Después del siglo XX
Por Fernando Ortiz
Ediciones de la Isla de Siltolá
Sevilla, Enero 2012
(El libro se encuentra en Amazon.es)

En un lugar de la blogosfera de cuyo nombre conviene acordarnos (Apuntes y Reflexiones), abundan nuevos regalos en prosa y en verso que Fernando Ortiz hace a sus lectores con constancia, arte y hondura. Algunos acaban de aparecer en papel -por cierto, buen papel, buena tipografía, buena maquetación- bajo el título Después del siglo XX. El librito contiene entre otros este hermoso poema en endecasílabos blancos que no me resisto a reproducir entero como botón de muestra:
Memorias de un niño leído
Verano, la campiña, la cocina
a través de una puerta se abre al campo.
Trajinaban en ellas las mujeres.
Y por aquella puerta yo salía
al huerto, y arrancaba de la mata
un tomate al que daba algún mordisco.
Y escogía algún fruto bien maduro
del árbol, con pericia de un experto.
Agotado del juego matutino
a comer me llamaban, y el gazpacho
embaulaba y algún plato riquísimo.
Luego a dormir la siesta. Por la tarde,
en un sillón de mimbre me sentaba
bajo las buganvilias del jardín.
Y pensaba qué triste era mi vida.
Verano, la campiña, la cocina
a través de una puerta se abre al campo.
Trajinaban en ellas las mujeres.
Y por aquella puerta yo salía
al huerto, y arrancaba de la mata
un tomate al que daba algún mordisco.
Y escogía algún fruto bien maduro
del árbol, con pericia de un experto.
Agotado del juego matutino
a comer me llamaban, y el gazpacho
embaulaba y algún plato riquísimo.
Luego a dormir la siesta. Por la tarde,
en un sillón de mimbre me sentaba
bajo las buganvilias del jardín.
Y pensaba qué triste era mi vida.
Me trajo a la mente una frase del último artículo que publicó Joaquín Calvo-Sotelo, y la cito de memoria: "Lo único que reprocho a la vida es que no me avisó cuando más feliz era yo". Los endecasílabos de Fernando Ortiz tienen un claro y limpio tono elegíaco. Junto a poemas elegíacos, algunos ya fúnebres, hay otros de desengaño irónico. Y también hay uno que es pura sátira (es decir puro humor, según acabo de leer a Monseñor Ronald Knox), como este broche por soleares:
El siglo XX
Que nadie se llame a engaño:
Lo mejor del siglo XX
ha sido el cuarto de baño.
Que nadie se llame a engaño:
Lo mejor del siglo XX
ha sido el cuarto de baño.
No es chico valor decir eso. Nabokov dijo algo parecido pero con menos gracia y sin rima, y por poco no lo matan los progres.
Así es que preparémonos para defender a Fernando Ortiz ahora que se declara incrédulo sobre la existencia del Progreso. Desde luego en la poesía no hay ningún Progreso, que se sepa. Pero ya es mucho e inhabitual estar a la altura de lo mejor del pasado, como consigue Fernando Ortiz.
Gracias, maestro.
Enlaces relacionados:
Dos antologías poéticas de Fernando Ortiz
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Comentar