(Alfonso X en las Cortes de Valladolid de 1256)
Más de
uno, con cierto cabreo y mucha melancolía, dice qué triste y qué cansado es
repetir que estamos perdiendo tantas cosas importantes y hermosas en nuestra
tierra y que los poderes oficiales se desgañitan año tras año asegurando que
van a impedir que vuelva a suceder.
Sin
embargo los hechos cantan, lúgubremente. Este 2 de Agosto ya se habían quemado
en España 226.157 hectáreas. Y esto no ha hecho más que empezar. No todos los
que contemplan los fuegos lo hacen con indiferencia; muchos los ven con
desesperación y otros con gusto. Pero el caso es que nunca he visto una lista con
los nombres de los incendiarios y con sus condenas por los jueces. Diríase que
no hay condenas. O que se mantienen secretos los nombres de los culpables, por
algún motivo misterioso. Incluso daría que pensar a un surrealista “amargo y
burlón” que no aparecen nombres de los incendiarios porque no hay tales
condenas, y que ello se debe a que los jueces tienen miedo. O, peor aún, a que
la política general del encarcelamiento es evitar gastos de las cárceles.
Y es que en
España prender fuego al monte sale gratis. Habría que aumentar las penas en el
Código Penal. Y cumplirlas, claro. Hace años escribí preguntando a amigos del
PP y del PSOE cuántos incendiarios estaban en la cárcel. No saben, no
contestan. Mientras siga saliendo gratis, los montes seguirán ardiendo.
Puede haber casos en que el incendio no sea provocado directamente por un malnacido: caso, parece ser, de dos de los incendios actuales. Uno, por un coche eléctrico que explotó, y otro (creo que el de Almería con 13 muertos) por un poste de luz viejo y en desuso que se partió y los cables provocaron chispas. En estos casos también hay que exigir responsabilidad penal y multas a los negligentes. En Suiza al incendiario, por acción directa o negligencia, se le obliga a pagar el coste de la extinción del fuego, y se arruina.
Quienes duden, pueden inspirarse en el siglo XIII:
«Todo home que a sabiendas quemare mieses agenas,
o pan en eras, o casas, o monte, quemen a él por ello, e peche todo el daño que
ende viniere, por prueba, o por jura de aquel que lo recibió el daño.»
«De los daños que los omes, o las bestias fazen en las casas de otro de
qual natura quier que sean […] como el que enciende fuego en tiempo de vento
cerca de paja, o de madera, o de mies o de otro lugar semejante es tenido de
pechar el daño que ende viniere.»
Y además el sabio monarca estableció en las Cortes de Valladolid de 1256 lo siguiente:
«Que no pongan fuego para quemar los montes, e al que hallaren faciendo
fuego que lo echen dentro de él».
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Y me parecería poco que los arrojasen dentro. Si un incendio es provocado, con los medios que existen hoy…satélites, cámaras, helicópteros y toda la tecnología disponible para detectar a un conductor que se salta un stop o comete una infracción, es que me resulta incomprensible que cuando se arrasan montes, se destruye la fauna y se provoca un daño irreparable, nunca parezca haber una investigación en condiciones.
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