Marqués de Tamarón || Santiago de Mora Figueroa Marqués de Tamarón: A 200 hectáreas por hora

jueves, 11 de junio de 2026

A 200 hectáreas por hora

 

Las llamas arden a 200 hectáreas por hora en las lomas llegando a Gibraleón (Huelva). 
EFE/David Arjona - 9/6/26

¿Sale gratis?

No, no es gratis. Suele ser muy lucrativo para el incendiario. Todo el mundo lo sabe pero es imposible decirlo pues las pruebas, que sin duda existen, no se dan a conocer.

España registra un inicio de temporada de incendios forestales muy alarmante en mayo y junio de 2026, con 37.805 hectáreas calcinadas acumuladas en lo que va de año según los informes del EFFIS, Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (1) . Esta cifra cuadruplica la superficie quemada en el mismo periodo del año anterior y supera ampliamente la media histórica de las últimas dos décadas.

Mal tiempo, ganancia de pescadores o, en tierra, "buen tiempo" (soleado), ganancia de hideputas.


Lo más vergonzoso es la ausencia de datos oficiales sobre el número de delincuentes identificados, cuántos han sido juzgados, cuántos han sido condenados y cuánto tiempo han cumplido de su condena.

EFE a día de ayer, 10 de Junio, dijo que los jueces declaran secreto del sumario la identidad y el número de los sospechosos de haber provocado estos incendios. Lo habitual es que se termine sin saber la identidad de los culpables y si eran reincidentes.

Sobre las causas que empujaron a estos delitos tan graves, tampoco suelen conocerse o no se quieren hacer públicas. 

Más de un lector sabe a qué me refiero. 





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6 comentarios:

  1. Estamos en Junio y España ya arde como si estuviéramos en pleno agosto. Decenas de miles de hectáreas calcinadas antes de empezar el verano más duro que se prevé en años. Y, como siempre, silencio. Porque no, los incendios provocados no salen gratis. El precio lo pagan los montes, los animales y la gente. Los culpables, demasiadas veces, desaparecen entre el humo. Qué falta hacen más artículos “encendidos” como los tuyos Santiago, se echa de menos más implicación en un problema que aumenta cada año.

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  2. Como cada año Santiago. Nos lamentamos de lo mismo. No hay calificativos. Es otra consecuencia de un mal sistema y de unos malos gobiernos que conducen a pésimas leyes y a peores resultados. Me subleva, me apena, y me irrita como a ti. Un saludo y, pese a todo, buen verano. A tu servicio. David J.

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  3. Lo más desolador no es únicamente el fuego.
    Es la costumbre.

    Cada verano contemplamos montes ardiendo, pueblos desalojados, animales huyendo y miles de hectáreas convertidas en ceniza. Después llegan las cifras, las declaraciones y, poco a poco, el olvido.

    Y mientras tanto, queda flotando una sensación incómoda: casi nunca sabemos en qué termina todo esto. Ni quién provocó el incendio. Ni si pagó por ello. Ni qué intereses había detrás.

    Cuando una tragedia se repite demasiadas veces sin respuestas claras, la desconfianza deja de ser una exageración para convertirse en una consecuencia natural.

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  4. La protección de la que goza el pirómano en España me hace recordar que, hace poco, una amiga que trabaja en no sé qué consorcio de bomberos me hizo llegar, para que aplaudiera, una rueda de prensa del jefe de bomberos de la ciudad de Los Ángeles. El muy camarada informaba al respetable de que sofocar incendios pasaba a ser tarea y responsabilidad de cada particular, que deberá, además de seguir pagando el cuerpo con sus impuestos, apartar para llevar a cabo una interminable batería de medidas destinadas a evitar la propagación de las llamás. Informó también de que se mantiene el lema progresista de "que el agua fluya al mar", que justificó el vaciado de los depósitos municipales y que no hubiera agua para apagar el último y tremendo fuego que asoló hace poco la ciudad. Uno pensaría que el buen camarada ya ha sido detenido, juzgado y condenado a apagar incendios el resto de su vida a cambio de tres bocadillos al día y un camastro. Pero no: ahora goza de la entregada protección del Partido Demócrata, y de una creciente popularidad entre los votantes que quedaron sin casa.
    Me pregunto cuándo veremos cosas así el la España Progresista. Lo siento por mi amiga, a la que, por no violentar la cosa, no respondí.

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  5. Por último: hace unas pocas semanas conocí el primer incendios en este valle. Vi las llamas saltando por los juncos del Canal, y arder al chopo junto a mi puerta. Al final se salvaron estas casitas dispersas y la tarea de reconstrucción del hábitat con la que hemos recuperado está hectárea, que antes era un desierto de piedras. La colilla de ciclista-senderista que lo causó no aparecerá jamás en los informes.

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  6. Es indignante ver cómo los incendios siguen destruyendo miles de hectáreas de nuestro patrimonio natural. Más allá de las causas concretas de cada caso, es fundamental investigar, identificar y sancionar a los responsables cuando existan pruebas. La prevención, la transparencia y la protección de los montes deben ser una prioridad para evitar que estas tragedias se repitan.

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