Marqués de Tamarón || Santiago de Mora Figueroa Marqués de Tamarón: Botones de muestra (XIX)

lunes, 10 de febrero de 2014

Botones de muestra (XIX)


     Ya se sabe, habent sua fata libelli. Pero descubrirlo en carnes propias a veces cansa. El destino de las obras escritas suele desarrollarse de una de estas tres formas: la obra es recordada o la obra es olvidada o la obra es recordada y aun citada pero se olvida quién la escribió. En la era informática, esta última posibilidad aumenta cuando no existe versión digital del libro o esa versión no es generalmente accesible en la red. Esa inaccesibilidad hace a la obra del todo saqueable con impunidad. La víctima más frecuente de saqueo impune es ese monumento de erudición que levantaron Corominas y José Antonio Pascual con su Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, tantas veces citado pero como si fuese un bien mostrenco y sobre todo anónimo.

     En cambio, un caso menor pero con su irónica importancia es el del libro cuya portada encabeza esto que digo. Más de una vez habíamos comentado José Antonio Pascual (sí, el mismo y eminente coautor con Corominas del Diccionario) y yo que nuestro estudio titulado El peso de la lengua española en el mundo había cuando menos dado ideas a más de un filólogo, que no se había molestado en mencionar sus orígenes al hacer uso de ellas. El consuelo es que "la imitación es la forma más sincera de la adulación", que dijo Charles Caleb Colton hace doscientos años y luego no han dejado de plagiarlo.

     Pero ahora ese libro ha aparecido reeditado y disponible en la red gracias al Instituto Cervantes:

     Así es que, aunque, como de costumbre en la edición digital, no aparece portada alguna que indique el papel de cada coautor, o al menos sus nombres, los que elaboramos y escribimos este libro -el primero en su género- estamos muy satisfechos y agradecidos al Instituto Cervantes. El único que con toda probabilidad permanece indiferente ante este reconocimiento es quien más trabajó en ese empeño: Jaime Otero Roth (1960-2012). Pero los demás compañeros de fatigas nos alegramos por él. Y la verdad es que también nos alegramos por nosotros mismos.

El peso de la lengua española en el mundo

Obra dirigida por el Marqués de Tamarón
Con las colaboraciones de:
Marqués de Tamarón
Eloy Ybáñez
José Antonio Pascual
Antonio Castillo
Francisco Moreno
Jaime Otero
Coordinada por Jaime Otero
Fundación Duques de Soria
Incipe
Universidad de Valladolid
1995


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9 comentarios:

  1. En pintura suele ocurrir lo contrario. Cuando nos referimos a un Picasso o un Greco, primamos más al autor que a sus obras. Tal vez sea por que resulta imposible adueñarnos de ellas.

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  2. Interesante apreciación, Señor o Señora Anónimo, sobre las pinturas, muy sugerente el tema de " la imposibilidad de adueñarnos de algo".


    Saludos Cordiales.

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  3. Tienes toda la razón. Mucho peor que copiar es apropiarse de las cosas y apresurarse luego a volcar el silencio sobre ellas.
    Este nuestro libro parte de una idea tuya que sorprendentemente pasa por haber caído del cielo, como un bien común que estaba al alcance de todos los españoles.
    Con ello, el libro cumple ahora la función de una nota a pie de página para hacer hablar al silencio.
    Enhorabuena
    José A. Pascual

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  4. Hay un asunto que me intriga, relacionado con el peso de la lengua española en el mundo.
    Es verdad que en Estados Unidos los hispano hablantes ya forman una parte importante de la población; que la importancia del castellano aumenta cada año.
    Mi pregunta sería: ¿Hablarán castellano los nietos de los que hoy lo hablan en Estados Unidos?
    Porque me temo que los nietos de los italianos, alemanes, polacos, etc. que en su día emigraron a ese pais, ya no hablan mas que inglés.
    Mi opinión es que quizás en el suroeste, de Texas a California, donde en muchos condados los hispanos superan el 40% de la población, si se seguirá hablando castellano, porque continuará existiendo una cultura hispana. En el resto del pais tengo serias dudas.

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  5. A raíz de esta espléndida apreciación, me viene la pregunta: ¿Deberíamos ponernos límites a nosotros mismos por querer adueñarnos de todo?.

    Gracias y Saludos.

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  6. Quizá sea por amor, o por patriotismo -que al caso viene a ser lo mismo- pero que nuestra lengua signifique tanto históricamente y aún hoy me enorgullece. También me alegro de que todavía quede gente como usted Marqués, pues su contribución a nuestra causa es magnífica. Me refiero, queda claro, a la causa del bien común, de lo español que es lo propio, no en contra de lo ajeno, pero si ante el mundo, como una forma de ser, de vivir, de sentir y de agradecer.

    Respetuosamente, a su servicio,

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  7. Releído más de quince años después de escrito, el ensayo introductorio ("El papel internacional del español") conserva su frescura, suscita interrogantes, abre perspectivas, señala con nitidez los problemas y retos que afrontan las lenguas contemporáneas y apunta algo que suele olvidarse por obvio: que el concepto de importancia es difícil de aplicar en abstracto a las lenguas y hay que completarlo con el de finalidad. Por eso cuando reflexionamos sobre el peso político del español tenemos que pensar en su papel futuro en el mundo y dentro de nuestras fronteras. La pregunta de MIrabal: "¿Hablarán castellano los nietos de los que hoy lo hablan en Estados Unidos?" tiene una secuela bastante triste, y es si hablarán castellano los nietos de los que lo hablan hoy en España. Porque cabe constatar con tristeza -ahí sí que estamos peor ahora que en 1996- que es aquí donde nuestro idioma es peor tratado, marginado políticamente, proscrito en lo administrativo y maltratado en la enseñanza desde la guardería hasta la universidad.

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    1. Ya lo puede afirmar. Tiene usted toda la razón. Es una triste y dolorosa situación.
      Suyo,
      D.

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  8. Discúlpenme por escribir tanto y tantas veces, pero quiero compartir con ustedes mi sensación de calamidad en lo que se refiere a nuestro país, aquí y ahora.
    No es una anécdota, me parece, que la canción para representar a España en Eurovisión este año tenga el título y una parte en inglés, muestra, a mi juicio, la colonización de lo anglófono (de común, made in USA) por una parte de la juventud que rechaza lo patrio -que tanto desconoce- para asirse en lo extranjero que debe encontrar más afín.
    Yo no sé, quizá baste con llamar a esta actitud boba o cursi, el ejemplo del festival obviamente lo es, pero denota algo preocupante en la línea del tema de fondo; la salud de la lengua no está solo en el número grande de personas parlantes o escribientes que la sientan propia, ni siquiera en la cantidad de libros o reseñas científicas publicadas en ella, está también en la cohesión social que determina una fidelidad a un origen y a una Patria, está en el querer ser. Basta otro ejemplo, España - y lo español, y el español, claro-, está intoxicada de tal modo, que un apellido extranjero de autor en un libro, vende más que uno propio.
    En fin, una pena más. Parece que los enemigos los tenemos dentro.

    Suyo y a su servicio.

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