no le impediría ejecutar Su Voluntad: capitanear una lucha a muerte, perdida de antemano, contra los Titanes y sus ejércitos. 

    Citaré igualmente entre a las alternativas a Ramón Llull, quien deja escrito en su Llibre de l'ordre de cavalleria que los nobles están en la obligación de orientar sus acciones por el camino de la «justicia, sabiduría, caridad, lealtad, verdad, humildad, fortaleza, esperanza, experiencia y otras virtudes semejantes a estas»; ni la arquitectura del hombre virtuoso ni la del caballero requieren de la moral, sino del ejercicio entre deportivo y militar de un cierto código literario en el que no tiene sitio el pensamiento. De modo que podemos preguntarnos: ¿Qué deja al descubierto la moral cuando se la retira amablemente del terreno de juego? Entre otros, estos: la casaca rosa y plata del príncipe de Ligne. 

    Charles Joseph de Ligne sabía que todo empeño es vano pero que en todo afán cabe una forma bella. Sabía también que escatimar la elegancia que todo lo redime es el pecado peor que pueda cometer el hombre, y que en lo efímero de esa gallardía hay un poso de verdad y de duración. De entre tantas como dejó, quizá no sólo la más pertinente sino la más atrevida sea la forma que creó una soleada mañana de septiembre de 1778 en los claros de Gezoway cuando cabalgaba junto a su hijo Charles bajo el fuego de los mosquetes prusianos. Viéndolo sonreír al avanzar a todo galope alargó la mano para coger la suya y, espoleando un poco más a la montura, le dijo: «sería hermoso, ¿o acaso no?, que nos hiriese la misma bala». Su hijo tenía entonces nueve años ². 





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Entre líneas y a contracorriente. Bitácora 2008-2018         

Nueve liberales reaccionarios                   

²  Op. cit página 80 y ss.