Mariano Ucelay de Montero murió el pasado Domingo 4 de Octubre de 2015 en Madrid, donde había nacido en 1936. Me parece justo pagar con tristeza los muchos ratos de alegría que se han tenido con un amigo; eso es lo que llamamos el duelo. Pero sabemos que es ley de vida el que a la larga siempre cobren más fuerza los buenos recuerdos que las memorias tristes. Algún día escribiré algo sobre nuestras bromas y veras de jóvenes diplomáticos en París, hace más de cuarenta años. Hoy no.
Mas quiero pagar, tarde y mal, una deuda reciente. Hace meses que comenté con él varios gozos y angustias de la traducción. Vinimos a dar con el poema If (Si...) de Kipling, que Mariano había traducido magistralmente en 1995. Buscamos otras versiones en español (donde la única otra aceptable es la de Miquelarena) y en francés, donde la más libre es la de André Maurois. Le pedí permiso a mi amigo para publicar su versión en esta bitácora, junto con el original y otras traducciones. Asintió de buen humor al careo. Y yo luego me olvidé. Me olvidé del asunto que bien mirado es el único importante en la vida: si al odio no respondes con más odio, y encima / no te las das de justo, ni de sabio al hablar.
Por eso, y porque sé que Mariano Ucelay en más de una ocasión debió de acudir -porque debió acudir- a los consejos estoicos de Kipling, es de justicia publicar ahora, con urgencia, el original de Kipling y la traducción de Ucelay, seguidos de la versión anterior de Miquelarena así como la de Maurois.
Aquí están:
If
If
you can keep your head when all about you
Are
losing theirs and blaming it on you,
If
you can trust yourself when all men doubt you,
But
make allowance for their doubting too;
If
you can wait and not be tired by waiting,
Or
being lied about, don’t deal in lies,
Or
being hated, don’t give way to hating,
And
yet don’t look too good, nor talk too wise:
If
you can dream—and not make dreams your master;
If
you can think—and not make thoughts your aim;
If
you can meet with Triumph and Disaster
And
treat those two impostors just the same;
If
you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or
watch the things you gave your life to, broken,
And
stoop and build ’em up with worn-out tools:
If
you can make one heap of all your winnings
And
risk it on one turn of pitch-and-toss,
And
lose, and start again at your beginnings
And
never breathe a word about your loss;
If
you can force your heart and nerve and sinew
To
serve your turn long after they are gone,
And
so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: “Hold on!”
If
you can talk with crowds and keep your virtue,
Or
walk with Kings—nor lose the common touch,
If
neither foes nor loving friends can hurt you,
If
all men count with you, but none too much;
If
you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds’ worth of distance run,
Yours is the Earth and everything that’s in it,
And—which is more—you’ll be a Man, my son.
Rudyard
Kipling, 1895
IF...
Si sabes guardar firme la cabeza en los
hombros
cuando todos la pierden y por ello te
culpan,
si en ti mismo confías cuando otros de ti
dudan,
mas eres indulgente también con su dudar;
si esperar sabes siempre, sin cansarte en
la espera,
y en falacias no incurres, aunque de ti
las digan;
si al odio no respondes con más odio, y
encima
no te las das de justo, ni de sabio al
hablar;
Si al soñar no te dejas dominar por los
sueños
ni es sólo el pensamiento tu objetivo al
pensar;
si eres capaz de habértelas con el
Triunfo y la Ruina
y a entrambos impostores dar trato
parigual;
si no te desanimas al oír tus verdades
trastrocadas por pillos como trampa de
incautos;
si al ver rotas las cosas que ocuparon tu
vida
con tus gastados útiles las vuelves a
empezar;
Si eres capaz un día de arriesgar tus
ganancias
al albur de una sola jugada a cara o
cruz,
y perder, y de nuevo tornar a tus
comienzos
sin musitar palabra por todo lo perdido;
si puedes obligar corazón, nervio y fibra
a responder muy luego de haberlos
agotado,
y así aguantar aún, cuando en ti nada
queda
salvo tu voluntad, que les ordena:
"¡Aún más!"
