Marqués de Tamarón || Santiago de Mora Figueroa Marqués de Tamarón: Presentación de Miradas al último espejo

martes, 7 de junio de 2011

Presentación de Miradas al último espejo


por Fernando Ortiz





Decía yo, en el prólogo de una antología, que “con los años vamos adquiriendo nuevas experiencias. En cada edad la vida es la misma, pero la vemos de diferente manera. Como cuando nos alejamos de una ciudad que está en una sierra laberíntica. Y al irnos yendo, desde cada hondón o altozano la vemos con diferente perspectiva. Y si entramos en ella, al estar escalonadas las casas, nos depara más de una sorpresa. Creíamos que había tres, a lo sumo cuatro calles, y al internarnos entre éstas vamos descubriendo muchas más que, recatadamente, se ocultaban a esa primera ojeada que echamos, al pasar, desde la carretera. Se encuentra uno mil rincones inesperados. Esa ciudad es la vida. Y en las palabras del verso se entrelazan música, imágenes e ideas que sintetizan nuestra mirada cargada de tiempo. Esto hace posible que escribamos poesía siempre sobre el mismo tema y, en el mejor de los casos, con diferentes matices”.

Pero he aquí que una mañana fui al médico a recoger unas pruebas que yo pensaba rutinarias, hace hoy casi exactamente un año, y me encontré con el posible y cercano punto final. Ese punto final que nunca ponemos sino que nos lo ponen. Y me acordé de las palabras del prólogo del Persiles, ya dictado por Cervantes en su lecho de muerte, cuando dice: “El tiempo es breve, las esperanzas menguan”. ¡“Adiós gracias, adiós donaires, adiós regocijados amigos”!

Por cierto que mi buen amigo Manuel Ángel Vázquez Medel, en el magnífico discurso en el homenaje que el 28 del pasado abril me ofreció en nombre de la red internacional de universidades lectoras y el taller de escritura de la Universidad de Sevilla, dijo, si mal no recuerdo, que yo siempre andaba despidiéndome en mis versos, cosa que es cierta, y que por eso mi primer libro se titulaba Primera Despedida y el último Miradas al último espejo . Estoy de acuerdo con la humorada, pero con un matiz. En el primer libro me despedía de la turbia y animosa primera juventud y en el último –y que quede muy claro que yo estaría muy satisfecho si le siguieran otros- me despido con cervantino agradecimiento de la vida.

Y en verdad, en esta última vuelta del camino, por decirlo con las palabras con las que tituló Baroja el tramo final de sus memorias, se me antojó que me faltaba decir algunas cosas sobre la vida, sobre mis recuerdos, sobre mis afectos. Y estuve más de un mes urdiendo poemas, que transcribía en una libretilla con cubierta de vivos colores que compré en un mercadillo de la playa de Conil hará tres años. Hasta en la sala de espera del médico –al que por cierto debo agradecerle que me hiciese esperar muchas veces más de una hora, pues ya entraba en la consulta con el poema terminado- me llevaba esa libretilla, de las que voy a leerles ahora algún poema.

(Sevilla. Diputación Provincial. Casa de la Provincia. Palabras leídas el 24, 5, 2011)

Fernando Ortiz

(Este libro, editado por la Diputación de Sevilla, lo distribuye en Madrid “La mar de libros”, distribuidora. Dele Ud. la referencia a su librero. Precio, 6 euros).

(Y en Madrid lo tendrán muy pronto en la Librería Diálogo, calle de Diego de León, número 2, esquina calle de Serrano).

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