Marqués de Tamarón || Santiago de Mora Figueroa Marqués de Tamarón: Mentiría si dijese...

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Mentiría si dijese...


   Mentiría si dijese que reproduzco aquí esta generosa reseña de mi libro por puro afán de informar a ustedes, queridos lectores. Lo hago, como lo hice en los tres casos anteriores, sobre todo por vanidad y también por gratitud hacia su autor. Coinciden en éste su condición de diplomático con la de escritor, y dado que ambos oficios tienen fama de mordaces, y en ninguno reina la indulgencia con los compañeros, y siendo Jaime López-Dóriga por partida doble compañero mío, es muy de agradecer su benevolencia. 


Con cesura y sin censura



   El Marqués de Tamarón, en la imagen, vive hoy el momento de mayor lucidez e independencia intelectual de su dilatada –aunque aún no suficientemente larga— carrera. Acaba de publicar su gran obra: "Entre líneas y a contracorriente".


Por Jaime López-Dóriga - 6 noviembre, 2018


   Pese a la alharaca progresista que trata de disimularlo, vivimos tiempos de censura. Una censura posmoderna, basada no en la prohibición sino en la dictadura de lo políticamente correcto, que es método sibilino y cuya probada eficacia reside en convencer al censurado de lo conveniente de la reprobación.

   No por casualidad, el Marqués de Tamarón vive hoy el momento de mayor lucidez e independencia intelectual de su dilatada –aunque aún no suficientemente larga— carrera. Acaba de publicar su opus magnumEntre líneas y a contracorriente, y a la vista de la báscula y de la factura no es de extrañar que el editor más inclinado a patrocinárselo haya sido él mismo.

   Los tres tomos que recogen años de bitácora del autor saben proclamar con profundidad –pero también con humor entretenido— el blasón de la república de las letras tamaroniana: “Sin cesura ni censura, no hay literatura”. En el actual marco de represión moral, los artículos de Tamarón, tan llenos de ideas como exentos de ideología, se leen con la satisfacción de constatar que hay sabios de nuestro tiempo que aún se atreven a afear lo peor que existe en él.
 
Marqués de TamarónEntre líneas y a contracorriente. Bitácora 2008-2018Amazon Publishing, 2018.

   Es Entre líneas y a contracorriente obra compilatoria y enciclopédica al tiempo. En ella encontramos la mejor versión del liberal-reaccionarismo, aquella que propugna las mayores cotas de libertad individual sin renunciar a la reacción contra la cursilería. También la del conservadurismo, siguiendo la máxima de Pascal según la cual “tout ce qui se perfectionne par progrès périt aussi par progrès”.

   Escribe Tamarón que la soberbia conduce al aburrimiento, y viceversa. Las páginas que acaba de presentar carecen de ambos pecados. Hay, por el contrario, ironía administrada en varios grados de crueldad, ira en favor de la naturaleza, provocación deliberada y gozosa incorrección política. Su división permite al lector inclinarse por la lingüística o el ensayo social, los temas políticos, culturales o costumbristas y, llegado el momento, entretener su pensamiento con la lectura de una exquisita novela, también publicada individualmente bajo el título de El rompimiento de gloria.

   Una de las virtudes de este compendio, que lo es del conjunto de la obra tamaroniana, es combatir la corrupción del lenguaje sin caer en la pedantería, que no es sino otra cara de la misma moneda. También lo es un claro componente de crítica social que evita, milagrosamente, el esnobismo. Baste recordar el título de uno de los ensayos que componen su Guirigay nacional: “De reala de catetos a colectivo de cursis”.

   El humor que encierran estas páginas es mucho, y se despliega entre británico, amontillado y orteguiano. Como botón de muestra, que la Insobornable Contemporaneidad considere que nada de lo humano le es ajeno podría haber llevado a Tamarón a declamar, con el joven Coleridge:

   O curas hominum!
   O quantum est in rebus inane!

   Sin embargo, Tamarón se conforma con seguir el dictado de Ortega afirmando que “habrá menos liberalismo y más democracia”.

