Marqués de Tamarón || Santiago de Mora Figueroa Marqués de Tamarón: San Jerónimo (V)

martes, 29 de marzo de 2011

San Jerónimo (V)

Carpaccio pinxit 1502


En realidad reproduzco este cuadro por capricho. No representa a San Jerónimo sino a San Agustín, pero en algún sitio he visto que lo llamaban Aparición de San Jerónimo a San Agustín, como aquel feísimo que publiqué en San Jerónimo (III). El caso es que en este otro podemos pensar que San Agustín estaba viendo la aparición, quizá a través de la ventana, o en otra hoja de un tríptico. Pero San Agustín está aquí tan cómodo, casi en un confort burgués, y para colmo, con un caniche en vez de un león como su amigo y adversario San Jerónimo.

La verdad es que no entiendo la mayoría de los símbolos que aparecen en este cuadro. El escenario no es gemütlich, se salva gracias a un algo de ironía y a un mucho de simbología. Sin embargo, en los otros cuadros que he visto de Carpaccio no encuentro mucho de ambas características. Bueno, algo de ironía sí hay en la irrupción del león con San Jerónimo en el convento (San Jerónimo II).

En fin, una vez más me atrevo a pedir a los paseantes por esta su bitácora, casi todos más cultos que yo, que nos aclaren el misterio del caniche de este San Agustín algo mundano.


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7 comentarios:

  1. Buenos días. He leído por ahí que la escena trata de la premonición por San Agustín de la muerte de San Jerónimo. El perro, que tiene el sentido del olfato muy desarrollado, sería símbolo de la sagacidad, de la previsión, del hiponense. Pero sí, elegir a un caniche y no a otra raza más aparente, es bastante irónico. Un abrazo.

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  2. Una primera pista sobre el caniche es el dibujo que se conserva en el British Museum. Observándolo se diría que ese caniche antes fue gato. http://bit.ly/glhzuj

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  3. No deja de ser llamativo el báculo,así, colocado casi con indolencia en el altar. Parece, por la posición, más un cayado o una buena vara para pastorear.

    Saludos.

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  4. Lo que el personaje del cuadro parece estar haciendo es mirar por la ventana, lo que, desde luego, cuadra poco con la idea general que se tiene sobre los intereses intelectuales de San Agustín, de manera que su imagen del XV es un poco extraña. Por supuesto el caniche, avant la lettre, pero también el curioso desorden; es lo que pasa con este tipo de pintura a caballo del simbolismo medieval y el supuesto naturalismo moderno, que no se entiende con facilidad. Habrá que esperar que algún especialista nos lo aclare, pero deberá saber algo más que las wikipedias al uso, aunque quizá no sea posible conseguirlo.

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  5. Creo que se desea expresar que le es imposible al hombre entender plenamente el pensamiento de Dios del mismo modo que le es imposible al perro entender plenamente el pensamiento de su amo. La ventana por la que mira el santo simboliza la inspiración divina.
    J.R. Vélez

