Marqués de Tamarón || Santiago de Mora Figueroa Marqués de Tamarón: Cleopatra en los brazos de Unamuno

jueves, 6 de noviembre de 2008

Cleopatra en los brazos de Unamuno

Narcissus pseudonarcissus confusus hispanicus. Foto Marqués de TamarónFoto del 5 de abril, 2008, a unos 1600 metros de altura ladera norte del Guadarrama. Es una escena histórica, un sueño freudiano de Unamuno: un Narcissus pseudonarcissus confusus hispanicus (perífrasis y metáfora y vera descripción del gran farsante U.) en éxtasis al ser libado por una mariposa Cleopatra (Gonepterix cleopatra, variedad de la mariposa limonera), ambos rodeados de boñigas de vaca, o quizá cagajones de caballo.

(c) Marqués de Tamarón 2008

3 comentarios:

  1. Y pensar que esta mariposa ni siquiera sabe que tiene nombre de reina egipcia. Ella, y millones como ella, ignorantes de cómo se llaman. "To confront night, storms, hunger, ridicule, accidents, rebuffs, as the trees and animals do".

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  2. Esa mariposa rodeada de mierda es una metáfora perfecta del siglo XX y el mundo moderno en general. El ácrata que firma el blog seguro que me entiende. Un saludo. El lobo estepario.

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  3. Ramón J. Sender opinaba así sobre Unamuno:
    "Lo que pasaba con la gente del noventa y ocho es que todos tenían la obsesión de Nietzsche. No es broma. Con Unamuno esa actitud tomaba proporciones monumentales. Yo no había leído casi nada de él sino artículos, y quise leer sus novelas y no pude. Me parecían muy malas. Pero un día estando en el Ateneo con un grupo de amigos suyos llegó Unamuno y todos se pusieron de pie menos yo. Él me miraba de reojo seguramente pensando: ¿quién será este discrepante? No me lo habían presentado y yo no quería adularlo. Comenzó ha hablar y se dirígía a mí, mirándome de reojo, y allí comenzó la incomodidad. Era algo como una dificultad física de presencias ¿no? . Yo no encontraba en él honestidad. Me parecía un "poseur" decorativo y falso, y él quizá me encontraba a mí un poco adusto, demasiado natural y directo (...)
    En todas partes hay dos clases de escritores: unos a quienes se elogia y otros a quienes se lee. En España, en esa época, no había crítica realmente. No hubo crítica desde la muerte de Marcelino Menéndez Pelayo. Y también se elogiaba a Don Miguel por provincianismo. Unamuno comenzó a hacer efecto cuando fue rector de Salamanca. Y porque era uno de los pocos que sabía griego en su tiempo. Latín lo sabe todo el mundo en España mejor o peor, pero griego lo saben muy pocos. Sin embargo, no parecía haber aprendido gran cosa de los griegos. DEL SENTIMIENTO TRÁGICO DE LA VIDA es una paráfrasis de Spinoza, a quien además no acaba de comprender. En todo el libro el único interés está en lo que cita ocasionalmente de Spinoza. Las reacciones suyas ante Spinoza, q quien llama por cierto de vez en cuanto "el pobre Spinoza" son absurdas. El pobre Spinoza, de quien el rico Unamuno vive en ese libro".
    Conversaciones con Ramón J. Sender, Madrid, 1.971.

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