Si el decoro conservas al hablar con la
plebe
y entre reyes no pierdes tu sentir del
común;
si no pueden amigos ni enemigos herirte
y todos, mas no en todo, pueden contar
contigo;
si llenar, en fin, sabes el minuto
postrero
con sesenta segundos de andadura
cumplida,
tuya es la Tierra y tuyo
cuanto la Tierra encierra
y, lo que es más, ya eres todo un Hombre,
hijo mío.
Traducción de Mariano Ucelay de Montero,
1995
Si
Si guardas, en tu puesto, la cabeza
tranquila
cuando todo a tu lado es cabeza
perdida.
Si tienes en ti mismo una fe que te
niegan
y no desprecias nunca las dudas que ellos
tengan.
Si esperas, en tu puesto, sin fatiga en la
espera;
si, engañado, no engañas; si no buscas más
odio
que el odio que te tengan…
Si eres bueno y no finges ser mejor de lo
que eres;
si, al hablar, no exageras lo que sabes y
quieres.
Si sueñas y los sueños no te hacen su
esclavo;
si piensas y rechazas lo que piensas en
vano.
Si tropiezas al Triunfo, si llega tu
Derrota,
y a los dos impostores los tratas de igual
forma.
Si logras que se sepa la Verdad que has
hablado
a pesar del sofisma del Orbe
encanallado.
Si vuelves al comienzo de la obra perdida
aunque esta obra sea la de toda tu vida.
Si arriesgas en un golpe y lleno de
alegría,
tus ganancias de siempre a la suerte de un
día;
y pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea
sin decir nada a nadie de lo que es y lo
que era.
Si logras que tus nervios y el corazón te
asistan,
aun después de su fuga de tu cuerpo en
fatiga;
y se agarren contigo cuando no quede
nada
porque tú lo deseas y lo quieres y mandas.
Si hablas con el pueblo y guardas tu
virtud.
Si marchas junto a Reyes con tu paso y tu
luz.
Si nadie que te hiera llega a hacerte la
herida.
Si todos te reclaman y ni uno te
precisa.
Si llenas el minuto inolvidable y
cierto,
de sesenta segundos que te lleven al cielo…
Todo lo de esta Tierra será de tu dominio;
y mucho más aún: serás Hombre, hijo mío.
Traducción de Jacinto Miquelarena
Si
Si tu peux voir détruit l'ouvrage de ta
vie
Et sans dire un seul mot te mettre à
rebâtir,
Ou perdre en un seul coup le gain de cent
parties
Sans un geste et sans un soupir ;
Si tu peux être amant sans être fou
d'amour,
Si tu peux être fort sans cesser d'être
tendre,
Et, te
sentant haï, sans haïr à ton tour,
Pourtant lutter et te défendre ;
Si tu peux supporter d'entendre tes
paroles
Travesties par des gueux pour exciter des
sots,
Et d'entendre mentir sur toi leurs bouches
folles
Sans mentir toi-même d'un mot ;
Si tu peux rester digne en étant
populaire,
Si tu peux rester peuple en conseillant les
rois,
Et si tu peux aimer tous tes amis en
frère,
Sans
qu'aucun d'eux soit tout pour toi ;
Si tu sais méditer, observer et connaître,
Sans
jamais devenir sceptique ou destructeur,
Rêver,
mais sans laisser ton rêve être ton maître,
Penser sans n'être qu'un penseur ;
Si tu peux être dur sans jamais être en
rage,
Si tu peux être brave et jamais imprudent,
Si tu sais être bon, si tu sais être sage,
Sans être moral ni pédant ;
Si tu peux rencontrer Triomphe après
Défaite
Et
recevoir ces deux menteurs d'un même front,
Si tu peux conserver ton courage et ta
tête
Quand tous les autres les perdront,
Alors les Rois, les Dieux, la Chance et la
Victoire
Seront à tous jamais tes esclaves soumis,
Et, ce qui vaut mieux que les Rois et la
Gloire
Tu seras un homme, mon fils.
Traducción de André Maurois, 1918
Enlace relacionado:
Botones de muestra (XIII): Mariano Ucelay de Montero








