Buscando no sé qué anoche, me apareció un ensayo con el título intrigante de Los recursos de la melancolía. Su autor es -o más bien fue- Jacobo Muñoz y se refería a mi primer libro, Pólvora con aguardiente.
Me permito reproducir aquí el ensayo, que apareció en Los cuadernos de literatura. Jacobo Muñoz (1942-2018) era amigo mío y me honró dedicando tres mil y pico palabras académicas a mi modesto libro de cuentos.
La verdad es que no entendí muy bien todas sus observaciones. Cuando se lee una reseña de un libro, el lector de la reseña y además del libro y del autor, se pregunta si al crítico le gustó lo criticado o no, si lo recomendaba o no. Ese es mi caso con este ensayo, pero estoy seguro de que algún día me reuniré con él en el limbo y ya me aclarará. Y nos reiremos.
Para leer el ensayo basta con pinchar sobre cada imagen.
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Yo estoy seguro de que le gustó. Y quién sabe, igual desde donde esté sigue poniéndose al día con todos esos libros que se quedaron sin reseña, material, desde luego, no le habría faltado.
ResponderEliminarBueno es que hay algo especialmente entrañable en esa mezcla de admiración, desconcierto y sentido del humor con la que evoca usted el ensayo de Jacobo Muñoz.
ResponderEliminarY quizá, como dice, quede pendiente esa conversación en el limbo para aclarar por fin qué quiso decir. Sin leerlo, opino que es, cuanto menos, interesante, con un título muy enigmático. Un saludo D. Santiago
Es un libro estupendo, una recopilación de cuentos que, pese a tener casi 45 años desde su primera edición, siguen siendo perfectamente actuales y en cuanto a reseña es un poco enigmática, sí… pero se nota que un entendido alaba la manera en que está escrito "Pólvora con aguardiente", ahora me han entrado ganas de releerlo
ResponderEliminarHe ahí el irresistible atractivo de la oscuridad retórica…
ResponderEliminarYo creo que es una crítica positiva. El estilo narrativo es denso y difícil de entender. No sé por qué hay escritores que tienden a la ininteligibilidad de forma sistemática, pero los hay. La gran prosa huele a pan fresco, a hogaza recién horneada, pues es envolvente y simple, fresca y saciante, como la de Tamarón. Saludos querido Santiago. A tu vera. DJ
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