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  6. No me atrevo a aventurar una interpretación sobre la presencia de este perro -antes gato- en el estudio de San Agustín. Pudiera ser, como dice sin excesivo esfuerzo algún comentarista, la imagen de la fidelidad. Pero sí quiero llamar la atención sobre la raza del perro, que no es un caniche, a pesar de su apariencia. El arquitecto italiano Giuseppe Alessandra, criador de perros, ha identificado en un artículo ("Il cane nell'arte") este ejemplar como un Volpino Italiano, perro que tuvo también Miguel Ángel y que debió estar muy extendido en el centro y norte de Italia en el Siglo XVI. Esta raza se encuentra en la actualidad extinguida: en 1965 había solo cinco ejemplares registrados, y en los años 80 el Ente Nazionale della Cinofilia Italiana certificó su desaparición. Dejo la palabra a Alessandra: "Osservando il piccolo animale appare subito evidente che si tratta di uno splendido Volpino Italiano, il cane che fu anche di Michelangelo e che, tenuto conto della contemporaneità dei due Artisti, evidentemente risultava già all'epoca diffuso, sia al centro che nel nord Italia e, ammirando lo straordinario realismo, che ne fa un vero e proprio ritratto, appare del tutto evidente che l'Artista si sia ispirato ad un modello vivente, magari al suo cane, come sarebbe bello immaginare.
    E' davvero impressionante come il Volpino del Carpaccio corrisponda in maniera perfetta a quelle che sono le caratteristiche di razza dettate dallo standard attualmente in vigore. Basti guardare il mantello con pelo folto che sul collo forma un ampio collare, con cranio coperto da pelo semilungo, che ben nasconde la base delle orecchie, mentre sul muso si presenta corto.
    Anche le orecchie sono davvero perfette, non troppo lunghe, portate bene erette, con la faccia interna rivolta in avanti risultando, inoltre, inserite ben alte e tra di loro ravvicinate.
    Se poi si osserva bene la testa, appare chiara la sua forma piramidale, con muso inferiore alla lunghezza del cranio che appare con il tipico profilo ad uovo, ed ancora, per concludere la descrizione del Volpino Italiano dipinto del Carpaccio, la perfetta linea retta del labbro superiore e la posizione sub frontale dell'occhio. Anche la sua taglia, benché il cane sia seduto, se rapportata agli oggetti circostanti non si discosta molto da quella ideale che, ben si sa, è compresa tra i 25 centimetri, come minimo per le femmine, ed i 30, come massimo per i maschi.
    Siamo, quindi, di fronte ad un vero "modello" rispetto allo standard attuale e colpisce il fatto che il Maestro veneziano abbia dipinto l'opera nel lontano 1502."

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  7. De la decena de citas a canes y perros en "La Ciudad de Dios" destaco la siguiente. San Agustín escribe sobre la complacencia de la compañía del perro en el contexto dramático de la diversidad lingüística, la política planetaria, el Imperio, la miseria de las guerras y las de peor especie, las sociales y las civiles. . ¿Un guiño sólo de Carpaccio?

    Libro XIX,
    CAPITULO VII De la diversidad de lenguas, que dificulta las relaciones entre los hombres, y de la miseria de las guerras, aun de las que se llaman justas. Después de la ciudad sigue el orbe de la tierra, adonde ponen el tercer grado de la política humana, comenzando en la casa, pasando de ésta a la ciudad y procediendo después hasta llegar al orbe de la tierra. El cual, sin duda, como un océano y abismo de aguas, cuanto es mayor, tanto más circundado está de peligros. Adonde lo primero la diversidad de los idiomas enajena y divide al hombre del hombre, porque si en un camino se encuentran dos, de diferentes lenguas, que no se entienda el uno al otro, y no pueden pasar adelante, sino que por necesidad hayan de estar juntos, más fácilmente se acomodarán y juntarán unos animales mudos, aun de distinta especie, que no ellos, a pesar de ser hombres. Porque cuando los hombres no pueden comunicar entre sí lo que sienten, sólo por la diversidad de las lenguas, no aprovecha para que se junte la semejanza que entre sí tienen tan grande de la naturaleza; de forma que con mayor complacencia estará un hombre asociado de un perro que con un hombre extranjero. Pero dirán que por lo mismo la mi penosa ciudad de Roma, para la conservación de la paz política en las naciones conquistadas, no sólo les obligaron a recibir el yugo, sino también su idioma, por lo cual no faltaron, sino sobraron intérpretes. Es verdad; más esto, ¿con cuántas y cuán crueles guerras, y con cuánta mortandad de hombres, y con cuánto derramamiento de sangre humana se alcanzó? Y con todo, no por ello, habiendo acabado todo esto, acabó la miseria de tantos males pues aunque no hayan faltado ni falten enemigos, como los son las naciones extranjeras, con. quienes se ha sostenido y sostiene continúa guerra, sin embargo, la misma grandeza del imperio ha producido otra especie peor de guerras, y de peor condición, es a saber, las sociales y civiles, con las cuales se destruyen más infelizmente los hombres, ya sean cuando traen guerra por conseguir la paz, ya sea porque temen que vuelva a encenderse."

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