   “Acaece que liberalismo y democracia son dos cosas que empiezan por no tener nada que ver entre sí, y acaban por ser, en cuanto tendencias, de sentido antagónico”, nos advierte El Espectador.

   “Sería, pues, el más inocente error creer que a fuerza de democracia esquivamos el absolutismo. Todo lo contrario. No hay autocracia más feroz que la difusa e irresponsable del demos”.

    Proféticas ideas escritas en 1926, que un Embajador de España trae al siglo XXI ventilándolas en tres tomos escritos con cesura y sin censura, pero cargados de mesura.
(Imagen de portada modificada tomada de https://www.flickr.com/photos/casamerica/24114447568) 
Diplomático. 



  Reseña publicada en la Nueva Revista el 6 de Noviembre de 2018:

 https://www.nuevarevista.net/revista-lecturas/con-cesura-y-sin-censura/

20 comentarios:

  1. Por primera vez desde que en 1980 llegué aquí, a este sitio tan caluroso, he sentido la fresca caricia de la Justicia Poética, al observar que el autor, a todas luces reaccionario, aquí reseñado, es tan bizco como yo.

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    1. ¿Cómo pudo gustarme este bisojo de Sartre? Lleva cuarenta años aquí abajo y todavía alborota. Menos mal que me colocaron en otro rincón y no juntitos como en la tumba de Montparnasse.

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    2. ¿Será verdad la anécdota de que Dalí no quiso estar al lado de Gala? y si es verdad ¿ que le pasó por la cabeza o el corazón del pintor para decidir aquello?.

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    3. Tan sólo se me ocurre una contestación:
      "Frankly, my dear, I don't give a damn".
      (Para entender a un clásico como Dalí, lo mejor es acudir a otro como Clark Gable y citar sus palabras a Vivien Leigh en "Lo que el viento se llevó". Más o menos, aunque con ribetes blasfemos, equivaldría a "Se me da una higa, querida").

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  2. Leyendo la reseña de López-Dóriga, tan mesurada y elegante en la disposición y alcance de sus cargas de profundidad hacia esa Insobornable Contemporaneidad (que, como apunta el reseñado, es, ante todo, sobornable), y casi completada la lectura de Entre líneas… acuden a esta polvorienta memora aquellas frases de Cioran:

    “Hay tantas cosas que merecen ser amadas. ¡Qué sentido tiene seguir involucrándote con ellos [con el hombre]! Hay que odiarlos, para tener la libertad de abrazar las perfecciones inútiles, las tristezas de más allá del tiempo, las beatitudes suprahistóricas. Hay una falta de distinción y de gusto en toda adhesión a la humanidad.”

    Y vienen precisamente porque reseña y obra reseñada quedan libres de esa fatal fatalidad que ahogaba al pobre Don Emil en sus tardes parisinas, y a la vez también abrazan “las perfecciones inútiles”, que son por lo general todo aquello que la Sobornante Contemporaneidad nos ofrece como necesario e indispensable. Y, a día de hoy, obligatorio. Además, se atreve uno a pensar que ni Tamarón ni López-Dóriga se alisten en los cuadros de los que odian al hombre como quiere Cioran (porque odiar así en general es de bobos, de sosos, de mediocres y de ideólogos), sin que ello sea óbice para que muestren hacia tan fatua especie como es el hombre una sana & santa precaución. No en vano son ambos de formación diplomática.

    Sea.
    José A.

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  3. Era un verdadero placer prender la tele y asistir a aquel programa de Sánchez Dragó en el que solía aparecer como contertulio el Marqués. Lúcido, sensato, tan experimentado y con aquella característica flema. Lástima que programas tan amenos desaparezcan y nos traigan cocineros e imitadores. Lamentable asunto.

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  4. ¡Hasta Dios está presente en los blogs!. Saludos Cordiales.

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    1. ¡Sin lugar a dudas!

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    2. Claro, por qué no va a estar si "también entre los pucheros anda el Señor", como dijo Santa Teresa.
      Pero hay que reconocer que los pucheros tienen más sustancia que los blogueros.

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    3. Muy de acuerdo con Usted, los pucheros tienen más sustancias que los blogueros, pero a veces suelen aparecer algunos blogueros con mucha sustancia, además originales y con sentido del humor. A éstos les entendería el Señor de Tamarón con entrañable cortesía como editor, pero otros editores no les entienden.

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  5. Hermoso: Palabras Sosegadas en este post.

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  6. Añado no solo sosegadas palabras en el post sino también en los comentarios.

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    1. Claro, sabido es que el sosiego y el decoro reinaron en los cenáculos surrealistas y existencialistas. Y lo que hubo en vida justo es que perdure en las "mémoires d'outre-tombe".

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    2. Tal vez no fueron románticos ni soñadores.

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    3. Añado considerarían el romanticismo como una ñoñería.

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  7. Si en un gran libro se encuentra los detalles grandiosos y los pequeños de tanta valía como los grandes, no menos ocurre en un blog.

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  8. ¿Bécquer, quizás?.

    Espíritu sin nombre... (Rima V)



    Espíritu sin nombre,
    indefinible esencia,
    yo vivo con la vida
    sin formas de la idea.

    Yo nado en el vacío
    del sol tiemblo en la hoguera,
    palpito entre las sombras
    y floto con las nieblas.

    Yo soy el fleco de oro
    de la lejana estrella;
    yo soy de la alta luna
    la luz tibia y serena.

    Yo soy la ardiente nube
    que en el ocaso ondea;
    yo soy del astro errante
    la luminosa estela.

    Yo soy nieve en las cumbres,
    soy fuego en las arenas,
    azul onda en los mares
    y espuma en la ribera.

    En el laúd soy nota,
    perfume en la violeta,
    fugaz llama en las tumbas
    y en las ruinas hiedra.

    Yo canto con la alondra
    y zumbo con la abeja,
    yo imito los ruidos
    que en la alta noche suenan.

    Yo atrueno en el torrente,
    y silbo en la centella,
    y ciego en el relámpago
    y rujo en la tormenta.

    Yo río en los alcores
    susurro en la alta hierba,
    suspiro en la onda pura
    y lloro en la hoja seca.

    Yo ondulo con los átomos
    del humo que se eleva
    y al cielo lento sube
    en espiral inmensa.

    Yo, en los dorados hilos
    que los insectos cuelgan,
    me mezclo entre los árboles
    en la ardorosa siesta.

    Yo corro tras las ninfas
    que en la corriente fresca
    del cristalino arroyo
    desnudas juguetean.

    Yo en bosque de corales,
    que alfombran blancas perlas,
    persigo en el Océano
    las náyades ligeras.

    Yo, en las cavernas cóncavas,
    do el sol nunca penetra,
    mezclándome a los gnomos,
    contemplo sus riquezas.

    Yo busco de los siglos
    las ya borradas huellas,
    y sé de esos imperios
    de que ni el nombre queda.

    Yo sigo en raudo vértigo
    los mundos que voltean,
    y mi pupila abarca
    la creación entera.

    Yo sé de esas regiones
    a do rumor nos llega,
    y donde informes astros
    de vida y soplo esperan.

    Yo soy sobre el abismo
    el puente que atraviesa;
    yo soy la ignota escala
    que el cielo une a la tierra.

    Yo soy el invisible
    anillo que sujeta
    el mundo de la forma
    al mundo de la idea.

    Yo, en fin, soy ese espíritu,
    desconocida esencia,
    perfume misterioso
    de que es vaso el poeta.



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  9. ¿ Será que lo importante no ha sido ni ñoño tan siquiera?.

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  10. Agradezco todos y cada uno de los comentarios, aunque me siento algo desconcertado por la mezcla de alusiones de imposible atribución a autores tan variopintos como Sartre, Simone de Beauvoir, Santa Teresa, Dalí, Gala, Bécquer o Martínez-Climent, por no mencionar al polimórfico Sr. Anónimo.
    Buenas noches a todos.

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